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Melchian

Críticas de Melchian

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The Artist The Artist 11-03-2012
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En los años 20, la unión de la popularización del cine junto con la necesidad de evasión por parte de la población para intentar inhibirse de la incipiente crisis económica, convierte el entretenimiento cinematográfico en un pasatiempo bullente. Es en esa época donde un nuevo universo, en blanco y negro y carente de sonidos, embelesa a los nuevos cinéfilos.

Ahora, en pleno 2012, donde la hegemonía de Hollywood es casi universal, donde las ideas originales que planteen películas impredecibles parecen no tener lugar, un mundo en el que los efectos especiales, la automatización, los ordenadores, el 3D, las nuevas tecnologías en imagen y sonido son el pan de cada día… ha sido Europa la que ha brindado cierta luz. Y no deja de ser irónico que ese atisbo de cine diferente, en cierto modo original, se plantee en un formato obsoleto, de hace casi un siglo.

“The artist” se presenta como una de las piezas imprescindibles de los últimos años. George Valentin, un afamado actor mudo vive en sus propias carnes como la llegada del sonido a la industria cinematográfica lo relega al olvido. Esta pequeña premisa que ya ha sido explotada antes en numerosas producciones, como en la famosa “El crepúsculo de los dioses”, sirve de encabezado y flujo de una de las mejores películas del panorama fílmico actual.

Esta producción se presenta en blanco y negro, además de prescindir del sonido en la mayoría del metraje. ¿Qué queda en una película cuando se prescinde del color, de las explosiones, del sonido, de las voces de los actores, de la espectacularidad visual? Los actores. Esas personas que a menudo son los protagonistas olvidados de las películas vuelven a retomar su papel imprescindible. Ellos son los que sustentan la película.

Jean Dujardin, interpretando a Valentin, brilla con luz propia. Cada gesto, cada “mueca” crea un personaje real. Parece que haya sido arrancado de uno de los fotogramas de una película olvidada de hace 80 años. Sus gestos denotan el carisma necesario en el primer tercio de la película creando un personaje afable e incluso algo engreído. Es el prototipo de estrella Hollywoodiense. En cambio, conforme pasan los minutos se puede percibir un cambio gradual en su actuación. Se acomoda al ritmo de la película ofreciendo lo que su papel le exige en cada minuto. Podemos encontrar un personaje alegre, que te arranca un par de sonrisas para luego transformarse en un ser acabado, orgulloso, detestable.

Bérénice Bejo en cambio realiza un trabajo pasable, no destaca. Quizás por que el protagonismo recae casi al cien por cien en su compañero. Parece que los acontecimientos pasen a su alrededor sin que ella los busque. Simplemente esta. También tienen su pequeño papel grandes de la pantalla como John Goodman, Malcolm McDowell o James Cromwell.

Dejando a un lado la parte más personal nos encontramos con una película plagada de metáforas, imágenes, guiños. La factura técnica es muy buena y la fotografía destaca por encima de lo demás. Hay un momento en el que se ve a Valentin sentado en un sillón quemado, rodeado de su vida destrozada, uno de los momentos cumbres de la película y el que más transmite al espectador. Pena, reproche, culpa, nostalgia, cansancio, pérdida. Increíble.

El sonido, o la ausencia de él, se transforman en un personaje más en esta película. El metraje esta acompañado por una banda sonora orquestal que ayuda a ambientar de una forma muy efectista. Sin embargo existen momentos en los que la música deja de sonar, quedando la película completamente en silencio, pero, la acción sigue su curso. Es en esos momentos en los que aguantas la respiración como si algo terrible fuera a pasar y te das cuenta de lo expresivo que es el silencio. Magistrales son también los dos momentos concretos en los que el sonido hace acto de presencia. Lástima el final.

Una película increíble que devuelve al público la posibilidad de disfrutar de los actores, personajes desnudos sin explosiones, efectos ni artificios. Cine en estado puro. Por una vez, la academia ha acertado.

Y no os preocupéis por si al terminar la película vuestros pies se mueven con cierto ritmo, es normal.

Resumen:

Cita de obligado cumplimiento para todo amante del séptimo arte. Sentimientos expresados únicamente con el arte de la actuación, cine desnudo. Una obra de arte.


Anatomía de un Hospital Anatomía de un Hospital 15-02-2012
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El género médico ha sido un aspecto bastante prolífico del mundo televisivo de los últimos diez años. Quizás podamos rememorar aquella magnifica “Doctor en Alaska” que abrió una imperceptible brecha por la que se filtraron numerosas series donde médicos y pacientes nos hacían reir, llorar o, simplemente, abalanzarnos sobre el mando para cambiar el canal.

“Urgencias”, “Hospital central”, “House”, “Anatomia de Grey”, “Scrubs”… son muchos los productos televisivos que nacen de esta moda, pero dentro del cine la escasez es bien palpable.

En 1971 Arthur Miller dirigió “The hospital”, o como se conoció en España “Anatomía de un hospital”, una especie de thriller médico con asesinatos, locos, indios, negligencias y mucho humor negro. La historia la protagoniza el director médico del hospital, un hombre divorciado y con dos hijos un tanto perdidos que se replantea su vida médica y decide suicidarse. A su vez, el hospital se llena de negligentes médicos muertos… nadie sabe si son sus propias negligencias las que los han matado, otros médicos negligentes… o un terrible asesino que anda suelto por el hospital.

