Sinopsis:
Un travelling hacia un terreno mágico, ensoñador, nos acerca a un árbol, y hacia la manzana que de él cuelga. Dándole golpecitos leves con nuestro propio dedo, esta se desprende de la rama y cae, cae, y cae. De repente se topa con el suelo, echando a rodar por las aceras de una extraña pero cálida ciudad llamada Hekseville, perpetuamente envuelta en una luz de atardecer. Algunos transeuntes la ven + rodando, como un niño, mas el resto la ignora. Pero la manzana sigue y sigue... hasta que al fin entra en un apartado lugar en el que yace en el suelo una chica rubia, que despierta cuando el fruto la golpea suavemente. La desconocida, extrañamente vestida y sin nombre aún -nos bautizarán más adelante-, no tiene recuerdos de quién es. No sabe nada de sí misma, ni del gato que se encuentra a su lado. Sin apenas darnos tiempo a situarnos, requerirán de nuestra presencia para la primera acción heroica, una misión en la cual descubriremos que tenemos un poder único: controlar y alterar la gravedad que nos rodea. Tras esta, y después de ver hasta cuán lejos puede llegar la ingratitud humana -y explorar un poquito las alcantarillas acompañados de un tristísimo y delicado tema musical-, llegaremos al fin a Hekseville, mostrada en un espectacular travelling -ahí tenemos ya el primer ejemplo del grado de fusión entre las escenas de video in-game y las narradas mediante un comic interactivo- que comienza en un primer plano de la chica de ojos tan rojos como el cielo de la ciudad, y termina en un poderoso encuadre completo de la urbe, flotando ingrávida al estilo de la Ciudad de Las Nubes de El Imperio Contraataca. Y es ahí, siguiendo a un misterioso cuervo por las calles, que dará comienzo esta odisea gravitacional.