SANGRE DE UN POETA (Jean Cocteau, 20-01-1932) - * * *
Primera de su autor de la trilogía sobre Orfeo, en lo que podríamos definir, pese a su evidente cariz vanguardista, como de surrealista moderado… en el sentido de que, aunque se nos interpela mediante claves, es posible decodificar el mensaje en modo racional.
La sensibilidad de un hombre se ve marcada por la impronta de la educación que recibe, ante la que reacciona… arrancando el proceso comunicativo. Lo intenta mediante el arte. Desde su exigua óptica se ve obligado a captar los absurdos y atrocidades del mundo que le llevan a romper con todo, que incluso le tientan a autodestruirse, que le obligan destruir su propia creación. Pese a esto, la corriente vital le arrastra como partícipe en un entorno que no comprende, y probablemente detesta, pero que le hace seguir, rehaciendo su obra, perviviendo en el mundo, - a costa de lo que sea -, ante la hiriente indolencia de los demás.
En su época resultó un verdadero escándalo, con escenas que hubieron de volver a grabarse, censuras parciales del film en según qué sitios, retraso considerable en la fecha de estreno, y amenaza de la iglesia al productor… nada menos que de excomunión. Terrible cosa en su momento, sublime para intelectuales de un pelín después… e ingenua y simpática minucia a los ojos del hoy... pero con algunos fotogramas de innegable belleza.
Pedro Otero Serrano
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SANGRE DE UN POETA (Jean Cocteau, 20-01-1932) - * * *
Primera de su autor de la trilogía sobre Orfeo, en lo que podríamos definir, pese a su evidente cariz vanguardista, como de surrealista moderado… en el sentido de que, aunque se nos interpela mediante claves, es posible decodificar el mensaje en modo racional.
La sensibilidad de un hombre se ve marcada por la impronta de la educación que recibe, ante la que reacciona… arrancando el proceso comunicativo. Lo intenta mediante el arte. Desde su exigua óptica se ve obligado a captar los absurdos y atrocidades del mundo que le llevan a romper con todo, que incluso le tientan a autodestruirse, que le obligan destruir su propia creación. Pese a esto, la corriente vital le arrastra como partícipe en un entorno que no comprende, y probablemente detesta, pero que le hace seguir, rehaciendo su obra, perviviendo en el mundo, - a costa de lo que sea -, ante la hiriente indolencia de los demás.
En su época resultó un verdadero escándalo, con escenas que hubieron de volver a grabarse, censuras parciales del film en según qué sitios, retraso considerable en la fecha de estreno, y amenaza de la iglesia al productor… nada menos que de excomunión. Terrible cosa en su momento, sublime para intelectuales de un pelín después… e ingenua y simpática minucia a los ojos del hoy... pero con algunos fotogramas de innegable belleza.
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