Lo interesante de la película es que si te la paras a analizarla de manera fría no has visto mas que una sucesión de hechos y sucesos absurdos casi sin interconexión. Lo único que mantiene cada uno de los trozos del argumento es nuestro doctor de turno.

Todas esas incoherencias forman una subtrama de crítica irónica contra el compendio hospitalario, en contra de las enfermeras, en contra de los médicos a los que denomina “angeles”, en contra de la administración contable, en contra del director del propio hospital, en contra de los pacientes, en contra de los ciudadanos… realmente, no deja títere con cabeza. Al final no sabes si tienes que reírte, deberías llorar, gritar, quitar la película o intentar buscarle una coherencia lógica, la que es la más estúpida de las opciones.

Este disparate se sustenta en una actuación técnica bastante notable y en unas interpretaciones generosas de los actores, destacando el protagonista principal, por el mero hecho de eso, de ser el protagonista.

Pero no son los aspectos técnicos los que nos deberían quitar el sueño en este largometraje ya que plantea una total falta de coordinación, cuidado, cualquier sentimiento de amabilidad o altruismo y los sustituye por los más básicos sentimientos del ser humano, la avaricia, el egoísmo, el egocentrismo… y todo ello de una manera cómica, ciñéndose a una trama absurda y a un guion disparatado que funcionan a la mas maravillosa de las perfecciones. Al final te preguntas… ¿Y si solo unas pocas de las cosas que aparecen en más de la hora y media de metraje ocurren en un hospital de verdad?… Que dios nos coja confesados.

Resumen:

Increíble película de humor negro con trama y argumento que roza lo ridículo. Totalmente disfrutable si se quiere obviar el oscuro y feo final.


Medianoche en París Medianoche en París 27-05-2011
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Paris, la ciudad de los sueños, y como no, la ciudad del amor. Woody Allen crea con esta película el retrato de una ciudad. Intenta hacer lo que hace años hizo con “Manhattan”. La ciudad vuelta poesía. Con Nueva York le quedó de lujó, pero con París ha sobrepasado sus propias expectativas. Y es que, la capital francesa no es Nueva York. París está repleto de historia, de cultura, de pintores, escritores, mecenas, dibujantes, músicos. Woody Allen se recrea en la historia de una ciudad que ya no existe.

Superficialmente nos cuenta la historia de un escritor frustrado, tanto en el amor como en el papel, que viaja a Paris, su ciudad idílica acompañando a su suegro en un viaje de negocios. Pero esas son las frases que aparecen en los periódicos para que la gente vaya a verla al cine, o en las páginas especializadas siguiendo a la palabra “Sinopsis”, pero la realidad es mucho más extensa, más profunda.

“Midnight in Paris” es un recorrido cultural por los mejores años de la capital Francesa. Ante la pantalla desfilan Picasso, Buñuel, Dalí, Hemingway y muchos otros personajes culturales de importancia relevante. Pero esto tampoco es lo que de verdad describe a la película, su verdadera esencia. El alma de este trabajo lo encontramos en el contraste de la fantasía, de los sueños, con la misma realidad. El metraje está repleto de sueños irreales, desde la mujer ansiosa por una cultura de mercadillo, falsa y pomposa, hasta el suegro, repleto de odio hacia los franceses, pero bebiendo su vino, comiendo su comida y fusionándose con sus empresas.

Cada uno de los personajes de la película vive su propia fantasía, su propio sueño que extrapola a la realidad, pero el caso de Gil, el protagonista, es algo que se sale de la escala. Toda su vida ha sido un sueño. Siempre ha soñado con escribir un libro, con venir vivir a Paris, con casarse con una mujer idealizada (Inez) y que no es más que otro sueño irreal al fin y al cabo. Es un personaje que ha pasado la vida idealizando las cosas que no tenía y por lo tanto idealizando las cosas que tenía para acercarlas a aquellas que idealizaba. En Paris, la ciudad de los sueños, todas esas fantasías cobran vida, aunque solo sean para demostrar que no son más que fantasías y que, cuando se tornan reales, no son más maravillosas que la propia realidad.

Así termina este cuento, con un sentencia un tanto catastrofista, nuestros sueños, nuestras fantasías son exactamente eso, fantasía, irrealidad y que, si por algún casual, alguien tiene la enorme suerte de hacerlas realidad, con el paso del tiempo, volverá a crear otras fantasías que evocaran otra realidad. Y es que el hombre es así, siempre anhela lo que no tiene y ridiculiza lo que vive.

Al final, Allen, esboza un pequeño rayo de luz que deja incompleto, sin definir, para que cada uno monte su propio final. ¿Es cierto que la realidad es insatisfactoria por muy bonita que se nos presente? ¿El ser humano no para de soñar con mundos mejores, inalcanzables, fantásticos y maravillosos? Y, si los alcanzáramos ¿Estaríamos contentos?

Resumen:

Una maravillosa película que recorre un Paris irreal, preciosista, de en sueño. Un drama que ensalza las maravillas de sueños y fantasías para luego despojarlas de su resplandor y transformarlas en mero inconformismo, en realidad. No dejéis de verla ni de buscar en cada pequeño rincón de ese Paris surrealista una pizca de fantasía, porque a pesar de lo que diga Allen, de los sueños vive el hombre.


Los Falsificadores Los Falsificadores 01-03-2011
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El cine dramático nunca ha sido mi fuerte. Siempre he desechado las películas pertenecientes a este círculo ya que si no son muy buenas, cosa que no suele suceder, pecan en demasía de la lágrima fácil, parecen una idolatría del dolor ajeno. En mi ir y devenir diario me topé con un trabajo que hubiera desechado al instante si no fuera por las buenas críticas que recibía y en un gesto de confianza decidí visionarlo.

