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Mad Warrior

Críticas de Mad Warrior

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Ace Ventura, Un Detective Diferente Ace Ventura, Un Detective Diferente 10-04-2017
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Recuerdo que fue una de las primeras que me vi de Jim Carrey y que siempre hacía que mondara de la risa...
Hmmmmmm...vista con perspectiva tras el paso de los años no se puede decir que me resulte tan atractiva (que no significa que me resulte menos graciosa)...

Y es que la película es un batiburrillo de secuencias donde Carrey se luce y punto. Y lo hace bien, desde luego, esgrimiendo una mueca y gesto hilarante tras otro, con un personaje que sería uno de los más odiados de su carrera para los espectadores y a la vez de los más apreciados. Ese alocado, gamberro y con pinta de llevar un día en un programa de rehabilitación de drogas Ace Ventura, un tipo que se dedica a investigaciones relacionadas con animales...
Una premisa estúpida rebosante del más absurdo humor americano con un guión bastante estúpido que mezcla bien esa trama de violento “thriller” con la comedia tonta a cargo del prota, aquí desempeñando UNA de sus actuaciones más estúpidas (¿alguien se acuerda de “Un Loco a Domicilio”? Por Dios...).

Si la protagonizara cualquier otro no tendría ni pizca de gracia, pero un despropósito así lidiado por Jim Carrey es otra cosa. Es inevitable que te rías; en la escena que sea (que son muchas) odiarás a su peculiar personaje de pantalones ajustados, camisa hawaiana y tupé levantado, pero sin duda en alguna otra te hará reír de lo lindo, porque Carrey es incombustible y, como en otras de su filmografía (“Yo, yo Mismo e Irene” o “Mentiroso Compulsivo”) aquí no para ni una vez, está histérico perdido, y, por cierto, bien acompañado de Courteney Cox, el mismísimo Dan Marino, David Margulies o Sean Young (que me pregunto cómo de mal estaría la situación financiera de la que fuera la Rachel de “Blade Runner” para acabar aquí...).

En fin, primera de las colaboraciones que habría entre Shadyac y Carrey y que darían grandes réditos para la taquilla aunque destrozada por la crítica dejándola literalmente por los suelos.
Y es que sí, es una tontada como la copa de un pino, pero...sintiéndolo mucho...a mí sigue haciendo reír, y mucho, aunque el doblaje al castellano no lo ponga Luis Posada como de costumbre, sino José Luis Gil...pero él también hace un buen trabajo.
Por cierto, realmente memorable la escena en la que Carrey y Cox entran al centro psiquiátrico, al igual que la aparición de la banda de “death metal” Cannibal Corpse, amigos de Jim.


Blind Detective Blind Detective 03-04-2017
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Buf...si tuviera que elegir una sola palabra para describir esta película del sr. To elegiría la de “estresante”.
La razón es sencilla.

To y su inseparable Ka-Fai han concebido una obra en la que se dan tal cúmulo de géneros que es imposible centrarse en una cosa y tomársela en serio.
Tenemos romance, una comedia muy absurda, un suspense propio de David Fincher...y toda esa amalgama es difícil de que congenie. “Blind Detective” es un “thriller” jodidamente inclasificable.
“Pulp Fiction” o “Boiling Point” lo eran también, desde luego, podíamos ver géneros combinados, pero su estilo y desarrollo encajaban perfectamente, al contrario de la que nos ocupa.
Es por eso que uno se pierde intentando adaptarse al mismo tiempo a las situaciones cómicas que tienen los agentes Johnston y Goldie, al romance que aquél desea tener con la instructora de baile y el simpático enredo que se forma cuando se entera de que ella está con su compañero, a las situaciones surrealistas que vive el protagonista por sus peculiares y pintorescas dotes...

Todo esto sólo lastra la historia principal, que es un truculento caso de asesinato propio del “thriller” más serio y escabroso, la cual el espectador desea que la película se centre en ella y no se ande tanto por las ramas con tal batiburrillo de historias paralelas...
Una decepción que si hubiera sido tratada de mejor manera ganaría mucho, porque las escenas que pertenecen a la parte de suspense y acción están magníficamente dirigidas e interpretadas por unos geniales Andy Lau, Sammi Cheng y Guo Tao.
Lástima que tan buenos actores queden sumergidos en tan mala película...

y además pesada, porque tiene un metraje de más dos horas que se hace interminable...


Mentiroso Compulsivo Mentiroso Compulsivo 30-03-2017
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Ni sobresaliente ni repugnante.
A este actor o le detestas a muerte o le aprecias con todo el corazón. A los que le ocurre lo primero odiarán esta película a los que le sucede lo segundo se mondarán de la risa en toda la hora y veinte del metraje, porque este film está ÚNICAMENTE hecho para los que son fans de Jim Carrey.

Aquí, Tom Shadyac, que es el que ha sabido sacar mejor la vena más graciosa e histriónica al actor, nos presenta un producto divertido para disfrutar si tienes un día tedioso, si te tienes que alegrar la tarde porque afuera está lloviendo, porque Carrey aquí no para. Nunca este hombre ha hecho tantas morisquetas, cabriolas, saltos, movimientos y gestos faciales, que aquí eleva a los más frenéticos niveles de histeria.
Y eso que la trama es sólo una de esas simpáticas historias hollywoodienses con moralina de fondo (en este caso la crítica hacia las hipocresías del sistema judicial y el intento de recuperación de una paternidad perdida) que bien podrían haber protagonizado Matthew Perry, Adam Sandler...¡o hasta Brendan Fraser!...pero que ni de lejos habría surtido el mismo efecto...

