La pérdida de la infancia por culpa de la guerra es siempre un tema impactante y una exposición fotográfica sobre este tema siempre será garantía de éxito. Lástima que ver una película de Tarkovsky sea igual de duro, porque provoca que no sea capaz de disfrutar de su obra de arte.
Se trataba de su primer largometraje, no es demasiado larga y la sinopsis, como he dicho antes, ya tenía totalmente garantizada mi atención peeeeeeeero quizá el hecho de ser su primer largometraje saca a relucir el mayor defecto de todos, que no es más que el de ver como un artista juguetea con sus nuevos medios técnicos y experimenta con travellins, escenas de carácter onírico, cortes y otros tipos de planos que no vienen a cuento y provoca que la trama principal se pierda en contra de esos experimentos, quizá con un Tarkovsky pensando ya en su futuro Andrei Rublev que en esta misma.
Igualmente repito, la sola idea de relucir los estragos de la guerra en el joven protagonista consigue que la película esté hecha por sí sola.
Al contrario que lo que ocurre con otro film anti-bélico soviético ¨Masacre: Ven y mira¨, aquí Iván ya es, desde el principio, un producto moldeado por la guerra, por lo que lo terrible no es ver como evoluciona su personalidad según van ocurriendo los hechos como en la película que he citado antes, sino que se va introduciendo detalles al espectador seccionando poco a poco el terrible camino que ha seguido hasta llegar el producto militar que ya conocemos.
Lo único que le falta a esto es que se rematara la faena y Tarkovsky no parecía estar por la labor de hacerlo. Ritmo flojo, diálogos plomizos y una fotografía que recuerda literalmente, a una exposición de fotografías que buscan más atraer por su calidad técnica que por su contenido.
elalfon
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La pérdida de la infancia por culpa de la guerra es siempre un tema impactante y una exposición fotográfica sobre este tema siempre será garantía de éxito. Lástima que ver una película de Tarkovsky sea igual de duro, porque provoca que no sea capaz de disfrutar de su obra de arte.
Se trataba de su primer largometraje, no es demasiado larga y la sinopsis, como he dicho antes, ya tenía totalmente garantizada mi atención peeeeeeeero quizá el hecho de ser su primer largometraje saca a relucir el mayor defecto de todos, que no es más que el de ver como un artista juguetea con sus nuevos medios técnicos y experimenta con travellins, escenas de carácter onírico, cortes y otros tipos de planos que no vienen a cuento y provoca que la trama principal se pierda en contra de esos experimentos, quizá con un Tarkovsky pensando ya en su futuro Andrei Rublev que en esta misma.
Igualmente repito, la sola idea de relucir los estragos de la guerra en el joven protagonista consigue que la película esté hecha por sí sola.
Al contrario que lo que ocurre con otro film anti-bélico soviético ¨Masacre: Ven y mira¨, aquí Iván ya es, desde el principio, un producto moldeado por la guerra, por lo que lo terrible no es ver como evoluciona su personalidad según van ocurriendo los hechos como en la película que he citado antes, sino que se va introduciendo detalles al espectador seccionando poco a poco el terrible camino que ha seguido hasta llegar el producto militar que ya conocemos.
Lo único que le falta a esto es que se rematara la faena y Tarkovsky no parecía estar por la labor de hacerlo. Ritmo flojo, diálogos plomizos y una fotografía que recuerda literalmente, a una exposición de fotografías que buscan más atraer por su calidad técnica que por su contenido.
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