“Los falsificadores” o “Die Fälscher” como pregona su título original es una película ambientada en la segunda guerra mundial, perteneciente al amplio mundo cinéfilo de las producciones denuncia de los campos de concentración nazis. Su protagonista, Sorowitsch, es un delincuente, un judío que ha dedicado toda su vida a falsificar dinero. Una vez es arrestado por los investigadores alemanes es enviado a un campo de concentración. Allí será obligado a participar en la trama de falsificación más grande de la historia, así reza el eslogan de la película.

Mi experiencia sobre esta temática es más bien reducida así que no puedo usar la comparación, pero, por si sola esta producción austriaca levanta a pulso su más de hora y media de metraje, llegando a resultar predecible en la mayor parte del mismo pero igualmente profunda y adictiva. Ese es el punto fuerte de esta película. Aunque sepas en cada minuto lo que va a acontecer en el siguiente no eres capaz de despegarte del televisor. Esto es gracias a una ambientación soberbia, unos personajes carismáticos y un sentimiento fidedigno hacía la historia real.

Los actores son muy hábiles, destacando al protagonista, Karl Markovics, sobre todo por su genial interpretación valedora de una espiga de plata en el festival de Seminci. Hay que alabar también un guión escrito con maestría y una dirección técnicamente impecable.

Personalmente me ha sorprendido mucho la forma de llevar los personajes a lo largo de la película ya que, habiendo entidades tópicas, el malo y el héroe, no son más que meros pivotes sobre los que giran los verdaderos protagonistas. Personajes complejos y profundos no definidos, antihéroes, personas con sentimientos cambiantes, con un propósito ineludible hacía su propia persona. En esta película las personas no pueden clasificarse como buenas o malas, solo como personas con el único objetivo de sobrevivir.

Resumen:

Un trabajo muy bueno, con una fotografía y ambientación inmejorables, unos personajes profundos y complejos y una mente pensante detrás de la cámara que le hizo ganar el Oscar a la mejor película extranjera. No se la pierdan.


El Luchador El Luchador 31-01-2011
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A decir verdad nunca he sentido una fuerte atracción por las películas inspiradas en las vidas de boxeadores o luchadores profesionales, ya sean fieles reflejos de la realidad o bien describan historias ficticias. Mi rechazo nace en la peculiar forma de tratar a los espectadores de estos subproductos fílmicos. Desde el principio de la película se tiende a crear una relación de amistad basada en la compasión entre el visionador y el protagonista de turno. Esto ocurre en cada una de los largometrajes de “Rocky”, haciendo del boxeador una especie de ser incomprendido, totalmente frustrado pero siempre alegre, bonachón y dispuesto a ayudar. Otras películas de la misma índole como puede ser “Cinderella man”, protagonizada por Russel Crowe, donde ese sentimiento de simpatía compartida nace de la pobreza y del espíritu ganador del protagonista. Podrida seguir así durante varias líneas enumerando las diferentes características que hacen de estas películas meras muestras asiliconadas y artificiales de algo que nos intentan vender como si fuera real, un drama de superación digno de las lágrimas más grandes jamás lloradas.

En “El luchador” huyen de este problema. Darren Aronofsky dibuja los trazos de un personaje que Rourke termina de crear dándole un alma, una sensación de realidad amarga. Y es que Randy “The Ram” Robinson se aleja de los estereotipos antes mencionados para conformar un ente perturbado, en soledad, adicto a los esteroides mientras descuida cada apartado de su vida para conseguir mantener en pie su imagen de luchador.

La película en si es una oda al paso del tiempo y como este afecta negativamente a las personas, cambiándolas, y como intentan luchar contra esa fuerza ineludible del paso del tiempo. Este hecho se presenta en cada fotograma de la película protagonizando la lucha encubierta de Ram y marcando cada paso en su vida.

Nadie puede discutir las aptitudes técnicas de Aronofsky que hacen de este uno de sus mejores trabajos. La dirección es impecable presentando planos inteligentes que aumentan la cercanía con el luchador. La fotografía juega con las luces y sombras mostrando los contrastes de la vida de Ram denotando cierto tono oscuro en todo el metraje. Las actuaciones demuestran la calidad de sus intérpretes destacando principalmente la de Rourke que, resurgiendo de sus cenizas, borda un papel carismático a quien odias y quieres intermitentemente, transportándote a ese mundo de los olvidados, donde cada uno lucha por su supervivencia.

El colofón de la obra llega con un final más que digno, que dibuja la guinda en la cumbre de un pastel espléndido, dejando la sensación de haber sido participes del declive de una vida real, áspera, con protagonistas humanos, con fallos y aciertos, que demuestra que no todo sale bien aunque lo intentes.

Resumen:

Uno de los mejores trabajos de Aronofsky y Rourke describiendo la vida triste y luchadora de “The Ram” impregnándolo de humanidad. Una oda a la lucha contra el paso del tiempo que marca el tono triste de la realidad, demostrando que se pueden hacer buenas películas dramáticas sin caer en la lágrima fácil.


Mi Tío Mi Tío 13-12-2010
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Cuando en 1927 se estrenó “El cantor de Jazz” y las nuevas ondas de sonido acompañaron a los fotogramas en blanco y negro, se pensó que una era había acabado, la era de pianos melódicos acompañando gestos esperpénticos, la era del cine mudo.