Y la razón es que ese personaje de padre que siempre se ha servido de falsedades en su vida y que por un inocente (¿?) deseo de su hijo, que le incapacita para seguir mintiendo en su profesión de abogado que tiene un importante juicio a la vista (...y después del juicio de aquella de Woody Allen, “Bananas”, y del que aparece en “Aterriza como Puedas 2”, puede que el que se muestre aquí sea el siguiente más disparatado de la Historia del cine) y que le llevará a la locura, le queda a Carrey como un pincel, logrando combinar en él las grandísimas dosis de humor gamberro y absurdo con la emotividad y el dramatismo familiar que se ofrece en la trama.
No hay ningún momento que poder destacar en la película (quizás el de la paliza que se pega a sí mismo en los aseos o la persecución final del avión) ya que el cómico ejecuta una disparatada secuencia de humor para pasar directamente a la siguiente y sin frenos. ¡No le podríamos pedir más porque el público moriría de un ataque cardíaco!

En fin, entretenida como comedia americana, memorable como film del actor e IMPRESCINDIBLE para sus seguidores.


Un Final Made in Hollywood Un Final Made in Hollywood 23-03-2017
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En ésta, su 35.ª película como director, Allen, con un hiriente y sutil sentido del humor (el que siempre le ha caracterizado) pone patas arriba la tan manida industria cinematográfica de Hollywood, a la que varias veces se ha enfrentado en la realidad, regalándonos una deliciosa sátira en la que la extralimitación, pasando por ser de las de más extenso metraje de su carrera, no es un problema.

Porque a pesar de sus casi dos horas la agilidad con la que se tratan las bromas, los ácidos chistes y las ingeniosas vueltas de tuerca de la trama hacen que el espectador no deje de divertirse, y especialmente viendo en todo su esplendor al genio neoyorquino en un papel hecho a su medida: un agotado cineasta, Val, que encuentra la oportunidad de su vida para relanzar su carrera dirigiendo una película comercial en la que, desafortunadamente, sólo se topa con impedimentos. ¿Uno de ellos? ¡Perder la vista así como así! Lo mejor de todo es como Allen hace que su personaje afronte resignadamente esa enfermedad, hasta con humor. Sabiendo esto uno ya se puede imaginar la clase de rodaje a la que vamos a asistir, el más disparatado de la Historia...uno digno de cualquier película de los Marx.

Acompañando al neurótico de gafas de pasta negra deslumbran secundarios de lujo como Téa Leoni, Treat Williams, Debra Messing o George Hamilton.
Y puede que por enésima vez veamos a Woody Allen haciendo de sí mismo, con sus frases entrecortadas, su neurosis y enfermedades paranoicas, sus incisivos comentarios, su repulsión hacia la sociedad contemporánea en la que vive, su debilidad por las chicas jóvenes...en fin, con todo lo que es autoparodiándose en exceso.
Pero da igual la de veces que lo hayamos visto, que nunca podremos parar de reír con él.


Fulltime Killer Fulltime Killer 06-03-2017
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Tras “Un Héroe nunca Muere” y la mejor “The Mission”, Johnnie To, junto a su querido Wai Ka-Fai, demostró y reafirmó lo fuerte que eran sus referencias hacia el cine chino y americano de acción de los 80 y los 90, y especialmente hacia John Woo y Ringo Lam con esta película que despide adrenalina en cada uno de sus 95 minutos de metraje.

Dos asesinos, muy bien interpretados por Andy Lau y Takashi Sorimachi, y acompañados de unos también correctos Simon Yam y Kelly Lin, se baten en duelo para demostrar quien se pone por encima del otro cuando han de mostrar sus habilidades con las armas, en eso que llegan a crear un fuerte vínculo entre ellos (algo visto en “The Killer” o “City on Fire”...es un recurso ya muy usado en el cine de los hongkoneses), mientras se desarrolla una investigación muy del estilo de la de “Hard Boiled”.

Todo lo restante son vibrantes escenas de acción rápidas, que no te dan un respiro, con un movimiento ágil de cámara y una secuencia inacabable de tiros, sangre, persecuciones, peleas, zooms de cámara y explosiones, además de hacerle un buen tributo al cine de acción como haría por ejemplo Tarantino, llegándose a nombrar literalmente varios títulos que a Johnnie To influenciaron mucho en su vida, y como ejemplo está “El Mariachi”, que menciona el personaje de Andy Lau.
“Full-time Killer” no es, como bien se dice de la de Rodríguez, de las mejores películas, pero es una heredera de los grandes films de acción y suspense y tiene un estilo rápido, con el que no te aburres, con el que no quieres dejar de oír el sonido de las armas disparando.


A Hero Never Dies A Hero Never Dies 06-03-2017
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El Johnnie To más John Woo, el más inmaduro y efectista, pero también el más espectacular y emocionante.
Así este film de gángsters y asesinos de las Tríadas, cargado con un fuerte toque de humor negro, su dosis de drama y con un buen puñado de balas y explosivos.

De nuevo vemos el tema de dos pistoleros de distintas organizaciones, unidos por una singular amistad y que se tienen que acabar enfrentando con sus jefes (algo que ya vimos en “Un Mañana Mejor”) cimentando un lento camino de venganza para llegar hasta ellos.
La premisa no es que sea original, pero la película se pasa rápidamente, por lo bien que a To se le da dirigir acción trepidante y una historia convincente, con unos personajes que pueden parecer sacados de una viñeta, pero que a la larga, conociéndolos y viendo el mundo en el que están metidos, te resultan creíbles.

Leon Lai y Lau Ching-Wan forman una extraña pero eficaz pareja en este “thriller” lleno de violencia, ritmo frenético y un uso de la música y la cámara sin igual, queriendo darle al producto un aspecto grandilocuente y pomposo, ya que, si bien no brilla por la originalidad de su trama, sí lo hace en aspectos técnicos, y de qué manera. Vale recordar la tremenda escena del tiroteo final en el bar, al igual que las actuaciones de las secundarias Fiona Leung y Yoyo Mung, las novias de los protagonistas Martin (Lau Ching-Wan) y Jack (Leon Lai)...¡quienes, sorprendentemente, realizan unas interpretaciones mejores y más creíbles que ellos!


