Interesante film francés dirigido por Bernard-Roland, que combina elementos del drama, el melodrama y, por momentos, la tragedia, junto con rasgos del cine negro y un cierto pesimismo existencial tan en boga en el cine galo de aquellos años.
La exóticamente bella María Montez nos brinda quizá la mejor interpretación de su carrera como la femme fatale Christina, una empresaria del mundo del espectáculo, devorahombres de cuidado, que siente una peculiar obsesión por seducir artistas antes de obligarlos a realizar acrobacias mortales. El gran Erich von Stroheim interpreta a uno de esos pobres tipos: un ex amante que quedó lisiado tras un acto fallido y que ahora, convertido en un ser amargado y sórdido, intenta prevenir a Fabius —un correcto Pierre Brasseur— de los peligros de caer en manos de Christina.
Comienza con una escena deliciosamente noir: Fabius intenta asesinar a tiros a su mujer en una solitaria y lluviosa noche parisina. También hay varias secuencias que muestran el mundo del espectáculo circense y, aunque la película está dotada de largos diálogos —un recurso típico de muchos directores de la época—, no carece de ritmo y culmina con un desenlace sorpresivamente trágico y violento.
Mención especial para la actriz francesa Arletty, con una gran actuación como la sacrificada Martha. Este fue su regreso al cine después de sufrir cárcel y marginación social por haber sido amante de un oficial nazi durante la ocupación alemana de Francia.
Miguel Arkangel
7
Interesante film francés dirigido por Bernard-Roland, que combina elementos del drama, el melodrama y, por momentos, la tragedia, junto con rasgos del cine negro y un cierto pesimismo existencial tan en boga en el cine galo de aquellos años.
La exóticamente bella María Montez nos brinda quizá la mejor interpretación de su carrera como la femme fatale Christina, una empresaria del mundo del espectáculo, devorahombres de cuidado, que siente una peculiar obsesión por seducir artistas antes de obligarlos a realizar acrobacias mortales. El gran Erich von Stroheim interpreta a uno de esos pobres tipos: un ex amante que quedó lisiado tras un acto fallido y que ahora, convertido en un ser amargado y sórdido, intenta prevenir a Fabius —un correcto Pierre Brasseur— de los peligros de caer en manos de Christina.
Comienza con una escena deliciosamente noir: Fabius intenta asesinar a tiros a su mujer en una solitaria y lluviosa noche parisina. También hay varias secuencias que muestran el mundo del espectáculo circense y, aunque la película está dotada de largos diálogos —un recurso típico de muchos directores de la época—, no carece de ritmo y culmina con un desenlace sorpresivamente trágico y violento.
Mención especial para la actriz francesa Arletty, con una gran actuación como la sacrificada Martha. Este fue su regreso al cine después de sufrir cárcel y marginación social por haber sido amante de un oficial nazi durante la ocupación alemana de Francia.
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