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A ver: aquí hay gigantes, personas y animales con poderes, espadas mágicas y dragones, como dice el título, y muchos otros elementos. No los iré nombrando de uno en uno porque serían spoilers.
Si a esto le añadimos unos valores de porducción de primera, con bellos decorados, unos exteriores de excepción, un vestuario suntuoso, maquillaje y FX más que resultones para la época, una excelente fotografía en technicolor y cinemascope (primera película rusa con este formato) y una banda sonora épica (aunque con canciones que no vienen a cuento), nos sale una deliciosa pieza de cine de aventura mágica.
Realmente, cuando se trataba del subgénero de aventura mágica, en Mosfilm sabían lo que hacían: se adelentaron 25 años a la corriente ochentera del cine de espada y brujería. Me sobran las canciones aunque sean brevísimas, y unas interpretaciones demasiado teatrales y exageradas (parece que estén en una película muda), aunque dicen los que de verdad saben que era lo habitual en el cine ruso de la época, y, sobretodo, el caduco mensaje político subyacente, que puede aborchornar incluso a los que nos consideramos muy de izquierdas (imaginaos Desaparecido en Combate y Rambo/Rambo III a la rusa y ambientadas en un mundo mágico. Pues eso, igual de hilarante, inquietante y... No tan divertida como las otras tres pero casi).
Críticas: 2
TANO
10
Ser un “arqueólogo cinematográfico“ hace que acabes viendo un montón de broza, pero siempre he considerado que un verdadero cinéfilo, un amante del cine de verdad, tiene que ver de todo, pues si solo ves las películas consideradas “buenas“... ¿con qué las comparas, para saber que realmente son buenas?
Pero de vez en cuando, rebuscando por ahí, acabas encontrando verdaderas joyas escondidas, películas que, por alguna razón desconocida, no son tan conocidas como debieran, y este es el caso de “Ilya Muromets“, la historia de uno de los grandes héroes legendarios rusos, que aquí en España se tituló, de manera medianamente acertada, como “La Espada y el Dragón“.
Esta película es una epopeya tremendamente épica, sobre uno de esos verdaderos héroes, siempre luchando por la justicia y su tierra, por encima de todo y todos.
Podría parecer que una película de los años 50 va a estar limitada por sus medios, pero han conseguido crear una fantástica historia con batallas inmensas, con miles y miles de extras, con una buena trama, seres sobrenaturales, poderosos guerreros y por supuesto, el dragón del título, que está bastante chulo.
Hay que destacar tambien la increíble fotografía de esta película, que en varias ocasiones recrea pinturas famosas rusas, y con su colorido y sus paisajes te deja con la boca abierta.
En definitiva, una de esas películas que hay que reivindicar, que no tiene absolutamente nada que envidiar a producciones del género fantástico de muchos años después. Es épica, es fantástica, tiene acción, humor, drama y escenas inolvidables. Hazcedme caso y dadle una oportunidad, no os arrepentiréis.
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