Agárralo como Puedas Agárralo como Puedas 27-02-2017
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Una de las comedias más divertidas y alocadas de los 80 y la última joya del trío Zucker/Abrahams/Zucker junto a “Aterriza como Puedas” y “Top Secret!”.
Además, ésta tiene algo que las otras dos no. Mientras que “Aterriza...”, realizada en 1.979, funcionaba como parodia de las películas de catástrofes aéreas de los 50 y “Top Secret!” se burlaba de los films de espías de la 2.ª Guerra Mundial junto a los de Elvis Presley, “Agárralo como Puedas” es puramente ochentera, no guardaba la estética clásica de las otra dos. Ese punto entre lo absurdo hasta la médula y lo nostálgico la hace de algún modo más vistosa y entrañable.

Los hermanos Zucker y Abrahams quisieron continuar con las aventuras del patoso Clouseau estadounidense, Frank Drevin, encarnado por el inmortal Leslie Nielsen, quien ya protagonizó al mismo policía en aquella serie de corta vida “Police Squad!” de 1.986, esta vez reivindicando sus ideas de presentar a esa descerebrada brigada policial tras casos de asesinato, drogas y corrupción en película, dejando a sus anchas al siempre eficaz actor de pelo blanco y expresiones imprevisibles al frente.
Con la premisa de rescatar a esos personajes salidos de una viñeta nos plantan en menos de una hora y media un film plagado nuevamente de ingeniosos, vistosos y chiflados “gags” que disfrazan una trama en plan farsa de aquellas cintas y series de policías de los 70 y de los 80 (se burla bastante de “Corrupción en Miami”) con la que uno sólo puede sucumbir a la risa, gracias al uso del “slapstick”, de la comedia más irreverente y tontaina y de unos maravillosos actores como son Priscilla Presley, George Kennedy, O.J. Simpson, Ricardo Montalban y por supuesto Nielsen.

Nuevamente se refleja que da igual que los chistes o la historia sean muy inútiles; siempre serán graciosos si se saben hacer con gracia. Y en eso el grupo Zucker/Abrahams/Zucker son unos maestros.
La colección de situaciones estúpidas es infinita y tremendamente cómica hasta decir basta. ¿Cómo olvidar ese hilarante partido de baseball final, la tan emotiva cita de Drevin y Jane con “Im Into something Good!” sonando de fondo, la original persecución del doctor que intenta asesinar a Nordberg o el desastre que arma Drevin cuando se cuela en la oficina de Ludwig?
Todas hechas con la buena intención de hacer pasar un buen rato al espectador, solo o acompañado. Porque si algo tenían las parodias de los 80, y que las de hoy no tienen, era que se podían deleitar tanto en familia como con amigos perfectamente. Hacían reír con un espíritu puro e inofensivo, por muy incisivas que pareciesen.

Ésta, en concreto, pasará a la Historia como una de las más brillantes del género y por ser la última de aquellos años que de verdad valió la pena (ni la 2.ª ni la 3.ª parte de “Agárralo como Puedas” superará a la original).
Todas las repeticiones que salieron en los 90 (echando a perder la dignidad de Nielsen) terminadas en “como puedas” y esas basuras actuales terminadas en “movie” (¡la primera “Scary Movie” es la única que se libra de la quema!) igualarán ni mucho menos superarán al sensacional trío “Aterriza como Puedas”/“Top Secret!”/“Agárralo como Puedas”, el cual ya ocupa irrebatiblemente un lugar especial en el corazón del público, y no sólo del americano. Un público que alguna vez ha buscado reírse sin más olvidándose de cualquier problema que pudiese surgir mientras tanto en el Mundo.
Dios bendiga a Leslie Nielsen, que estará haciendo que los ángeles se partan de risa con sus tonterías en el Cielo, y al trío Zucker/Abrahams/Zucker.


Alone in the Night Alone in the Night 27-02-2017
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Un año después de realizar su sórdido y violento “thriller” “A Night in Nude”, el siempre impredecible Takashi Ishii vuelve con una historia similar, un film truculento repleto de suspense, romance enfermizo y fuerte olor a sexo, enfocado esta vez en el drama que tiene que vivir una comedida mujer, Nami, al ver que su marido, infiltrado en un peligroso grupo yakuza, es asesinado sin piedad y, por si fuera poco, sufrir una violación brutal por parte de los tipos del mismo clan.
Sin embargo tiene la suerte de que otro infiltrado, Muraki, la ayudará en todo lo que pueda, sacándola de múltiples y grandes problemas, al final atrapado en un irresistible deseo hacia ella.

De nuevo Ishii desarrolla su particular visión de los líos entre clanes yakuzas añadiéndole como sólo él sabe esa mezcla de erotismo, afilado drama con altas dosis de sangre y ultraviolencia y crítica social al submundo del crimen.
También volvemos a disfrutar de la brillante actuación del implacable Jinpachi Nezu, colaborador habitual del director, y una maravillosa Yui Natsukawa haciendo el personaje de Nami, con la que Ishii rinde tributo a las “femme fatale” del cine negro de los 80, en especial a la Dorothy Vallens de “Terciopelo Azul”, de la que éste era un gran admirador.

Tras esta interesante pequeña joya vendría “Gonin”, la indiscutible obra de arte cinematográfica del maestro del “pinku eiga”, pero no hay que obviar aquellos trabajos que realizó anteriormente, que son puro cine negro del más duro, elegante y áspero a partes iguales.


A Night in Nude A Night in Nude 27-02-2017
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Con gran estilo y precisión, Takashi Ishii factura un pequeña joya del “thriller” japonés muy del estilo del cine negro clásico y con referencias al Martin Scorsese de los 70, al Brian DePalma más “hitchcockiano”, al “Instinto Básico” de Verhoeven y a la “Atracción Fatal” de Adrian Lyne, presentándonos así unos personajes arquetipo de este tipo de género, donde desempeñan muy bien su labor Naoto Takenaka, Kippei Shiina, Jinpachi Nezu y esa sensual diva que era Kimiko Yo, metidos en una trama llena de suspense, violencia y sordidez.

