Cuatreros? Fantasmas? No me hagáis reir! Es ¨el Yon Güein¨, señores, para él no vale nada de eso, je, je... Bueno, pongámonos serios y vayamos a la película. Wayne encuentra un caballo volviendo solo de una mina de la que él es co-propietario, y viene firmada por un fantasma. Ghoulies a él, dice, y se lanza a la aventura con su amigo negro Clarence y su caballo Duke.
Se trata de una producción Warner Bros. de muy bajo presupuesto, pero con el innegabele carisma de John Wayne - nos guste más o menos el arquetipo de ¨superamericano blanco y republicano¨ que representaba - y el hecho de tener tintes, digamos, ¨fantásticos¨ hace sobresalir esta película por encima de muchos otros westerns de baratillo de la época.
El papel del actor negro (un experto humorista con montones de papeles en películas importantes) dá una mezcla entre risa y repelús. El tío tiene su gracia (sobretodo su diálogo con el caballo Duke. Sí, sí, he dicho ¨diálogo¨) , pero muestra la imagen que ese Hollywood tenía de los negros (cobardones y tontillos) y se te hiela un poco la sonrisa con ese racismo implícito.
Así y todo, es una peli entretenida, con un final lleno de acción, y John Wayne llena la pantalla, como siempre.
bigladiesman
6
Cuatreros? Fantasmas? No me hagáis reir! Es ¨el Yon Güein¨, señores, para él no vale nada de eso, je, je... Bueno, pongámonos serios y vayamos a la película. Wayne encuentra un caballo volviendo solo de una mina de la que él es co-propietario, y viene firmada por un fantasma. Ghoulies a él, dice, y se lanza a la aventura con su amigo negro Clarence y su caballo Duke.
Se trata de una producción Warner Bros. de muy bajo presupuesto, pero con el innegabele carisma de John Wayne - nos guste más o menos el arquetipo de ¨superamericano blanco y republicano¨ que representaba - y el hecho de tener tintes, digamos, ¨fantásticos¨ hace sobresalir esta película por encima de muchos otros westerns de baratillo de la época.
El papel del actor negro (un experto humorista con montones de papeles en películas importantes) dá una mezcla entre risa y repelús. El tío tiene su gracia (sobretodo su diálogo con el caballo Duke. Sí, sí, he dicho ¨diálogo¨) , pero muestra la imagen que ese Hollywood tenía de los negros (cobardones y tontillos) y se te hiela un poco la sonrisa con ese racismo implícito.
Así y todo, es una peli entretenida, con un final lleno de acción, y John Wayne llena la pantalla, como siempre.
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