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Drama de misterio de la 20th Century-Fox en la que Philip Hannon (Van Johnson), un escritor ciego, astuto y cuidadoso, escucha por casualidad a dos personas preparando un crimen, la policía ignora las palabras grabadas por él en una cinta y entonces decide investigar todo por su cuenta para frustrar el complot para el crimen.
Interesante y atrapante trama donde la idea central es la de un testigo ciego intentando reconstruir un crimen.
El protagonista solicita la ayuda de su mayordomo, Bob (Cecil Parker), y de su ex-secretaria y ex-prometida, Jean (Vera Miles), para hacer su propio trabajo de detective.
Las actuaciones son buenas, en especial la de Van Johnson y Vera Miles. Los papeles pequeños están interpretados con habilidad.
La fotografía es muy buena, con calles brumosas, tomas perfectas del Támesis, pubs nocturnos y una escena imborrable para el espectador, en la que Philip Hannon está en peligro en lo alto de un edificio.
El misterio establecido es algo exagerado y no muy convincente pero igual atrapa; también hay algunos giros y vueltas modestos.
¨A 23 pasos de Baker Street¨ es un apasionante thriller atmosférico de posguerra, claramente inspirado en ¨La ventana indiscreta¨ de Alfred Hitchcock, ideal para fanáticos del suspenso.
Muy buena pelicula de mediado de los sesentas, estas cintas demuestran que en esas epocas sobraban ideas, tiene mucha intriga y las actuaciones son un privilegio de ver, en la vestimenta, ambientación, que solo se desarrolla en un departamento donde vive el protagonista ciego, el es testigo de una conspiración, de alli en más hará todo por resolver lo que él a duras penas escuchó en un bar, con todas las dificultades de su discapacidad, hace más que los propios policias, que por lo que muestran tienen pocas ganas de trabajar. el desarrollo en la trama es un tanto lento pero los dialogos hacen que sea de mirada obligatoria para los fans del buen cine.
Críticas: 3
Pedro Otero Serrano
8
En el neblinoso Londres un dramaturgo ciego sigue los pasos de Sherlock Holmes. Segunda y feliz incursión del director en los terrenos de Hitchcock, el mago del suspense, tras el éxito de “Niágara” (1953). Y es que de forma humilde hizo suyos los mecanismos del maestro, y además supo crear su propio estilo dentro de dicho género.
Es decir, que pese a tratarse de un autor de extensa trayectoria que trabajó, al menos las más de las veces, de encargo, supo dotar a muchos de sus films de un sello harto personal, lo que demostró tanto en el cine de aventuras, - con “La Rosa Negra” (1951) y “El Príncipe Valiente” (1954) -, como en esto de crear desasosiego que le llevo a también a varias obras de importancia.
Entendemos que la clave se haya en su facilidad para enriquecer lo genérico con bellas, e intensas, historias de amor. En “La Ventana Indiscreta” (1953) de Hitchcock, - con la que a menudo se ha comparado esta -, se masca la tragedia en un ambiente claustrofóbico, y casi a tiempo completo. Aquí, sin embargo, como en “Niágara”, se disfruta de la fotografía de exteriores, se inserta incluso algún momento de elegante comedia, y se endulza el relato con un idilio desesperante que por suerte acaba bien.
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