No deslumbra por su originalidad de historia (una “femme fatale” que asesina a un indeseable obsesionado por ella y que le pasa el lío a un pobre desgraciado) pero sí por el despliegue de los acontecimientos y su narración tan sobria como impactante, por esos individuos tan sucios y hipócritas, por esa dura visión de la sociedad japonesa más degradada, por esa mezcla de romance malsano, erotismo prohibido y violencia desmedida, aderezado con algunos toques de un surrealismo muy emparentado con el de “Terciopelo Azul” de Lynch.

Muy desconocida para la inmensa mayoría, la cual sólo llegó a conectar con este tremendo director a través de su obra maestra “Gonin”, pero querida por los amantes del género, fans del director y otros cuantos cineastas, a nombrar Quentin Tarantino, Takashi Miike (quien se nutrió mucho del cine de Ishii), Curtis Hanson, Hideo Nakata o el mismísimo Scorsese, también asiduo del “thriller” asiático.


Ryuzo and his Seven Henchmen Ryuzo and his Seven Henchmen 27-02-2017
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Takeshi Kitano rinde un delicioso y divertido tributo al cine clásico de samuráis así como al de acción norteamericano, y al de yakuzas con el que se nutrió de joven allá por los 70 y con el que más tarde ganó adeptos incondicionales en los 90.
“Ryuzo...” no es como las dos brutales entregas de “Outrage”; es entrañable, es una película que puedes disfrutar con una sonrisa, recuperando por igual la comedia absurda y la nostalgia más tierna por tiempos mejores que caracterizó al cine del cineasta nipón.

Con ella, además, Kitano plasma casi autoparódicamente todo lo que ha ido haciendo en su cine, con sus defectos y sus virtudes, sin avergonzarse de ello. Es un compendio de los sentimientos y las relaciones humanas de “Sonatine”, de la melancolía de “Kids Return” y “Flores de Fuego”, de la risa irracional de “Getting Any?”, de la violencia de “Brother”, “Boiling Point” y “Violent Cop”, de la épica de “Zatoichi”...así que esto sólo es una cosa: Kitano al 100%.
Y lo pone de manifiesto mostrándonos al anciano Ryuzo (sensacionalmente interpretado por el veterano Tatsuya Fuji) que en sus tiempos de juventud fue un letal y agresivo yakuza, en una época en la que esos mafiosos aterrorizaban las calles con sus métodos, reyertas, tiroteos y modales, pero que actualmente tiene que aceptar vivir en una sociedad amanerada, artificial, demasiado políticamente correcta y dominada por calaña peor que a la que él perteneció. Así, con unos coj**es de acero, se arma de valor y reúne a su antigua banda (convertidos en unos patanes del tres al cuarto) para vengarse de unos matones que le estafaron.

A partir de aquí podemos esperar las situaciones más tremendamente disparatadas, surrealistas e increíbles, al ver a esa panda de siete ancianos volviendo llenos de energía como los yakuzas que antaño fueron.
Cada uno de ellos mostrado con mucho detalle: el sensato Masa, la mano derecha de Ryuzo; el caradura Mokichi, que antiguamente asesinaba sorprendiendo a sus víctimas en el lavabo; el aficionado a las películas de Steve McQueen Yoshio, apodado “Mac”; el habilidoso Hide, “el clavo de 6 pulgadas”; el experto usando la katana Ichizo; el activista y amante del antiguo Japón Yasu y el asesino del cuchillo Taka. Cada uno teniendo que afrontar la vejez y la sociedad como Ryuzo como buenamente puede.
Con este plantel de aúpa, Takeshi Kitano, que también sale en la película haciendo de afable policía, despliega una serie de pequeñas e hilarantes historias, a modo de “sketches”, en las que se meterá el octogenario grupo yakuza. Una de las más memorables (y con la que más se tuvo que reír el propio equipo de la película mientras se rodaba) es esa escapada que hace Ryuzo travestido por la calle, aunque también está esa espectacular persecución final en autobús o el lío que le arman al hijo de Ryuzo con lo de la furgoneta.

Kitano trata todo ese mundillo despojado de la violencia de antaño y le añade un carácter casi familiar, pero sin perder el humor negro ni la mala leche que le caracteriza ni el sentido de homenaje; hasta se nombran literalmente algunas grandes obras del cine nipón, como “Los Siete Samuráis”, “Cementerio de Honor” o “Trece Asesinos” (las últimas dos “remakeadas” por el otro maestro Takashi Miike).
Lo malo que tiene este film son algunos detalles que la hacen sólo disfrutable para los seguidores del director. Y son la duración y el exceso de situaciones que caen en el ridículo, aunque se aprecia la buena intención con la que están hechas. Pero el error más garrafal es que no salgan los antiguos colaboradores de Kitano, como Ryo Ishibashi, Dankan, Yurei Yanagi, Tetsu Watanabe, Ren Ohsugi o Susumu Terajima, quien otrora fue el inseparable compañero de Kitano en multitud de películas suyas.

Aún así, Takeshi Kitano alcanza sus 70 primaveras con clase, humor y estilo con esta genial obra, que si bien no es de las mejores si es de las más divertidas y entrañables.


Ryuzo and His Seven Henchmen Ryuzo and His Seven Henchmen 27-02-2017
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Takeshi Kitano rinde un delicioso y divertido tributo al cine clásico de samuráis así como al de acción norteamericano, y al de yakuzas con el que se nutrió de joven allá por los 70 y con el que más tarde ganó adeptos incondicionales en los 90.
“Ryuzo...” no es como las dos brutales entregas de “Outrage”; es entrañable, es una película que puedes disfrutar con una sonrisa, recuperando por igual la comedia absurda y la nostalgia más tierna por tiempos mejores que caracterizó al cine del cineasta nipón.

