Desde hace tiempo, me he dado cuenta de que hay un cierto tipo de sus películas que me producen un peculiar efecto.
Me refiero a aquellas que me gustan poco en un primer visionado, pero me van gustando cada vez más conforme las vuelvo a ver, hasta que termino por convertirme en devoto de ellas.
He buscado lo que esas películas tienen en común, y me he dado cuenta que todas son TROZOS DE VIDA llevados a la pantalla. Suelen ser películas deslavazadas, que no enganchan por su argumento, pero que, precisamente por esa falta de ¨historia¨, hacen que puedas ¨vivirlas¨ una y otra vez como si fuera la primera.
Esto es lo que me ocurre con la que nos ocupa. Me decepcionó bastante la primera vez que la vi. Sin embargo, la empecé a revisionar una y otra vez, y ahora, cada vez que quiero sumergirme en una gran ciudad, suelo ponerla para sentirme dentro de esas pequeñas historias.
Hoy, después de una infinidad de revisionados, debo reconocer que la película me encanta.
Me encanta que Woody tenga la suficiente personalidad para mostrar historias de amor con ancianos en una sociedad con complejo de Peter Pan que parece reservada a los jovencitos.
Me encanta que los temas sean la literatura, la música y la pintura en un mundo que solo vive para la televisión, los juegos y los ordenadores.
Me encanta que la historia principal quede en el aire, mostrando que no es realmente lo esencial de la película.
Por el contrario, hay ciertas cosas que me han gustado menos:
Me ha llamado la atención cómo Woody HA EVITADO A TODA COSTA MOSTRAR LONDRES. Si no te fijas en los volantes a la derecha, puedes pensar que estas en Nueva York). En realidad, salvo en Match Point, Woody ha rehuído mostrar Londres, no entiendo por qué.
La interpretación de Antonio Banderas es realmente penosa. Y es un magnífico actor. Supongo que, simplemente, no cuadra mucho con el estilo Allen.
Un tópico Alleniano del que el Genio abusa tradicionalmente es el pasaje en el que la jovencita maravillosa cae rendida a los pies del hombre viejo o espantoso. Es verdad que a él, en su vida privada, le ha pasado más de una vez, pero en el cine, es algo difícil de tragar tantas veces. Y en esta película clama al cielo. Por Dios, que esa sílfide se enamore de Josh Brolin es algo más que increible.
Tampoco Brolin parece la mejor elección para encarnar a un novelista intelectual. Ni su aspecto ni su interpretación ayudan lo más mínimo. Luego, en la historia, no hace más que hablar de ¨su libro¨, pero no cuenta ningún detalle sobre él.
De todas formas, no son más que simples detalles.
En conjunto, la película es PURA VIDA DIARIA.
E insisto. Sus geniales películas cómicas las tengo ya ¨gastadas¨ por el uso.
Sus magníficas obras maestras las tengo que espaciar, porque su mensaje hay que reservarlo para las grandes ocasiones.
En cambio, películas como ésta las veré una y otra vez, porque me harán sentirme escritor, músico, galerista de arte, o simplemente soñador que acude a una vidente a que le recete un poco de ilusión.
Andaluzz
8
Soy adicto a Woody Allen, lo confieso.
Desde hace tiempo, me he dado cuenta de que hay un cierto tipo de sus películas que me producen un peculiar efecto.
Me refiero a aquellas que me gustan poco en un primer visionado, pero me van gustando cada vez más conforme las vuelvo a ver, hasta que termino por convertirme en devoto de ellas.
He buscado lo que esas películas tienen en común, y me he dado cuenta que todas son TROZOS DE VIDA llevados a la pantalla. Suelen ser películas deslavazadas, que no enganchan por su argumento, pero que, precisamente por esa falta de ¨historia¨, hacen que puedas ¨vivirlas¨ una y otra vez como si fuera la primera.
Esto es lo que me ocurre con la que nos ocupa. Me decepcionó bastante la primera vez que la vi. Sin embargo, la empecé a revisionar una y otra vez, y ahora, cada vez que quiero sumergirme en una gran ciudad, suelo ponerla para sentirme dentro de esas pequeñas historias.
Hoy, después de una infinidad de revisionados, debo reconocer que la película me encanta.
Me encanta que Woody tenga la suficiente personalidad para mostrar historias de amor con ancianos en una sociedad con complejo de Peter Pan que parece reservada a los jovencitos.
Me encanta que los temas sean la literatura, la música y la pintura en un mundo que solo vive para la televisión, los juegos y los ordenadores.
Me encanta que la historia principal quede en el aire, mostrando que no es realmente lo esencial de la película.
Por el contrario, hay ciertas cosas que me han gustado menos:
Me ha llamado la atención cómo Woody HA EVITADO A TODA COSTA MOSTRAR LONDRES. Si no te fijas en los volantes a la derecha, puedes pensar que estas en Nueva York). En realidad, salvo en Match Point, Woody ha rehuído mostrar Londres, no entiendo por qué.
La interpretación de Antonio Banderas es realmente penosa. Y es un magnífico actor. Supongo que, simplemente, no cuadra mucho con el estilo Allen.
Un tópico Alleniano del que el Genio abusa tradicionalmente es el pasaje en el que la jovencita maravillosa cae rendida a los pies del hombre viejo o espantoso. Es verdad que a él, en su vida privada, le ha pasado más de una vez, pero en el cine, es algo difícil de tragar tantas veces. Y en esta película clama al cielo. Por Dios, que esa sílfide se enamore de Josh Brolin es algo más que increible.
Tampoco Brolin parece la mejor elección para encarnar a un novelista intelectual. Ni su aspecto ni su interpretación ayudan lo más mínimo. Luego, en la historia, no hace más que hablar de ¨su libro¨, pero no cuenta ningún detalle sobre él.
De todas formas, no son más que simples detalles.
En conjunto, la película es PURA VIDA DIARIA.
E insisto. Sus geniales películas cómicas las tengo ya ¨gastadas¨ por el uso.
Sus magníficas obras maestras las tengo que espaciar, porque su mensaje hay que reservarlo para las grandes ocasiones.
En cambio, películas como ésta las veré una y otra vez, porque me harán sentirme escritor, músico, galerista de arte, o simplemente soñador que acude a una vidente a que le recete un poco de ilusión.
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