Muchos actores de esta etapa sin sonido calificaron esta innovación como prematura, “el cine mudo tenía mucho que mostrar todavía” como bien dijo Charles Chaplin. Era imposible pensar que, casi 20 años después, un no tan joven director, estrenaría el primero de una serie de largometrajes que nos harían creer que el cine mudo resurgía de sus cenizas. Este primer largometraje lucía el alegre título de “Jour de fête” o bien, “Día de fiesta” para los hispano parlantes. Su director Jacques Tati, un hombre francés que comenzó sus andadas por el cine con varios cortometrajes que precedieron a sus únicos seis largometrajes. De estos últimos, el que mas me impresionó, fue el estrenado en 1958, “Mon oncle” (“Mi tío”).

Esta película narra las aventuras y desventuras de Mr. Hulot, un veterano en las historias de Tati, interpretado por él mismo. En este caso, Hulot, vive en un pequeño pueblo francés, con su bar, sus vecinos cotillas y su plaza mayor. Es un personaje despistado, educado y de buen corazón. Sus únicas ambiciones en la vida parecen ser vivirla y estar con su pequeño sobrino. Este último personaje vive con sus padres en una nueva y elitista urbanización de casas modernas y automatizadas. Su padre es director de una exitosa fábrica de mangueras y su madre se encarga de cuidar la tecnológica casa. Los 110 minutos de película narran los encuentros entre estas dos clases sociales, los cuales, son siempre divertidos y alentados por el pequeño sobrino de Hulot.

Hasta aquí parece una comedia al uso, pero los mensajes subliminales se van sucediendo uno tras otro sin dejar tiempo al observador para asimilarlos. El odio que el padre del chiquillo profesa a Hulot es palpable en todo el largometraje y alentado por las diferencias entre los dos personajes. Sin embargo, la madre, hermana de Hulot, siempre intenta “ayudarlo”, intentando por todos los medio acercarlo a esa vida elitista en la que Hulot se siente como un extraño. Escena increíble la de la comida en el jardín de la casa de los padres. Así, la película se va desarrollando con ritmo, sin caer en el aburrimiento.

Una de las cosas que más me sorprendió fue la cantidad de información que Tati hace que transmitan sus fotogramas. El film no posee muchas líneas de dialogo y todo lo que tiene que contar lo hace a través de las imágenes. Para ello, recupera muchas características del cine mudo, gestos exagerados, expresiones largas y marcadas e, incluso, Tati como Hulot, adopta una forma graciosa de andar y moverse que lo caracterizará en todas sus películas. Dicho esto, uno no puede evitar hacer comparaciones con uno de los mejores cómicos de la historia, Charles Chaplin, del cual bebe, y mucho.

Resumen:

“Mon oncle” es una formidable película, de un gran director, el cual, nos vuelve a traer a casa lo mejor del cine mudo, pero ahí esta la gracia, con sonido.


The Life Aquatic with Steve Zissou The Life Aquatic with Steve Zissou 12-12-2010
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¿Qué pasa cuando juntas en una habitación a Bill Murray, Wes Anderson y Owen Wilson? El resultado es una de las comedias más hilarantes de esta primera década del siglo XXI. En muy pocas películas he podido leer críticas tan dispares. “The Life Aquatic” es un largometraje que no deja indiferente. Muchas personas la tachan de pretenciosa, sosa e incluso estúpida, otras, en cambio, la califican como una película soberbia, con humor especial y con una esencia que la hace sencillamente irresistible. Bien, como amante del cine que soy, y gran fan de Bill Murray, todo hay que decirlo, me dispuse a ver esta película. La historia se me presentaba de la siguiente manera.

Steve Zissou, comandante y director de documentales, presenta su nueva aportación a la humanidad en un cargado anfiteatro. Todos los asistentes se quedan atónitos al observar que el esperado documental dura unos minutos escasos y se cierra súbitamente con la muerte del mejor amigo de Zissou a manos de una misteriosa criatura a la que Steve bautiza como tiburón jaguar. Una vez que la pantalla de proyección se ha quedado en blanco, Zissou expone a los atónitos espectadores su siguiente travesía: encontrar al tiburón jaguar, no por amor a la ciencia, sino por venganza. A partir de ese momento la película se embarca en un viaje difícil y surrealista donde se nos presentan al resto de personajes.

Cuando las dos horas de película pasaron ante mis ojos no pude más que esbozar una de las mejores y más sentidas sonrisas. Cierto es que la película hace gala de un humor un tanto excéntrico, incluso macabro, pero esta llevado de una forma tan magistral que no resulta chocante, sino anecdótico. Bill Murray encarna a la perfección a Steve Zissou, un amago de Jack Cousteau con gorro rojo incluido, que, al mando del Belerofonte, nos conduce por un camino de intensas, ridículas y arriesgadas aventuras. Esto último es una de las cosas que mas me llamó la atención, es una película en la que encontraremos escenas de piratas, tiroteos, infiltración, inmersión, romance, documental e intriga familiar, todo esto aderezado con ese toque de humor que ya hemos comentado antes. Una vez descrito esto nadie puede dudar que Bill Murray encaja a la perfección en este personaje, un ser amargado, orgulloso y algo infantil, muy parecido a algunos papeles que ya había interpretado como Bob Harris, principal de “Lost in translation” y posteriormente como Don Johnston, protagonista de “Flores rotas”.