Con ella, además, Kitano plasma casi autoparódicamente todo lo que ha ido haciendo en su cine, con sus defectos y sus virtudes, sin avergonzarse de ello. Es un compendio de los sentimientos y las relaciones humanas de “Sonatine”, de la melancolía de “Kids Return” y “Flores de Fuego”, de la risa irracional de “Getting Any?”, de la violencia de “Brother”, “Boiling Point” y “Violent Cop”, de la épica de “Zatoichi”...así que esto sólo es una cosa: Kitano al 100%.
Y lo pone de manifiesto mostrándonos al anciano Ryuzo (sensacionalmente interpretado por el veterano Tatsuya Fuji) que en sus tiempos de juventud fue un letal y agresivo yakuza, en una época en la que esos mafiosos aterrorizaban las calles con sus métodos, reyertas, tiroteos y modales, pero que actualmente tiene que aceptar vivir en una sociedad amanerada, artificial, demasiado políticamente correcta y dominada por calaña peor que a la que él perteneció. Así, con unos coj**es de acero, se arma de valor y reúne a su antigua banda (convertidos en unos patanes del tres al cuarto) para vengarse de unos matones que le estafaron.

A partir de aquí podemos esperar las situaciones más tremendamente disparatadas, surrealistas e increíbles, al ver a esa panda de siete ancianos volviendo llenos de energía como los yakuzas que antaño fueron.
Cada uno de ellos mostrado con mucho detalle: el sensato Masa, la mano derecha de Ryuzo; el caradura Mokichi, que antiguamente asesinaba sorprendiendo a sus víctimas en el lavabo; el aficionado a las películas de Steve McQueen Yoshio, apodado “Mac”; el habilidoso Hide, “el clavo de 6 pulgadas”; el experto usando la katana Ichizo; el activista y amante del antiguo Japón Yasu y el asesino del cuchillo Taka. Cada uno teniendo que afrontar la vejez y la sociedad como Ryuzo como buenamente puede.
Con este plantel de aúpa, Takeshi Kitano, que también sale en la película haciendo de afable policía, despliega una serie de pequeñas e hilarantes historias, a modo de “sketches”, en las que se meterá el octogenario grupo yakuza. Una de las más memorables (y con la que más se tuvo que reír el propio equipo de la película mientras se rodaba) es esa escapada que hace Ryuzo travestido por la calle, aunque también está esa espectacular persecución final en autobús o el lío que le arman al hijo de Ryuzo con lo de la furgoneta.

Kitano trata todo ese mundillo despojado de la violencia de antaño y le añade un carácter casi familiar, pero sin perder el humor negro ni la mala leche que le caracteriza ni el sentido de homenaje; hasta se nombran literalmente algunas grandes obras del cine nipón, como “Los Siete Samuráis”, “Cementerio de Honor” o “Trece Asesinos” (las últimas dos “remakeadas” por el otro maestro Takashi Miike).
Lo malo que tiene este film son algunos detalles que la hacen sólo disfrutable para los seguidores del director. Y son la duración y el exceso de situaciones que caen en el ridículo, aunque se aprecia la buena intención con la que están hechas. Pero el error más garrafal es que no salgan los antiguos colaboradores de Kitano, como Ryo Ishibashi, Dankan, Yurei Yanagi, Tetsu Watanabe, Ren Ohsugi o Susumu Terajima, quien otrora fue el inseparable compañero de Kitano en multitud de películas suyas.


Aún así, Takeshi Kitano alcanza sus 70 primaveras con clase, humor y estilo con esta genial obra, que si bien no es de las mejores si es de las más divertidas y entrañables.


Top Secret Top Secret 27-02-2017
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Aunque menos acertada que su predecesora “Aterriza como Puedas” esta también es una fantástica muestra de la comedia absurda americana que comenzaron los hermanos Zucker y Jim Abrahams, en este caso parodiando las películas clásicas de espías de la 2.ª Guerra Mundial y los musicales “rock n rolleros” de Elvis Presley.
Dos ideas que en conjunto forman un disparate, pero el caso es que la película no tiene otro propósito, hacer pasar un buen rato y divertir con una sucesión de “gags” que no hacen sino partir en dos la poca trama del film y con los bailes que se marcan los actores, en especial un jovencísimo Val Kilmer, aquí dando sus primeros pasos como actor y no haciendo para nada un mal trabajo, y la guapísima Lucy Gutteridge.
Además tenemos la oportunidad de ver a los veteranos Omar Sharif, Michael Gough y el mismísimo Peter Cushing haciendo papeles impagables.

“Top Secret!” gana en espectacularidad y despliegue de medios en comparación con “Aterriza...”, además de perpetrar unos juegos de óptica y trucos muy efectistas y originales nunca vistos (la escena de la pelea final bajo el agua, la de la inolvidable función del “Cascanueces”, la entrada a la librería de Sven Jorgensen o la del asalto al cuartel de la Resistencia lo corroboran), lo que pasa es que la poca trama que tenía la de 1.980 se sostenía con más peso que ésta y los chistes no parecían tan repetitivos e innecesarios. Y lo peor de todo...¡aquí no está Leslie Nielsen!
De todas formas, gracias a su desenfadada propuesta, a la gran influencia que marcó para futuras parodias, a esa mezcla de géneros tan alocada, y a esa acción tan amena y entretenida y comedia de tebeo que no decaen en ningún momento, sigue quedando como otro pilar esencial de la trilogía de los genios Zucker/Abrahams/Zucker, junto con “Aterriza como Puedas” y “Agárralo como Puedas”, y de la comedia absurda “made in America”.

Por muchas que hubiesen más tarde tratando de imitar a “Top Secret!” ninguna conseguiría superar su frescura y originalidad...¡y su cantidad de números musicales tan divertidos!


