A medida que la ciencia progresaba, los seres humanos comenzaron a realizar experimentos audaces, desafiando las leyes de la creación. Su líder, llamado Padre Prime, ha urdido el plan más audaz: el contacto con Satanás. Su razonamiento es que quien controla al diablo también sabe cómo controlar a Dios. A medida que la Tierra se hunde en el pecado y la corrupción, Dios mismo decide que ha llegado el + momento de intervenir, y envía a un pequeño querubín llamado Bob para investigar los planes del padre Prime. Desde que Bob está dotado de un alma humana, que tiene libre albedrío y es capaz de tomar una decisión, siendo incluso capaz de contradecir las órdenes de Dios. Con nada más que su frágil cuerpo angelical, Bob desciende al mundo del pecado.
Bob tan solo puede andar, correr, gatear y dar pequeños pero útiles vuelos. La única manera de sobrevivir es utilizando el poder divino de la posesión. La acción de introducirnos dentro de un cuerpo ajeno se convierte, a la larga, en la piedra filosofal de Messiah y será necesario usarla si no queremos morir fácilmente.
Por último, hay que tener en cuenta de que nos encontramos ante un arcade/aventura, que por partes iguales, te obliga a utilizar tanto el dedo índice para masacrar a los enemigos como la materia gris para superar los numerosos rompecabezas que se encuentran en cada uno de los niveles del juego. Para resolver dichos puzzles será completamente necesario poseer el cuerpo de una persona en especial.
Sinopsis:
A medida que la ciencia progresaba, los seres humanos comenzaron a realizar experimentos audaces, desafiando las leyes de la creación. Su líder, llamado Padre Prime, ha urdido el plan más audaz: el contacto con Satanás. Su razonamiento es que quien controla al diablo también sabe cómo controlar a Dios. A medida que la Tierra se hunde en el pecado y la corrupción, Dios mismo decide que ha llegado el + momento de intervenir, y envía a un pequeño querubín llamado Bob para investigar los planes del padre Prime. Desde que Bob está dotado de un alma humana, que tiene libre albedrío y es capaz de tomar una decisión, siendo incluso capaz de contradecir las órdenes de Dios. Con nada más que su frágil cuerpo angelical, Bob desciende al mundo del pecado.
Bob tan solo puede andar, correr, gatear y dar pequeños pero útiles vuelos. La única manera de sobrevivir es utilizando el poder divino de la posesión. La acción de introducirnos dentro de un cuerpo ajeno se convierte, a la larga, en la piedra filosofal de Messiah y será necesario usarla si no queremos morir fácilmente.
Por último, hay que tener en cuenta de que nos encontramos ante un arcade/aventura, que por partes iguales, te obliga a utilizar tanto el dedo índice para masacrar a los enemigos como la materia gris para superar los numerosos rompecabezas que se encuentran en cada uno de los niveles del juego. Para resolver dichos puzzles será completamente necesario poseer el cuerpo de una persona en especial.