El resto de interpretaciones son muy correctas, destacando a la ex esposa de Zissou, encarnada por Anjelica Huston que repite con Wes Anderson en “Viaje a Darjeeling” o en “Los Tenenbaums” y participa en “Misterioso asesinato en Manhattan” o en “Delitos y faltas” del genio Woody Allen. William Dafoe también aporta algo importante al desarrollo de la película encarnando al mejor amigo de Steve Zissou, casi un hijo. En cambio, Owen Willson se repite en otro de sus papeles insulsos, que pasa sin pena ni gloria, y por último destacar la a parición de Jeff Goldblum, un veterano que aparece en películas como “Parque Jurasico” y “Mundo Perdido”, que encarna al enemigo de Zissou, coprotagonizando las mejores escenas del largometraje.

Comentario especial referido a la banda sonora de la película. La parte cantada corre a cargo del fantástico Seu Jorge, que reinterpreta las mejores canciones de David Bowie, las cuales toca en directo en la película, ya que también encarna a un miembro de la tripulación del Belerofonte, acompañado únicamente de una guitarra acústica. Esta música mágica acompaña a Zissou durante todo el viaje e imprime un aura cálida y familiar que hace que la película llegue al espectador.

En la película se suceden escenas insólitas que sorprenderán a todo el mundo, como por ejemplo, las escenas documentales grabadas por la tripulación del Belerofonte, en las que la vida marina se plaga de criaturas fantásticas de cuento de hadas que pueblan unas imágenes en las que para simular el agua solo es necesario un filtro azul y unas burbujas.

En definitiva es una película que da un soplo de aire fresco a las comedias que últimamente se paseaban por el panorama actual, original, surrealista e incluso ridícula. Fundamental no perderse la escena de los cascos de buzo con radio, como bien dice mi amigo Steve:

- Cousteau los inventó, pero nosotros lo mejoramos.

Resumen:

Película magistral que aúna escenas de variopintos géneros, todas ellas unidas por un humor ridículo y surrealista que te obligará a mantener una sonora carcajada, cuando menos una sonrisilla, a lo largo de todo la película. Especialmente recomendada la banda sonora de Seu Jorge.


Up in the Air (Amor sin Escalas) Up in the Air (Amor sin Escalas) 12-12-2010
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Casi sobre el ecuador del 2010, donde la efectividad, productividad y la rentabilidad prevalecen sobre la mayor parte de las cosas nace “Up in the air”, dirigida por Jason Reitman, a quien ya pudimos valorar en “Juno”.

“Up in the air” es una película real, minuto a minuto, fotograma a fotograma recoge la realidad que nos rodea en un tiempo de avanzadas técnicas productivas, donde el despido y la preocupación de salir adelante priman en el día a día. La premisa de la película es sencilla, Ryan Bingham, un hombre que se dedica a viajar por todo Estados Unidos despidiendo a la gente, vive en los aviones y hoteles de los cuales colecciona tarjetas club, oro, platino, llaves que le otorgan privilegios por hacer lo que más le gusta, viajar. Tiene una filosofía de vida, la cual expone en numerosas conferencias, ¿Por qué llevar a cuestas tus cosas, casa, recuerdos, personas, amistades? El peso de todas ellas nos ahoga, es mejor vivir sin nada. Cuando vuelve a casa su jefe lo espera con una invitada, Natalie Keener, una nueva adquisición de la compañía que ha propuesto suprimir los viajes y despedir a la gente por videoconferencia. El mundo de Ryan se desmorona justo antes de conseguir su sueño, llegar a las 10.000.000.000 de millas recorridas.

Este pequeño resumen de la parte más superficial de la película no logra transmitir lo que sucede en ella. “Up in the air” es una película que trata la realidad sin tapujos. En ella podemos ver a Ryan Bingham, un hombre embaucador, algo egocéntrico y solitario, con miedo al compromiso y con una total independencia del mundo que le rodea. Lo que menos le gusta es pasar los 43 días que pasa en casa. A lo largo de las casi dos horas que dura este largometraje vamos viendo una evolución casi imperceptible en su persona.

Lo fantástico de esta película es la conjunción que hace entre la comedia, la crítica y el drama, creando algo único que se observa tanto al comienzo como al final del largometraje. Los personajes bailan al son de ese conjunto de géneros aportando cada uno algo especial. George Clooney hace lo que mejor se le da hacer, un hombre como Ryan Bingham le viene como anillo al dedo, Anna Kendrick encarna a Natalie Keener, la joven compañera de Ryan que intentará modernizar su trabajo y anclar a este en una vida casera. El trabajo de Kendrick es muy bueno, llevando su personaje siempre hasta los límites pero sin sobrepasarlos. Vera Farmiga, en cambio, realiza un trabajo demasiado acartonado interpretando a la amante de Ryan, demasiado rígido y forzado. A pesar de esto último las interpretaciones acaban con nota de notable alto, al igual que la esencia que envuelve a la película.

El aura de limpieza y orden que se respira en el largometraje, formada por los hoteles y aviones perfectamente inmaculados, se puede apreciar al principio de la película, pero esta aura se va degradando con el avance de la trama y el decaimiento del protagonista. Esto último da una sensación de evolución y continuidad a la trama que se hace patente a medida que avanza el metraje.

Porque lo mejor que tiene esta película no es la historia ni las interpretaciones, es lo que logra transmitir, ese grado de crudeza y realidad con tintes de comedia que acaba con cierto carácter de moralina. Aun así, una de las cosas que más he agradecido ha sido el final, un fin perfecto, a la altura del resto del largometraje, que pone la guinda a un pastel bien hecho, bien servido y bien presentado.

