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Notable film mexicano -basado en un oscuro relato de Carlos Fuentes- que se centra en la nostalgia que despierta en un hombre un recuerdo de una amiga de la infancia. Película de corte intimista y tono dramático, donde la añoranza por el pasado y la melancolía por la ausencia de su amiga se convierten para el protagonista en una obsesión.
Apreciable puesta en escena y buena fotografía, con una comedida dirección de Sergio Olhovich, autor también del guión. Las interpretaciones son igualmente de buen nivel y la historia engancha y te mantiene intrigado hasta el final.
Sin embargo, no estamos ante una película de terror en sentido estricto, sino más bien ante una intriga psicológica con fondo trágico. El ritmo es muy pausado, sin apenas acción, y tampoco hay que esperar los convencionales sustos o golpes de efecto del cine de horror. Aquí, los elementos inquietantes vienen al confrontar lo soñado e imaginado por el protagonista con la terrible realidad. Ese contraste entre el recuerdo de la encantadora Amilamia niña -que Carlos ama y venera- con la espantosa y grotesca Amilamia adulta es, no sólo el principal elemento de miedo de la historia, sino el responsable del cambio de registro del film que permite su inclusión en el género, ya que pasa del melodrama romántico a la pesadilla paranoica, con el consecuente hundimiento del joven en la locura.
Es por ello, por el tratamiento que tiene el ¨terror¨ en esta cinta, por lo que no se puede recomendar de forma abierta a cualquier tipo de aficionado, a pesar de su indudable calidad.
En un principio parece un drama cualquiera, pero si se tiene un poco de paciencia, hacia el final la cosa mejora bastante. Historia cargada de melancolía, que cuenta con buenos flashbacks para situarnos en el pensamiento del protagonista. Una agradable propuesta.
Críticas: 3
Miguel Arkangel
5
Muñeca reina, dirigida por el —para mí— desconocido Sergio Olhovich, es una pieza inquietante del cine de género mexicano, basada en el relato homónimo de Carlos Fuentes. La película logra crear esa atmósfera de obsesión y melancolía que define la búsqueda de Carlos (Enrique Rocha), el protagonista, quien intenta recuperar la imagen idealizada de una amiga de la infancia. La dirección de arte y la fotografía se utilizan para transmitir una sensación de desasosiego, convirtiendo un recuerdo infantil en una presencia macabra. Olhovich apuesta por un goticismo urbano que se apoya en el simbolismo de una extraña muñeca.
Es un relato lento, confuso y oscuro, con una revelación final, cargada de crueldad emocional, que subraya las consecuencias de idealizar el pasado. Le daría una puntuación de 4,5, pero como esa calificación es imposible, decido redondearla a un 5.
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