Sosa en la mayor parte de su metraje y entretenida en puntuales momentos hacen de Kung-fu Panda una mediocre cinta con más pena que gloria destinada a los más jovencitos de la casa que seguro sabrán disfrutar de ella más que los mayores, y es que, a diferencia de las obras de Pixar, que sin descuidar a su público más pueríl, acaban siendo mucho más apreciadas y regocijadas por el público más adulto, Kung fu Panda se situa en el lado opuesto de la balanza.
La historia es un cliché en este tipo de cándidas cintas sobre valores y superación, pero llevada al extremo de lo banal en esta ocasión y para colmo, con poca chicha en su argumento y desarrollo que hace que el escaso interés inicial se diluya confome transcurren los minutos.
Los personajes y motivaciones, que han de ser el punto más sólido y atractivo en estos cuentos virtuales son meras comparsas del vacuo acicate del que se sirven nuestros protagonistas para verse en las situaciones desarrolladas en el metraje.
Ninguno de ellos se gana nuestro afecto y simpatía, resultan de ser sosos y carentes de carisma y esto incluye al protagonista, falto de alma, magia o encanto y claro, pronto pasa a importarnos bien poco el devenir de sus futuros. Y eso es algo muy negativo en una película, una pena.
En otro plano, el de factura técnica, ha de reconocérsele un talento soberbio, muy colorida y bonita de apreciar y esa B.S.O a cargo de la figura del omnipresente y magnánimo Zimmer, pero que tristemente son factores insuficientes para compensar la insuficiencia de su historia y personajes que dan al lastre con esta adaptación a la animación de cualquier cinta clásico de Kung-fu de los setenta y ochenta.
Otra vez será.
BODOM789
5
Sosa en la mayor parte de su metraje y entretenida en puntuales momentos hacen de Kung-fu Panda una mediocre cinta con más pena que gloria destinada a los más jovencitos de la casa que seguro sabrán disfrutar de ella más que los mayores, y es que, a diferencia de las obras de Pixar, que sin descuidar a su público más pueríl, acaban siendo mucho más apreciadas y regocijadas por el público más adulto, Kung fu Panda se situa en el lado opuesto de la balanza.
La historia es un cliché en este tipo de cándidas cintas sobre valores y superación, pero llevada al extremo de lo banal en esta ocasión y para colmo, con poca chicha en su argumento y desarrollo que hace que el escaso interés inicial se diluya confome transcurren los minutos.
Los personajes y motivaciones, que han de ser el punto más sólido y atractivo en estos cuentos virtuales son meras comparsas del vacuo acicate del que se sirven nuestros protagonistas para verse en las situaciones desarrolladas en el metraje.
Ninguno de ellos se gana nuestro afecto y simpatía, resultan de ser sosos y carentes de carisma y esto incluye al protagonista, falto de alma, magia o encanto y claro, pronto pasa a importarnos bien poco el devenir de sus futuros. Y eso es algo muy negativo en una película, una pena.
En otro plano, el de factura técnica, ha de reconocérsele un talento soberbio, muy colorida y bonita de apreciar y esa B.S.O a cargo de la figura del omnipresente y magnánimo Zimmer, pero que tristemente son factores insuficientes para compensar la insuficiencia de su historia y personajes que dan al lastre con esta adaptación a la animación de cualquier cinta clásico de Kung-fu de los setenta y ochenta.
Otra vez será.
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