Resumen:

En definitiva, una película encantadora, triste, crítica y divertida que no se puede anclar en ningún género concreto, pero que seguro hará las delicias de cualquiera que se ponga a verla.


Flores Rotas Flores Rotas 12-12-2010
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El director de “Dead man” y “Coffee and cigarettes”, Jim Jarmusch, nos trae una película extraña que profundiza en la faceta mas solitaria de Bill Murray. “Flores rotas” es una oda al miedo, al temor del fracaso, al horror a sentirse solo. Don Johnston es un hombre adinerado, residente de un barrio tranquilo, con una casa espaciosa y con todo el tiempo del mundo por delante. Un día su último ligue, Sherry, se va de casa abandonando a un abatido Murray. Con este cambio en su vida llega una carta de color rosa que le comunica que una de sus anteriores relaciones había tenido como fruto un hijo. De esta forma se nos presenta una historia que cuenta mucho sin contar nada, que es tan profunda como superficial.

Don Johnston es un hombre que ha compartido su vida con una gran lista de mujeres y que el miedo al compromiso y a la soledad le ha abocado a una existencia rutinaria y solitaria, que le hace buscar compañía donde siempre la ha encontrado, en mujeres jóvenes que le hagan más cortos los días que pasa en el sofá. Ese ansia por sentirse siempre acompañado le ha arrastrado a una vida solitaria, donde sólo está él y su extraño vecino. La carta que una mañana llega a su buzón es la excusa perfecta para hacer una lista de las novias que ha dejado en el camino, mientras su vecino y amigo le insta a tomar la carretera para averiguar quién es la misteriosa que ha perfumado el sobre rosa.

“Flores rotas” es un camino hacia atrás que recorre la vida de Don. y en donde en cada parada sus convicciones son hechas añicos por las vidas que han evolucionado sin llorar su pérdida han seguido su curso. Es una retrospectiva acompañada por música jazz a través de los irregulares caminos de los sentimientos de un don Juan solitario ya jubilado.

Cada una de las mujeres con las que Don se va entrevistando encarnan una personalidad tópica: está la descuidada, la conservadora y la rebelde; todas son trozos que complementan a Murray, que no es más que un ser solitario sin ansias en la vida, a quien esta última aventura en su libro biográfico le da la oportunidad de conocer lo único que dejará cuando muera.

Es una película lenta, detallada, donde cada plano tiene su por qué y su condición, donde cada frase está dicha por algo, en la que le puedes buscar significado a cada fotograma, sólo si quieres, ya que si no estás por la labor puedes dejarte llevar por las carreteras negras mientras te sumerges en un mundo de jazz y de historias incompletas.

Resumen:

“Flores rotas” es una película que nunca será tan transcendente como para ser alabada, pero tampoco tan insípida como para ser vilipendiada. Es un largometraje para ver con calma y que recompensa a los pacientes con una buena dosis de buen cine.


Alta Fidelidad Alta Fidelidad 12-12-2010
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¿Quién no ha le ha puesto alguna vez banda sonora a su vida? ¿Quién no ha ido por la calle cambiando de canción continuamente porque no encontraba ninguna en la que encajase ese estado de ánimo momentáneo? Todos y cada uno de nosotros componemos, voluntaria o involuntariamente, la banda sonora de nuestra vida, pero no es más que eso, nuestra vida acompañada de la música que elegimos. A Rob Gordon parece que le ocurra al revés. Su vida acompaña a las canciones, se ve limitada y conducida por estas. “Alta fidelidad” es una oda a la música y la forma en la que esta influye en su vida, el resto de la historia sólo sirve como canalizador para esta gran idea que se desarrolla en los 107 minutos de metraje.

“Alta fidelidad” nos narra la vida de Rob Gordon, encarnado por el carismático John Cusack. Toda la película recorre cada una de los desastres amorosos que han marcado la vida de Rob. Ahí se acaba la cosa.

En realidad esta película es una continua exposición de música itinerante. Rob es el propietario de una tienda de discos y es allí donde se van sucediendo los detonantes de la trama. Acompañando a Rob en este fanatismo melódico tenemos a Barry, un loco entusiasta de la música interpretado por Jack Black que vuelve a repetir un papel que parece constante en su carrera, rockero loco, que interpreta en “School of rock” entre otras. En el extremo opuesto está Dick, una persona tímida e introvertida que se inclina más por los cantautores británicos de los setenta, esta interpretado por Todd Louiso, que realiza un trabajo muy parecido al compañero de Hugh Grant en “Notting Hill“. Como actores relevantes también encontramos a Catherine Zeta-Jones que interpreta a una de las muchas exnovias, Tim Robbins y Joan Cusack, que encarna al pañuelo con el que todos se secan las lágrimas, vamos, como siempre.

En el papel principal tenemos a un John Cusack que no consigue despegarse ese look de romantico fracasado que se le ha ido asociando gracias a las muchas películas que ha hecho, “El niño de marte”, “Y que le gusten los perros…” y “Un gran amor” entre muchas otras. Lo que hace que esta película brille con luz propia es el carácter que Cusack consigue aportar al personaje. Hace que la música parezca viva, ¿o es la música la que lo hace vivir a él?

