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Bill Zebub y otra de sus bizarreadas con contenido gore, desnudez y escenas que escandalizarian a mas de una madre santurrona.
un jesucristo esqueletizado que mata mujeres desnudas, se viola una monja y crusifica. es bizarro e ideal para todo aquel que gusta de cine mas barato.
para no tomarsela en serio, obviamente dirigida para su tipo de publico.
Críticas: 2
Miguel Arkangel
4
Damas y caballeros, con ustedes el director de culto —para ciertos sectores del underground de gustos extremos y frikis—: el señor Bill Zebub.
Zebub alcanzó notoriedad gracias a su revista autoproducida “The Grimoire of Exalted Deeds”, dedicada al death metal, al cine gore de serie Z y a publicar fotografías de chicas ligeras de ropa. Su tono irreverente y su crítica constante a la religión la convirtieron en una publicación tan polémica como interesante.
A partir de 1999, Zebub incursionó en el cine con películas de ínfimo presupuesto, rodadas en video y con la ayuda de amigos, firmando títulos tan provocadores como Jesucristo, violador en serie, La peor película de terror que jamás se ha hecho, La violación es un círculo o Perdóname por violarte. Zebub es, sin duda, un tipo iconoclasta e irreverente, y quizá eso sea lo mejor que puede decirse de él como cineasta, pues sus filmes destacan más por su mal gusto y su falta de ritmo que por su talento. En ellos abunda la desnudez femenina y una insistente fijación por los planos zoom a las entrepiernas de sus actrices.
Zombie Christ es un buen ejemplo de su estilo. Un grupo de druidas desnudas realiza una ceremonia místico-folk y resucita a Jesús en forma de calavera zombi. Este peculiar “mesías” se embarca en una serie de aventuras sexuales con diversas mujeres, en escenas de sexo trash que incluyen la violación de una monja y una fellatio a un sacerdote, con un tono tan absurdo como grotesco.
El film reúne varios elementos típicos del underground de serie Z —sadomasoquismo, nunsploitation, fetichismo bizarro y una dosis de cristología blasfema—, todo acompañado por una potente banda sonora de metal extremo con grupos como Immolation, Anathema, My Dying Bride y Void of Silence.
Lamentablemente, nada de esto termina de funcionar. Los intentos de humor negro no resultan graciosos, las escenas se alargan innecesariamente y la puesta en escena carece de ingenio. El resultado es una película torpe y poco digerible, aunque su propuesta tan estrafalaria y bizarra merece, al menos, una mirada curiosa.
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