En la década de 1990, la serie de televisión Los Power Rangers fue un fenómeno mundial entre el público infantil. Era solo cuestión de tiempo para que los productores dieran el salto al cine. Así, en 1995 se estrenó la película, que tuvo un éxito moderado en taquilla y luego se volvió un clásico de repeticiones en televisión.
Hoy, vista por adultos, puede parecer un producto psicotrónico: héroes adolescentes identificados por colores, villanos exagerados, robots (los famosos Zords), una fotografía saturada de colores pasteles y escenas repletas de saltos y golpes coreografiados. La trama, por supuesto, es sencilla, pero quienes crecieron con ella la recuerdan con cariño.
Yo la compré para mi hijo, y la disfrutó tanto como los niños de los 90. Una muestra de que ha superado con éxito la barrera del tiempo, conquistando a distintas generaciones.
Razones más que suficientes para darle un aprobado. ¡Adelante, Rangers!
Miguel Arkangel
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En la década de 1990, la serie de televisión Los Power Rangers fue un fenómeno mundial entre el público infantil. Era solo cuestión de tiempo para que los productores dieran el salto al cine. Así, en 1995 se estrenó la película, que tuvo un éxito moderado en taquilla y luego se volvió un clásico de repeticiones en televisión.
Hoy, vista por adultos, puede parecer un producto psicotrónico: héroes adolescentes identificados por colores, villanos exagerados, robots (los famosos Zords), una fotografía saturada de colores pasteles y escenas repletas de saltos y golpes coreografiados. La trama, por supuesto, es sencilla, pero quienes crecieron con ella la recuerdan con cariño.
Yo la compré para mi hijo, y la disfrutó tanto como los niños de los 90. Una muestra de que ha superado con éxito la barrera del tiempo, conquistando a distintas generaciones.
Razones más que suficientes para darle un aprobado. ¡Adelante, Rangers!
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