Aterriza como Puedas Aterriza como Puedas 27-02-2017
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Ni más ni menos que la PRIMERA película que abrió todo un género dejando la veda abierta en la comedia absurda norteamericana.
Sí, bueno, muchísimo antes estaban los Marx, a finales de los 60 y en los 70 despuntaban los ingleses Monty Python y las alocadas peripecias de Woody Allen “Bananas” o “El Dormilón”, además de que también estaba el Sr. Mel Brooks...sin embargo la propuesta de los hermanos Zucker y Jim Abrahams era la pura farsa, optar a la más tonta y fácil risa y obviar cualquier cosa que implicara un mínimo de pensamiento. Es decir, una película hecha para atacar las buenas costumbres de la Norteamérica más conservadora, de la que se burla a más no poder.

Así somos testigos de una historia construida como parodia de aquellas clásicas cintas de catástrofes aéreas (en especial “Hora Cero”) y bélicas de los 50, todo quedando relegado a una continua sucesión de imaginativos, surrealistas y ágiles “gags” que van uno detrás de otro y que sólo pretenden sacar la carcajada más sonora, donde actores como Robert Hays, Julie Hagerty, Leslie Nielsen y verdaderas leyendas como Lloyd Bridges, Peter Graves y Robert Stack (¡hasta la estrella del baloncesto de aquel entonces Kareem Abdul-Jabaar!) se amoldan perfectamente a papeles absurdos con descacharrantes frases a cual más disparatada.
Desde luego se lo tuvieron que pasar bien rodando este producto que recaudó millones y millones en poco tiempo y que se convirtió en todo un estandarte de la parodia siendo imitado hasta nuestros días...ya por supuesto sin ninguna gracia.

Hay incontables faltas y fallos técnicos, diálogos la mar de imbéciles, bromas excesivas y sin gracia, pero...¿importa? ¿Acaso no cumplió su cometido como es debido?
En aquella época el trío Zucker/Abrahams/Zucker no lo pudo hacer mejor, y gastando poco dinero, dicho sea de paso.
Por eso todo lo que cutre que tenga el film (que de eso tiene mucho) se olvida a favor de las hilarantes secuencias que pueblan el metraje y que ya permanecen en la memoria y el corazón de todo el que lo ha visto.
Secuencias como la del aterrizaje forzoso final, el más descabellado de la Historia del cine, la de la canción “River of Jordan” que toca la azafata Randy (brillante Lorna Patterson) seguida por todos los pasajeros, la del piloto automático cuando Elaine tiene que hincharlo porque pierde aire, la de la parodia de “Fiebre del Sábado Noche”, la de las bofetadas a la pasajera histérica...y muchísimas más.

Casi ninguna parodia actual consigue enganchar al espectador más de un visionado, sin embargo uno no se cansa con “Aterriza como Puedas”.
Se puede ver mil veces y siempre resulta emocionante, estimulante y apasionante como la primera, gracias a su chispa y buena intención.

Eso sí, con el doblaje español pierde mucho ya que hay chistes de doble sentido que son más graciosos en idioma original.
Como ejemplo vale nombrar el momento en el que el niño lleva la taza de café a la chica y luego le pregunta si lo quiere con leche.
En el doblaje ella dice “No, gracias. Me gusta solo, como a los hombres”, sin embargo lo que responde realmente es “No, gracias. Me gusta negro, como mis hombres”...
en fin, cosillas de los traductores.


Hermanos de Fuego Hermanos de Fuego 27-02-2017
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Una de aquellas películas de acción chinas que tanto se hacían en los 80...¡pero qué película!

Sí, podemos ver la influencia de “City on Fire” de Ringo Lam y “Un Mañana Mejor” de Woo, sobre todo al estar el siempre sensacional Yun-Fat, pero se tiene por sí sola con un ritmo muy bien llevado y una interesante combinación de comedia, drama y lo dicho, una acción ultraviolenta que no te da un respiro y hecha simple y llanamente para pasar un buen rato, como sólo saben realizarla los hongkoneses.

Joe Cheung, apoyado en uno de los primeros guiones firmados por Wong Kar-Wai, dirige un “thriller” lleno de tiros, persecuciones, secuencias muy divertidas y también otras muy lacrimógenas y con un par de actores curtidos en este tipo de cine que se lucen bien a gusto como son Chow Yun-Fat y Alan Tang, además de contar con la exitosa cantante de la época Jenny Yan...¡haciendo de ella misma, para más inri!

La espectacular secuencia del final en el establo, que navega entre tiros, sangre y giros de trama a cual más vertiginoso, hace ganar a esta cinta todavía más puntos, convirtiéndose en una referencia para muchos futuros films (como “The Killer” de John Woo, sin ir más lejos) y directores de cine, a señalar Tarantino, Andrew Lau o Johnnie To.


Gonin Gonin 27-02-2017
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Brutal, desgarradora, atroz, cruda, directa, escalofriante...y sensacional.
Los gangsters que vemos en la película se persiguen, se matan, se destrozan, pero a ti te duele y te hace papilla los huesos de puro bestia.

“Gonin” es una obra que homenajea al género de yakuzas clásico, así como al “crook story” y al cine negro de atracadores, con claras referencias a directores como Fukasaku, Kurosawa, Woo, Tarantino, Lam o Kitano, donde además se muestra una caricaturesca y efectista atmósfera muy propia de un manga, donde abunda el surrealismo, la ultraviolencia, el nihilismo e incluso la autoparodia.
Así se puede definir esta asombrosa propuesta de uno de los más conocidos “mangakas”, escritores y directores del “pinku eiga”, Takashi Ishii (realizador de la también genial “A Night in Nude”).

