Carl Rudolph Stargher
"Stargher"
Datos personales
Lugar de OrigenEstados Unidos
Estado CivilMuerto
1ª ApariciónLa celda
Nº de Asesinatos7
CaracterísticasTiene dos cuernos doblados en la cabeza
ArmasTanques de agua
Subida por ivankiller
La custodia del pequeño Stargher quedó en manos de su padre cuando su madre les abandonó. Fue víctima de fuertes maltratos, su padre le golpeaba violentamente con el cinturón por jugar con muñecas, le quemaba con la plancha por querer planchar como una mujer, le rompió tres costillas y la mándibula a los 6 años, y casi le ahoga en agua, un hecho que le provocó daños cerebrales, causándole la enfermedad de Wallen, una variante grave de esquizofrenia que despertó en su mente un alter ego sádico y divino, que asoció el daño ocurrido con la purificación del bautismo.
El padre de Stargher traía putas a casa, y les abría las piernas delante del niño para enseñarle donde residía "el Mal", algo que Stargher asocia con la necesidad de purificación, y que le llevará años más tarde a ahogar chicas en tanques de agua.
Cuando al fin se independiza de su padre es demasiado tarde, su padre le acompañará siempre en el recuerdo, y su deseo de ser más fuerte que él.
El padre de Stargher traía putas a casa, y les abría las piernas delante del niño para enseñarle donde residía "el Mal", algo que Stargher asocia con la necesidad de purificación, y que le llevará años más tarde a ahogar chicas en tanques de agua.
Cuando al fin se independiza de su padre es demasiado tarde, su padre le acompañará siempre en el recuerdo, y su deseo de ser más fuerte que él.
Stargher vive solo, con un pastor alemán albino llamado Valentine como única compañía, sin contar las chicas que lleva secuestradas a un hangar abandonado para ahogarlas en tanques de agua.
Las elige todas jóvenes y bonitas, usando a su perro como anzuelo para secuestrarlas. Los tanques de agua son automáticos, y tardan unas 40 horas en llenarse, tiempo que aprovecha para recrearse en la desesperación de sus víctimas, monitorizadas constantemente con cámaras de vigilancia, con las que además graba en vídeo para uso posterior.
Una vez ahogadas, las lleva a su casa y las mete en una bañera con lejía, con la que pretende purificarlas hasta dejarlas tan blancas como muñecas.
Muertas y blanqueadas, las coloca sobre una camilla especial, situada bajo un dispositivo de mecanismos que lo elevan por encima de las víctimas, para dar rienda suelta a su trastorno sexual. Engancha cadenas en las 14 anillas que ha incrustado en su propio cuerpo, y finalmente, cuando su cuerpo se ha elevado en el aire y los ganchos tensan su piel, se masturba sobre ellas entre espasmos de dolor.
Una vez despierta el Dios cruel que dormita en su interior, el Stargher físico queda catatónico, y su mundo onírico se convierte en una realidad pesadillesca, artística y macabra, a la que tendrán que acceder para descubrir el paradero de la última secuestrada, antes de que sea demasiado tarde.
Las elige todas jóvenes y bonitas, usando a su perro como anzuelo para secuestrarlas. Los tanques de agua son automáticos, y tardan unas 40 horas en llenarse, tiempo que aprovecha para recrearse en la desesperación de sus víctimas, monitorizadas constantemente con cámaras de vigilancia, con las que además graba en vídeo para uso posterior.
Una vez ahogadas, las lleva a su casa y las mete en una bañera con lejía, con la que pretende purificarlas hasta dejarlas tan blancas como muñecas.
Muertas y blanqueadas, las coloca sobre una camilla especial, situada bajo un dispositivo de mecanismos que lo elevan por encima de las víctimas, para dar rienda suelta a su trastorno sexual. Engancha cadenas en las 14 anillas que ha incrustado en su propio cuerpo, y finalmente, cuando su cuerpo se ha elevado en el aire y los ganchos tensan su piel, se masturba sobre ellas entre espasmos de dolor.
Una vez despierta el Dios cruel que dormita en su interior, el Stargher físico queda catatónico, y su mundo onírico se convierte en una realidad pesadillesca, artística y macabra, a la que tendrán que acceder para descubrir el paradero de la última secuestrada, antes de que sea demasiado tarde.
Ahogado en una piscina en la mente de Catherine