Espectacular, descompensada, y en parte ridícula adaptación del famoso personaje de cómic, rodada con excesiva tibieza por el entonces debutante (y ahora desaparecido) Danny Cannon y que, a pesar de sus numerosos defectos, no resulta el desastre que todo el mundo parece pensar que es.
Juez Dredd, versión de 1995, es sin duda una película fallida, de un abultadísimo presupuesto no muy bien aprovechado (aún sin ajustar la inflación a día de hoy, es más cara que la nueva y superior versión de Pete Travis), de ritmo excesivamente irregular (hay tediosas escenas en la parte intermedia del metraje que poco aportan narrativamente al conjunto, mientras el insulso clímax final se despacha en no más de siete minutos), y de un tono molestamente disperso que no se decanta ni por el espectáculo violento ni por la sátira social. No obstante, su falta de pretensiones, su simpático tono de serie B (acertado el guiño a “Las Colinas Tienen Ojos” de Craven), su correcto diseño de producción, algunos buenos F/X (especialmente la recreación del robot asesino), sus divertidas secuencias de acción (destacando la persecución de motos voladoras), y, especialmente, una Diane Lane más atractiva que nunca (del resto del casting mejor no hablar), hacen de su visionado una experiencia entretenida y llevadera.
En resumen, un film flojo pero pasablemente agradable para el aficionado a la ciencia-ficción no demasiado exigente. No tan vergonzosa como se suele comentar.
hicks
5
Espectacular, descompensada, y en parte ridícula adaptación del famoso personaje de cómic, rodada con excesiva tibieza por el entonces debutante (y ahora desaparecido) Danny Cannon y que, a pesar de sus numerosos defectos, no resulta el desastre que todo el mundo parece pensar que es.
Juez Dredd, versión de 1995, es sin duda una película fallida, de un abultadísimo presupuesto no muy bien aprovechado (aún sin ajustar la inflación a día de hoy, es más cara que la nueva y superior versión de Pete Travis), de ritmo excesivamente irregular (hay tediosas escenas en la parte intermedia del metraje que poco aportan narrativamente al conjunto, mientras el insulso clímax final se despacha en no más de siete minutos), y de un tono molestamente disperso que no se decanta ni por el espectáculo violento ni por la sátira social. No obstante, su falta de pretensiones, su simpático tono de serie B (acertado el guiño a “Las Colinas Tienen Ojos” de Craven), su correcto diseño de producción, algunos buenos F/X (especialmente la recreación del robot asesino), sus divertidas secuencias de acción (destacando la persecución de motos voladoras), y, especialmente, una Diane Lane más atractiva que nunca (del resto del casting mejor no hablar), hacen de su visionado una experiencia entretenida y llevadera.
En resumen, un film flojo pero pasablemente agradable para el aficionado a la ciencia-ficción no demasiado exigente. No tan vergonzosa como se suele comentar.
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