La trama sigue a cinco hombres de diferentes orígenes que son unos perdedores sin remedio: el dueño de una discoteca, un maleante homosexual novio del anterior, un ex-policía, un chulo tailandés y un hombre de negocios esquizofrénico.
Todos hartos de su situación deciden pegársela a unos yakuzas y quitarles un montón de dinero...
sin darse cuenta de las consecuencias que ese suceso desencadenará cuando éstos contraten a dos asesinos a sueldo para ajustar cuentas, interpretados por Kazuya Kimura y Takeshi Kitano, éste en su primer papel tras el accidente a bordo de su motocicleta que sufrió en 1.995, que le dejó con media cara paralizada y que casi le cuesta la vida (el parche lo tenía puesto porque de su ojo aún brotaban fluidos...y también le pareció buena idea a Ishii, sirviéndole como homenaje al aspecto que lucía Bunta Sugawara en la 5.ª entrega de las “Batallas sin Honor ni Humanidad” de Fukasaku).

Takashi Ishii forja de esta manera una poderosa obra maestra del “thriller” japonés, psicótica, delirante, difícil de ver, de disfrutar, despojada de toda sensibilidad y que al final te deja con una mala sensación en el cuerpo, con escenas de acción perfectamente dirigidas y editadas, de tal agresividad que hace que te rechinen los dientes, y con una interesante crítica a la corrupta sociedad japonesa en plena crisis económica.

Esta cruzada protagonizada por hombres al borde del abismo en busca de sueños imposibles y venganza sin fin entre engañosas luces de neón y exclusivos pubs de mala muerte merece su sitio en la Historia del cine figurando como uno de los más espectaculares films de acción y suspense que jamás se hayan realizado, por su gran impacto en la época, por cómo influiría en futuros realizadores (Takashi Miike, Nicolas Winding Refn y Sion Sono en especial) y por poseer una fuerza así de arrolladora y casi sobrenatural como pocas veces se ha visto en el celuloide.


El Verano de Kikujiro El Verano de Kikujiro 14-02-2017
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Masao cruza la pantalla corriendo con efectos de cámara lenta, llevando su mochila con alas de ángel mientras resuena por el fondo “Summer”, del maestro Joe Hisaishi.
Así da comienzo algo más que un verano: así comienza un viaje trascendental, una especie de mágica odisea de descubrimiento vital para el niño protagonista de esta película, tan dramática como divertida, tan sencilla como extraña, tan desgarradora como emotiva, tan surrealista como natural...pero, sobre todo y por encima de todo, humana.

Takeshi Kitano se confirma, para aquellos que lo seguían dudando, como un absoluto genio, con la que es su obra maestra.
Y era difícil superar a “Flores de Fuego”, ya que aquella puso el listón muy alto.
Pero reuniendo de nuevo la vena lacrimógena de su anterior film, de “Una Escena en el Mar” y “Kids Return”, la comedia de toques sensibles y casi surrealistas que pudimos ver en “Sonatine”, referencias autobiográficas y hasta a su programa de televisión “Humor Amarillo” y los ecos de clásicos como Yasujiro Ozu, Win Wenders o Chaplin, el director nos regala una preciosa historia hecha para poner las emociones a flor de piel, para que riamos y lloremos, para dejarnos sumergir poco a poco en su raro universo de ensueño y conocer a unos personajes con los que llegamos inevitablemente a conectar con lo más profundo de nuestro de ser sin saber al principio por qué, aunque en ese universo de cuento haya coches, casas y árboles como en el mundo real.

Y la premisa no es que sea muy complicada ni siquiera original: un niño que desea buscar a su madre por su cuenta, la cual nunca llegó a conocer.
Lo importante es la manera de realizar y contar esa travesía, partiendo de la idea de que a dicho niño (un fantástico Yusuke Sekiguchi) lo acompañe a su destino un malhumorado, frío, patoso y cascarrabias ex-yakuza (personaje en el cual el director se inspiró en su propio padre, Kikujiro Kitano) obsesionado por el juego y la violencia, donde nuestro querido Takeshi ofrece la mejor actuación de toda su carrera, dicho sea de paso, quien, sin ofrecer muchas expresiones faciales, consigue con sus sutiles matices hacer sentir mucho al espectador.
Estas dos almas aisladas por la soledad compartirán un cúmulo de sensaciones a lo largo de su viaje de verano, presentado en forma de pequeñas historias, a través de insultos, caricias, palabras de ánimo, chistes y bromas tontas, golpes, miradas de compasión, lágrimas, abrazos y estrambóticos encuentros con otras personas.

Takeshi Kitano no hace otra cosa que abrirnos su corazón de par en par (por enésima vez pero nunca tan brillantemente), apoyándose en un inspiradísimo reparto, siendo la mayoría colaboradores habituales pero en el que se echa de menos a Susumu Terajima, y una deslumbrante banda sonora, regalándonos así una joya cinematográfica inmortal de la que hay muchísimo más que decir pero ante todo que hay que (saber) ver y disfrutar de manera obligatoria, al menos una vez en la vida...

...que hay que ver y disfrutar antes de morir.
Porque la vida, y sobre todo hoy en día, no te la encuentras así, tan llena de emotividad y buenas sensaciones...
para eso está el cine, para dejarnos arrastrar por los sueños y las fantasías que no podemos ver a diario en las calles, en el trabajo...
Comprender eso hace que películas como ésta puedan ser disfrutadas con una sonrisa de oreja a oreja una vez, y otra y otra y otra...y así por siempre.


Glory to the Filmmaker Glory to the Filmmaker 14-02-2017
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Kitano erige por segunda vez su particular monumento al egocentrismo, siguiendo la línea surrealista autobiográfica de “Takeshis” y aunque abordado desde otro punto vista y menos brillantemente, el director nipón desmenuza su propia carrera cinematográfica autoparodiándose con mucha mala leche e imaginación, señalando los defectos y ventajas que su cine de antaño tuvo y que lo hizo ser tanto querido como detestado, presentándonos a modo de divertidísimos “sketches” momentos y temas que realmente formaron parte de su filmografía...

Así que uno no podría llegar a esta obra sin conocer a Takeshi Kitano y su trabajo, sin saber cómo estuvieron los yakuzas de presentes en sus historias, o sin saber cómo experimentó con tramas más dramáticas y emotivas en cierto momento de su vida, o sin saber el por qué de ese uso de la violencia realista que siempre le ha acompañado...
Para aterrizar aquí hay que pasar primero por un buen número de títulos y así descubrir, comprender y entender al hombre que se oculta detrás de ese “tic” facial tan reconocible.

