Ficha Golgo 13: El Profesional

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Críticas de Golgo 13: El Profesional (1)


bigladiesman

  • 29 Mar 2019

9


Para muchos la película definitiva de Golgo 13. El personaje de Takao Saito debutaba en el mundo anime 15 años después de su creación y lo hacía bajo la batuta de Osamu Dezaki (Ashita No Joe, Remi: Sin familia, La Rosa de Versalles), director que daba a sus creaciones una gran fuerza dramática gracias a una estética sombría y voluntad experimental, nacidas en mi opinión de la carestía de medios durante su trayectoria en la Mushi de su amigo y mentor Osamu Tezuka. Aquí, con un presupuesto holgado y muchos medios a su alcance no duda en seguir probando cosas nuevas.

Aquí tenemos a un Duke “Golgo 13” Togo sin pasar por el filtro del mundo real: este Golgo animado sí es el Moloch humano y amoral que hace que la existencia de muchísimas personas gravite alrededor de él. Un perfecto asesino profesional, magnate, bon vivant y máquina sexual que vive exclusivamente para dos cosas: trabajo y placer. Casi siempre impertérrito (aunque aquí se lo ve asustado a ratos, cosa que según el manga es el punto en que se lo toma personalmente), que solo habla cuando es estrictamente necesario (no suelta una sola palabra hasta los 11 minutos de peli), tremendamente honesto y honrado dentro de lo que es su facinerosa carrera y – aquí sí – jamás sonriente.
Una cosa sí que le cambian aquí: en el manga, la imagen de Duke Togo ha ido siempre asociada a los larguísimos y probablemente muy caros puros que consume. Aquí se ve que iba corto de pasta, porque se pasa a los cigarrillos, y como decimos en mi tierra, “qui té duros fuma puros, qui no en té fuma paper”.

Shukei Nagasaka, guionista no muy conocido que ha trabajado en muchos tokusatsu (como Ultraman, por ejemplo), crea un guion original relativamente fiel al manga (vueltas por medio mundo, mujeres fatales, armas a cascoporro, 0 humor pero gran voluntad de entretener y evadir) donde Golgo va cumpliendo varios encargos mientras una organización formada por peces muy gordos y agentes muy competentes lo acosa, a él y a sus asociados. Destaca muy especialmente la carga erótica y ultraviolenta, me atrevería a decir que superior incluso al la del manga (la excelente puesta en escena de Dezaki y su gente en las escenas de sexo hace mucho por crear esta sensación). Los malosos son muy extravagantes y destacables, en especial el asesino rival Big Snake, que parece salido de una pesadilla daliniana: un descerebrado obseso sexual de 2 metros 10 que parece que no tenga huesos. Hay que verlo para creerlo.

¿Y qué he querido decir antes con que Osamu Dezaki iba “probando cosas nuevas”? Pues algo que se dice enseguida, oigan: nos encontramos ante el primer largometraje animado donde se hizo uso de CGI. Claro que actualmente canta más que los pies de un corredor de fondo, pero resulta fascinante. Podemos apreciar la CGI en la secuencia de créditos iniciales (combinada con stop-motion: es un caramelote) y en un ataque con helicópteros que hoy en día parece un videojuego de 1994.
Por lo que respecta a la animación 2D, pues lo que le he visto siempre en Dezaki: yo lo veo casi como un neo-expresionista que sabía pasar muy bien las miserias humanas al mundo animado. Animación más bien limitada (creo que deliberadamente en el caso que nos ocupa) pero con personajes muy detallados y expresivos, trazo grueso (a veces parece que estemos viendo un grabado en movimiento), escenografía preciocista, tímidos intentos de simbolismo – aunque más bien acaba cayendo en esa encantadora y gratuita exageración que los anglosajones llaman “narm”, como es habitual en el anime por otro lado - y constantes juegos con la luz (los claroscuros eran marca de la casa), el color y la composición de las escenas. Las escenas de acción resultan rápidas e intensas, pero nada del otro mundo dentro del anime incluso en esos tiempos si exceptuamos la persecución en CGI.
La película cuenta con una apreciable banda sonora que combina smooth jazz (sí, me gusta mucho el smooth jazz, ¿passa?) con piezas pop ochenteras la mar de marchosas.

Gran muestrario de la maestría como animador del desaparecido Osamu Dezaki, es un producto imprescindible para los fans del anime en general y de Golgo 13 en particular.



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