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El año que viene hará cien años que se estrenó esta comedia fantástica divertidísima de Ernst Lubitch.Es una comedia muy bien contada,entretenida y original para su época.En ella se cuenta la vida de un muchacho tímido que no quiere casarse con ninguna mujer y su tío invinta a cientos de mujeres para que escoja a una,en estas que huye de su tío y va a parar a un monasterio donde los franciscanos no paran de jalar y no tienen a penas dinero para comprar,se les ocurre una idea genial en la que las dos partes de la historia salen beneficiados.El momento donde aparece la muñeca y como lo llevan a cabo es muy bueno,un desarrollo muy bueno la verdad,lo que no terminó de gustarme de veras fue ese final con esa frase tan tonta.El resto está muy bien.
Espléndida obra casi centenaria del expresionismo dirigida con maestría por Lubistch. Magistral dirección y conjunción de todos los personajes que se mueven con soltura y rapidez en la pantalla. Muchos cineastas de hoy en día deberían de aprender de como se puede formar una obra cómica con ingenio y desde diversos puntos de vistas. El toque de los monjes glotones es magnifico, como la chica que hace de muñeca sabe desenvolverse con gran ingenio y sobretodo como se consigue una armonía espléndida en las escenas donde salen todas las chicas a la vez moviendose al unisono. La camara nos ofrece momentos inolvidables. Una obra para no perderse, una de las joyas de Lubitsch.
Prueba de que el expresionismo también podía usarse con fines cómicos. Con unos decorados preciosos, minimalistas e irreales que parecen salidos de la imaginación del pintor Paul Klee, Lubistch nos adentra en una atmósfera de cuento de hadas donde el slapstick toma el poder con sus típicas persecuciones, bofetadas y enredos. Divertidilla.
Críticas: 4
Pedro Otero Serrano
8
LA MUÑECA (Ernst Lubitsch, 5-12-1919) - * * * *
Un baronet bastante infantiloide y reluctante al matrimonio, decide desposarse con una muñeca para poder cobrar la herencia, pero, en el ínterin, el juguete se rompe sin que él lo sepa, y ocupa su lugar la hija del juguetero; modelo original para lo que fue la fabricación del dicho maniquí.
Adaptación muy libre de un relato de Hoffmann, pionera en el cine de autómatas, emparentada con “Frankenstein” y “El Golem” por aquello de otorgar vida a los eres inanimados, funciona en realidad como una comedia de enredo, que se enriquece con hilarantes elementos de origen teatral, - atención a los caballos de la carroza -, y del cine de trucajes de Meliés, logrando, con su amalgama de equívocos y brotes fantásticos, algunos momentos de innegable lirismo.
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