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Qué gran humorista era Cantinflas. Nadie ha logrado jugar con la lengua española en una pantalla como él. Su manera de hablar sigue siendo tronchante y algunos de sus chistes muy atrevidos para la época.
Las películas mexicanas de terror y ci-fi se caracterizan por sacar lo mejor de la escasez de medios, y en eso, en tanto que productor, Mario Moreno era un especialista: con poco, sólo con sus diálogos y un argumento de lo más sencillo, lograba recaudar millones.
Esta película añade elementos de thriller y ci-fi a la fórmula del humor grotesco con un toque de ternura de Cantinflas.
Defecto: el mismo del que adolecen todas las pelis de Cantinflas (y las de los Hermanos Marx): las escenas sin Mario Moreno aburren.
Críticas: 2
Pedro Otero Serrano
6
La única idea interesante en esta comedia de enredo en torno a una supuesta fórmula química que puede convertir el agua en gasolina, es el experimento alternativo que propone el ayudante del sabio, - el tontilisto Cantiflas -, que pretende buscar la manera de prolongar la vida de las rosas. Lo demás viene a ser una abigarrada sucesión de gags entre lo gracioso y lo ternurista, por cuenta del personaje en cuestión. Entretenida a ratos, destaca también por la verborrea exuberante que maneja el actor, improvisando neologismos y dobles sentidos con una facilidad pasmosa.
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