La película puede resumirse en una única escena:

Dick entra en el apartamento de Rob a darle unos discos y le pregunta: ¿Qué haces? A lo que Rob contesta: Ordenar los discos. ¿Por año de producción, alfabéticamente, por color, géneros?, le insiste un curioso Dick. No, por orden autobiográfico, responde Rob comenzando un nuevo flashback.

Resumen:

Una película altamente recomendada para los amantes de la música, para los acérrimos de Cusack y para todo aquel que le guste ver las desgracias amorosas ajenas aderezadas con una buena cantidad de excelente música.


Una Canción del Pasado Una Canción del Pasado 12-12-2010
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Muy pocas películas, a pesar de la calidad de sus actores, de su director o del guion pueden jactarse de llegar al espectador, tanto visual como argumentalmente. Muchas películas actuales han intentado abordar al espectador con este primer punto, es decir, han decidido basar el éxito de su trabajo en lo visual. Un ejemplo, quizás el más claro, es la rentable “Avatar”, película más taquillera de la historia y responsable de romper varios records más. Su éxito se basa en una revolucionaria técnica de animación digital en tres dimensiones estrenada con esta producción. Otras películas con más renombre han intentado basar su éxito en una historia compleja, bien estructurada, con fundamento. Quizás muchos de los trabajos que hayan apostado por este método sean más reconocidos, básicamente porque es lo que la crítica especializada ha valorado al alza. Entre estos productos nos encontramos con la maravillosa trilogía de Francis Ford Coppola, “El padrino”, la mayoría de las películas de cine negro, grandes clásicos como “El crepúsculo de los dioses” y muchas más.

Con referencia a esta pequeña clasificación tengo que destacar una película que vi hace no mucho, su título, “Una canción del pasado”. Es un largometraje que destaca por pasar demasiado desapercibido. Su historia se desarrolla en Nueva Orleans, donde una gran cantante de jazz, blues y rockabilly muere, dejando a todos sus conocidos, a los que había enamorado poco a poco, solos. Entre ellos se encuentra Bobby Long, un antiguo profesor universitario de literatura que dejó la enseñanza para dedicarse por completo al arte, a la lectura y a la música. Con él vive Lawson Pines, un escrito novel. Su vida cambia cuando aparece la hija de la fallecida, dispuesta a vivir con ellos en la casa de su madre.

A pesar de que la historia puede resultar algo tópica y de que cuento con actores de cierto renombre, John Travolta, en el papel de Bobby Long y Scarlett Johansson en el papel de la hija, el largometraje destaca por una ambientación excepcional y una fotografía preciosista por descubrir.

Las actuaciones rozan el notable, muy normales, salvando alguna que otra sobreactuación que se compensa con momentos de calidad aislados. La historia es tópica, como ya he dicho, aunque la forma y manera de contarla te hacen pegarte al hilo conductor de la trama y no soltarlo hasta el final del film.

Básicamente, la gran baza de esta película es su banda sonora, cantada y tocada parcialmente por John Travolta, que reúne grandes temas clásicos del rock sureño, del jazz y del blues. Y es que el jazz y el blues conforman el alma de esta película, ambos se funden en con las calles de Nueva Orleans, con sus casas pequeñas y calles anchas, creando una sinfonía de colores y sensaciones indescriptibles.

Otra gran apuesta de este trabajo es su ambientación, aprovechándose de una ciudad que destila arte por cada una de sus ventanas. Casas pequeñas de vistosos colores comparten el lugar con antiguas casas coloniales, creando un ambiente bohemio que le va como anillo al dedo a la película.

Resumen:

En definitiva, una película para disfrutar de ella, es larga, espesa e incluso lenta. No apta para antojos de películas frenéticas de acción. Largometraje en el que hay que disfrutar de cada fotograma, absorber las imágenes como si de música se trataran.


Toy Story 3 Toy Story 3 12-12-2010
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Muchos años han pasado desde que en 1986 se estrenara “Luxo Jr.“, un cortometraje de escasos dos minutos en el que se narran las peripecias entre un joven flexo y una pelota. Por aquel entonces su joven creadora no intuía el gran éxito que iba a alcanzar en el panorama de la animación actual. Hoy en día, después de un año desde su último estreno, Pixar, con Luxo ya incluido en su logotipo, presenta la que parece el fin de la saga que protagonizó el inicio de su carrera en los largometrajes cinematográficos, “Toy Story“. Cuando en 1995 surgió la idea de que una panda de juguetes animados estuvieran repletos de conflictos interiores, intentando resolverlos, con moraleja incluida, se abrió un filón de oportunidades que fueron perfectamente aprovechadas.

Tras el éxito de la primera entrega, en 1999 se creó una segunda parte, con más personajes, nuevos problemas y más moraleja, que es un clásico en esta saga animada. Esta película se adueñó casi instantáneamente con el título de mejor secuela animada de la historia. Con estos resultados todo el mundo esperaba una tercera entrega, y al fin, ese deseo se ha hecho realidad.

“Toy story 3” es una película de animación que se aleja del típico largometraje infantil para acercarse al público adulto, pero lo hace de tal manera que no deja atrás las bazas que jugó en 1995 y que la elevaron a lo más alto. Es la conjunción completa entre la diversión adulta e infantil, con numerosos guiños hacia la primera de las películas, con la misma entrañabilidad y compañerismo que arrastraba desde sus comienzos. Señoras y señores, estamos ante un “Toy Story” renovado, un “Toy Story” magnífico. Pixar no podría haber cerrado de mejor manera una de sus más exitosas sagas.

