Basada en una novela de Wilhelm Hauff, esta película se nos presenta al más puro estilo de un cuento clásico, donde un joven pobre hace tratos con ¨seres del bosque¨ para conseguir riquezas y así, según su manera de pensar, ser parte de la sociedad.
Es un bonito (y dramático a ratos) cuento muy fantástico, y con su enseñanza de buscar el camino correcto.
Lo que más destaca, sin duda, es su genial ambientación de pueblecito de las montañas clásico, con sus vestimentas, sus costumbres y su forma de ser.
También hay que tener en cuenta los geniales efectos visuales que sabían hacer los soviéticos en esta época, sin necesidad de efectos digitales ni nada de eso.
En definitiva, una película digna de verse, que se sale de lo convencional.
Cine fantástico de la RDA, siguiendo con atención los preceptos que tantos éxitos dieron al cine fantástico soviético tanto en lo bueno (alto presupuesto, buenos FX y caracterizaciones, ambientación logradísima, fotografía bellísima en Agfacolor que ensalza los magníficos decorados en los Babelsberg Studios y los espectaculares exteriores en Turingia) como en lo malo (acción lenta, canciones y bailoteos de ínfima calidad).
Un auténtico cuento de hadas de los de antes, ambientado en un mundo hermoso e idealizado, con duendecillos mágicos y una especie de Holandés Errante pero de la montaña, es al mismo tiempo duro y aleccionador, sin virguerías disneyanas que lo moderen. El tema de la película es el típico ¨ambición sin mesura = el mal¨ y la búsqueda de la redención. No hay menaje político subliminal, aquí.
El actor más conocido del reparto a nivel internacional es Paul Esser (Ezechiel, el usurero ludópata) que pasó a la RFA antes de la instalación del Muro y apareció en varias producciones internacionales (¨Si hoy es jueves, esto es Bélgica¨, por ejemplo) y series (¨Pippi Calzaslargas¨, donde tuvo un papel protagonista). Falleció en Tenerife, donde solía pasar largas temporadas. Las interpretaciones e general son correctas, sin más, con intérpretes que trabajaron casi exclusivamente en el ámbito alemán.
Críticas: 3
Pedro Otero Serrano
7
EL CORAZÓN DE PIEDRA (Paul Verhoeven, 8-12-1950) - * * *
No confundir al director con el holandés del mismo nombre; creador de “Robocop” (1986), y otros clásicos de fantaciencia, varias décadas después. Ese funcionó en Alemania a partir de los años 30´s, - la RDA a partir de los 50´s -, y mostró cierta fijación por los temas de carácter legendario.
Aquí se adapta un cuento del folklorista romántico Wilhem Hauff, publicado originalmente en 1828, que trata una cuestión similar a la de “El Hombre Que Vendió Su Sombra”, - de Chamisso -, o su alma, - de Goethe -, pero también con visos de “La Vida es Sueño”, - de Calderón -; por aquello de las segundas oportunidades para mejorar el propio carácter, a través de ficciones de pesadilla.
Finalmente, el protagonista, merced al buen espíritu del bosque, recuperará su pobreza, su corazón, y el cariño y la vida de su amada, en una especie de fantasía familiar que recuerda a las de Disney de la época, aunque con estética más sobria y sin cancioncitas. Pensemos por ejemplo en la magnífica “Darbey y El Rey De Los Duendes (1959)… con la que podría conformar una estupenda sesión doble.
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