Realmente no es una peli de terror, ni de suspense, ni fantástica...pero mola mazo ¡¡ como diria Camilo Sexto...
Es una españolada de las de aquella época, pero algo la diferencia de las demás ... sí, tiene humor zafio, tetas (pocas pero buenas), pero lo que la diferencia de, por ejemplo, las películas de Mariano Ozores es que esta tiene crítica social (aunque no lo parezca...) ya que se muestra el hambiente turbio de nuestro pais que por aquella época se tuvo que vivir en medio de la transición política ... atentados terroristas, violencia variada en las calles ... y lo que se critica es precisamente el miedo quizás desmedido y sus consecuencias ... así acabó el personaje interpretado por el bueno de Antonio Ferrandis.
Me encanta el cine de esa época, y por supuesto esta película, y más si la veo como anoche arto cerveza y Jack´s Daniels mientras fuera hace un frio que pela para los carnavaleros...yeahh¡¡¡
Críticas: 2
Miguel Arkangel
6
Me parece que Eloy de la Iglesia no quiso retratar lo que da miedo, sino a los que tienen miedo. El ambiente social de la Transición es retratado mediante el código del thriller, diseccionando la paranoia colectiva de una España que despertaba a la democracia. Una clase media atrapada en sus temores, obsesionada con la inseguridad ciudadana, donde el miedo al “otro“ —el marginado, el comunista o simplemente lo desconocido— se convierte en un mecanismo de control. Un espejo incómodo de una clase media que, tras la dictadura franquista, se debate entre el deseo de libertad y un conservadurismo que clama por “mano dura“ ante el caos aparente.
Los medios de comunicación y sectores políticos alimentan una psicosis para desestabilizar el proceso de cambio. De la Iglesia logra capturar la estética gris y desencantada del Madrid de los ochenta, para mostrar la sordidez de una realidad marcada por el miedo, la droga y el choque generacional. Una denuncia sobre cómo el pánico puede ser instrumentalizado, convirtiendo el espacio público en un territorio hostil y evidenciando que la verdadera amenaza no está en la oscuridad de un callejón, sino en la intolerancia de una sociedad que aún no sabe cómo gestionar su propia libertad. Exactamente igual que hoy…
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