Esta vez la historia nos presenta a un Andy mayor, a punto de partir hacia la universidad. Nuestros queridos protagonistas yacen abandonados en un viejo baúl, sustituidos por el teléfono móvil y el ordenador, esperando ansiosos que aquel con él que tanto habían disfrutado volviera a jugar con ellos una vez más. El problema empieza cuando Andy debe elegir que se llevará a la universidad, abandonará en el desván o tirará a la basura. Es en esta difícil elección cuando Woody se separa de sus amigos, elegido como único juguete en el campus y los demás son relegados al desván. En este momento comienza la verdadera aventura de la película, salpicada de innumerables momentos memorables.

La parte artística es increíble, la animación es de una calidad poco antes vista. Consigue transmitir unas texturas casi reales, el pelo de los personajes, las vetas de la madera, los desgastes en el papel y fotografías, además el 3D con el que se puede visionar no hace más que engrandecer estas características. El guión es muy bueno, incluyendo chistes fáciles, graciosos, inoportunos y dispares, pero nunca descolocan, siempre son realizados en el momento ideal, y si no, se amoldan al ritmo del film.

La historia es original dentro de la temática, aunque sigue construyéndose sobre las mismas bases, la amistad y el compañerismo, que son tópicos morales presentes en toda la saga y que en esta última parte no iban a ser relegados.

Lo más importante, y lo que más me gustó, es que a lo largo de las más de dos horas de metraje se han incluido numerosos guiños al resto de películas de “Toy Story” que los que las han visto no podrán dejar pasar. También se nota la colaboración de un animador de fama mundial como es Hayao Miyazaki, director de “El viaje de chihiro“, “El castillo ambulante” y ”La princesa Mononoke” entre otras muchas, ya que uno de los personajes secundarios es Totoro, el protagonista de “Mi vecino Totoro” de este mismo director. Entre los diferentes juguetes no podrían faltar los más carismáticos del mercado, Barbie y Ken, un osito amoroso, un gusiluz entre muchos otros personajes que nos recordarán vivamente nuestra infancia.

Resumen:

Una película imprescindible, independientemente de si se han visto las anteriores o no. Una obra maestra que sabe sacar el mejor partido a la animación transportándote entre llantos y carcajadas alternativas. Una obra maestra que desde el momento de su estreno se ha incluido entre las obras maestras Disney.


Cashback Cashback 12-12-2010
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Existen algunas películas que deben clasificarse en un género aparte, deben ser excluidas del cine en general, aisladas de sus semejantes. Este tipo de películas son las que nos hacen volar con cada segundo de metraje, en las que las líneas de dialogo necesarias para expresar las emociones y sentimientos son mínimas, ínfimas. Son aquellas películas en las que la magia de cada fotograma nos llena de una sensación indescriptible, irrepetible. Lo malo de estos largometrajes es, básicamente, su no universalidad, es decir, la necesaria existencia de una conexión entre la película y el espectador, una relación especial que hace que lo descrito anteriormente tome forma. La mayoría de los largometrajes no lo consiguen, y los que lo consiguen con unos pocos espectadores fallan estrepitosamente con otros, y es que, esto es lo mágico de estas películas, lo caprichoso de su excelencia, su variabilidad. A pesar de esto hay trabajos en los que confluyen una serie de características que aumentan la probabilidad de que ocurra este fenómeno. Una de estas películas, bajo mi punto de vista, es “Cashback”.

¿De qué va “Cashback”? Es una pregunta algo difícil, ya que el hilo argumental de la película está escondido, enterrado entre miles de fotogramas sensacionales, escenas preciosistas que, como bien dice el protagonista, te permiten advertir la belleza de la realidad. Durante el metraje nos presentan a Ben Willis, un estudiante de arte que sufre insomnio provocado por la reciente ruptura con su novia. Para aprovechar esas horas de más, empieza a trabajar en un supermercado, en el horario nocturno. Allí conoce a variopintos personajes que protagonizaran las diferentes escenas de su nueva vida. Como he puntualizado antes, el argumento, es meramente circunstancial, ya que lo que de verdad importa es la filosofía que transmite la película, y que por lo tanto usa su protagonista, admirar la belleza de cada segundo de la realidad.

Ben, para soportar las largas horas nocturnas plagadas de creciente dolor por su ruptura, desarrolla la habilidad de parar el tiempo. Esta estratagema le permite vivir cada segundo como si fueran días, pintar a cada personaje que pase a su lado, desentrañar los misterios, la belleza que se esconde en un paquete de guisantes abierto. Con este simple planteamiento, “Cashback”, se yergue como un conjunto de escenas congeladas, de segundos que desbordan belleza, de negros rostros plasmados en carboncillo. La película se convierte en una galería de arte viviente donde se nos muestran los pensamientos de su protagonista, sus relaciones, sus emociones y sensaciones, en definitiva, su vida.

Debido a este curioso planteamiento, la más de hora y media que dura el largometraje, se puede hacer pesada, lenta, si no consigue que te zambullas en esa sucesión armonizada de belleza realista, pero ahí radica su singularidad, la característica que la hace especial y que por lo tanto nos permite incluirla en ese reducido conjunto de películas personales esenciales.

Resumen:

Largometraje de argumento meramente circunstancial para no desviar la atención de los numerosos ejemplos de belleza cotidiana plasmados en segundos congelados de la realidad. Película algo lenta y especial, con muchas posibilidades de agradar a aquellas personas que consigan conectar con ella.


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