Desde Rusia con Amor, fue el presagio (que se encargaría de consolidar su siguiente entrega) del fenómeno en que habría de convertirse la saga Bond.
A diferencia de su antecesora, la nueva aventura de Bond resulta mucho más madura, ruda y sobre todo, interesante.
La trama y el guión están bien estructurados y hacen que disfrutemos con los ardides y situaciones en pos de la obtencion de la máquina ¨lektor¨, todo ello, ¨sazonado¨ con los ingredientes típicos de la guerra fria reinante de aquellos días a nivel político; agentes dobles, complots, URSS y demás, todo ello con el sello característico ¨Bond¨.
Y dicho sello no es fácil de obtener. Requiere, mujeres despampanantes (Daniela Bianchi siempre me pareció una exquisitez), gadgets y villanos a la par en carisma que el propio agente británico, con secuencias de acción explosivas y trepidantes (exageradas en algunos momentos de la saga) y una banda sonora inolvidable.
Lo cierto es que esta segunda entrega comenzaría a incluir ingredientes que perdurarían (para bien o para mal) en la saga.
Lo acertado de los ¨gadgets¨ y útiles del espia, que hacen que anhelemos los 5 minutillos en los que ¨Q¨ aparece en cada una de las peliculas.
El buen hacer en la profundidad y carisma de los enemigos y villanos; unos más acertados que otros.
O lo desafortunado de presentar a las co-protagonistas como meras comparsas y fuente de problemas a la par que excepcionales amantes, una tendencia que tardaría en erradicarse y que daba un toque, en ocasiones, un tanto irreal para un agente secreto encargado de salvar al mundo en tantas ocasiones.
Va a hacer medio siglo que se estrenase ¨Desde Rusia con Amor¨ y si bien para todos los que conocemos la saga desde hace años seguimos disfrutandola como el primer día, a los neófitos en ella, con todos los efectos de hoy en día y el refinamiento del género, no está de más la advertencia de que se desagan de todo prejuicio temporal y tecnológico para poder apreciarla como lo que es.
Un clásico de la saga y del cine de acción de la época. Imprescindible.
BODOM789
8
Desde Rusia con Amor, fue el presagio (que se encargaría de consolidar su siguiente entrega) del fenómeno en que habría de convertirse la saga Bond.
A diferencia de su antecesora, la nueva aventura de Bond resulta mucho más madura, ruda y sobre todo, interesante.
La trama y el guión están bien estructurados y hacen que disfrutemos con los ardides y situaciones en pos de la obtencion de la máquina ¨lektor¨, todo ello, ¨sazonado¨ con los ingredientes típicos de la guerra fria reinante de aquellos días a nivel político; agentes dobles, complots, URSS y demás, todo ello con el sello característico ¨Bond¨.
Y dicho sello no es fácil de obtener. Requiere, mujeres despampanantes (Daniela Bianchi siempre me pareció una exquisitez), gadgets y villanos a la par en carisma que el propio agente británico, con secuencias de acción explosivas y trepidantes (exageradas en algunos momentos de la saga) y una banda sonora inolvidable.
Lo cierto es que esta segunda entrega comenzaría a incluir ingredientes que perdurarían (para bien o para mal) en la saga.
Lo acertado de los ¨gadgets¨ y útiles del espia, que hacen que anhelemos los 5 minutillos en los que ¨Q¨ aparece en cada una de las peliculas.
El buen hacer en la profundidad y carisma de los enemigos y villanos; unos más acertados que otros.
O lo desafortunado de presentar a las co-protagonistas como meras comparsas y fuente de problemas a la par que excepcionales amantes, una tendencia que tardaría en erradicarse y que daba un toque, en ocasiones, un tanto irreal para un agente secreto encargado de salvar al mundo en tantas ocasiones.
Va a hacer medio siglo que se estrenase ¨Desde Rusia con Amor¨ y si bien para todos los que conocemos la saga desde hace años seguimos disfrutandola como el primer día, a los neófitos en ella, con todos los efectos de hoy en día y el refinamiento del género, no está de más la advertencia de que se desagan de todo prejuicio temporal y tecnológico para poder apreciarla como lo que es.
Un clásico de la saga y del cine de acción de la época. Imprescindible.
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