“Plaisir a trois“, aka “Cómo seducir a una virgen“, es un thriller perturbador, pero fascinante, que se centra en un perverso matrimonio francés. Martine ( la maravillosa Alice Arno), es una rubia despampanante a quien conocemos justo cuando sale de una larga estancia en un manicomio para regresar a su opulenta mansión rural, donde la recibe su esposo Charles (Robert Woods). Ambos planean seducir a su vecina, la joven y virginal Cecile.
Franco parece estar inspirado, dota a la película de una buena fotografía y una dirección interesante, la trama es tan hipnótica como atrevida, y presenta un final que es, como mínimo, una enorme sorpresa que no se veía venir. Tenemos los mejores elementos de la mejor filmografía bizarra franquista: una ubicación exótica, personajes aberrantes, minivestidos, mujeres hermosas, sexo pervertido, lesbianismo, maniquíes, voyeurismo a go-go y vello púbico femenino.
El elenco, en el que no podía faltar Lina Romay, participa con entusiasmo, desnudándose en largas secuencias de sexo que rozan lo más hard posible. Fue filmada prácticamente en paralelo con “La condesa perversa“, realizada el mismo año y con la participación de prácticamente los mismos actores.
Miguel Arkangel
6
“Plaisir a trois“, aka “Cómo seducir a una virgen“, es un thriller perturbador, pero fascinante, que se centra en un perverso matrimonio francés. Martine ( la maravillosa Alice Arno), es una rubia despampanante a quien conocemos justo cuando sale de una larga estancia en un manicomio para regresar a su opulenta mansión rural, donde la recibe su esposo Charles (Robert Woods). Ambos planean seducir a su vecina, la joven y virginal Cecile.
Franco parece estar inspirado, dota a la película de una buena fotografía y una dirección interesante, la trama es tan hipnótica como atrevida, y presenta un final que es, como mínimo, una enorme sorpresa que no se veía venir. Tenemos los mejores elementos de la mejor filmografía bizarra franquista: una ubicación exótica, personajes aberrantes, minivestidos, mujeres hermosas, sexo pervertido, lesbianismo, maniquíes, voyeurismo a go-go y vello púbico femenino.
El elenco, en el que no podía faltar Lina Romay, participa con entusiasmo, desnudándose en largas secuencias de sexo que rozan lo más hard posible. Fue filmada prácticamente en paralelo con “La condesa perversa“, realizada el mismo año y con la participación de prácticamente los mismos actores.
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