Con esto resta decir que la película se divide en dos partes bien reconocibles: los primeros 40 minutos, que son los del autoanálisis que Kitano hace a su cine y a sí mismo, los mejores sinceramente, los más llevaderos, divertidos (la parodia de “Zatoichi” o lo de la intentona de película de terror, “Teatro Noh”) y hasta entrañables (el genial “sketch” “La Jubilación”, con nombradas referencias a Yasujiro Ozu)...y la hora siguiente...la cual es donde al director se le va la p**a olla y nos mete en una sucesión surrealista, experimental y bizarra de secuencias inclasificables, tan extrañas y absurdas que descolocarían a los mismísimos Monty Python, conectando de alguna manera con el estilo de su “Getting Any?” de 1.994.
Y eso que todo empieza con un meteorito (¡parodia de “Deep Impact”, para el que lo sepa ver!)...pero Kitano nos introduce en un universo de cómic (más propio de Gilliam o Miike) muy descabellado donde se nos presenta a una serie de personajes de lo más alocados y metidos en situaciones de lo más increíbles...así todo el rato...y como que se llega a hacer tediosa pasada la hora y cuarto (aunque el momento del entrenamiento de artes marciales es sensacional), ya que en un principio parecía que iba a ser otro corto “skecth” más.

¡Pues de eso nada! Kitano, y su doble de acero (¡copón divino, que disparate se inventa también el tío!), hacen lo que les sale de los mismísimos y grandísimos coj***s.
Se ríe de él mismo y a su vez de todo el mundo realizando la película que quiere y punto, con la colaboración de unos impagables Toru Emori, Yoshino Kimura o Anne Suzuki y de antiguos compañeros suyos como Kayoko Kishimoto, Ren Osugi y Susumu Terajima...
aunque le podría haber salido mejor y más amena la jugada esta vez.


Kids Return Kids Return 14-02-2017
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Takeshi Kitano había hecho en 1.994 cinco películas, algunas de las mejores de su carrera, como “Una Escena en el Mar” o “Sonatine”. Sin embargo, aquel mismo año también sufrió, a bordo de su motocicleta, un terrible accidente que casi acaba con su vida y que le dejó la mitad de la cara paralizada (de ahí viene su tan famoso “tic”).
En aquel tiempo de recuperación y reflexión decidió no abandonar su oficio y seguir con todo el optimismo que su cuerpo le permitiera...así nació el deseo de hacer “Kids Return” casi dos años después.

Así, Kitano nos deleita con una de sus más intimistas, personales y emotivas obras (de ahí que sea la menos conocida y más infravalorada). Una historia que, disuelta en varias historias, habla del paso de la adolescencia a la madurez, de cómo se empieza a trabajar en una sociedad económicamente dañada, de cómo se superan las barreras injustas que a veces pone la vida por delante, de cómo sobrevivir y levantarse, con entusiasmo y hasta con humor.
El cineasta por primera vez desnuda su alma ante el público, imprimiendo experiencias personales, vivencias y hechos autobiográficos (el de la pareja de humoristas es el más significativo) en una trama donde tienen cabida la comedia y la tragedia por igual, con dos chicos de protagonistas, Shinji y Masaru, magistralmente interpretados por Ken Kaneko y Masanobu Ando, que, tras ser declarados fracasados en su instituto, siguen distintos caminos en su vida: uno de boxeador y otro de yakuza, mientras que también vamos viendo, paralelamente, cómo se desarrolla la vida de algunos de sus compañeros de instituto.
Así se inicia una especie de hazaña trascendental que todos de algún modo viven y comparten, que no es otra que la cimentación del futuro de sus existencias.

Así, Kitano hace otro alto en su cine de yakuzas (aunque aquí más bien aparecen como un pretexto con otras intenciones mucho más profundas), y elabora un impresionante drama cercano a “Una Escena en el Mar” con una íntima y pausada atmósfera que poco a poco te envuelve, te atrapa y te emociona, donde somos de nuevo testigos de tres cosas fundamentales: la versatilidad de Kitano a la hora de dar rienda suelta a su cine de autor, la soberbia interpretación de esos gigantes que son Ryo Ishibashi y Susumu Terajima y la asombrosa, conmovedora, y épica, en cierto modo, banda sonora de Joe Hisaishi, en especial el tema principal, hecho para mostrar la fuerza que posee el nuevo trabajo del director y la de él mismo en particular...
una fuerza perfectamente reflejada, cuando al final le dice Shinji a Masaru “Oye, ¿crees que se ha acabado todo para nosotros?” y éste le responde “Idiota...¡si ni siquiera hemos empezado!”.


Maps To The Stars Maps To The Stars 14-02-2017
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La última película de David Cronenberg sigue por la senda de ese cine más sobrio, aunque no menos exento de polémica y crítica, y con una vertiente cercana a lo “lynchiano”. “Cosmópolis” (al menos para mí) resultó un vacuo, frío y pretencioso proyecto que pretendía, a modo de violenta sátira, criticar el descontrolado sistema social actual y a las alzas y bajas del mundo financiero, además de a la insensibilidad y frialdad de las gentes que lo dominan.

“Mapa a las Estrellas” muestra otra cara de la sociedad americana a la que Cronenberg orienta su destructor punto de mira: Hollywood. Quizás la propuesta no resulta muy original, ya que nadie criticó (ni criticará) tan bien esa “fábrica de sueños” corrupta y obscena como lo hizo el sr. Lynch en sus dos obras “Inland Empire” y “Mulholland Drive”. Sin embargo, el cineasta canadiense no hace una crítica así porque sí.
El verdadero grueso de la trama se expone a modo de turbulento “thriller”, en el que vemos cómo Agatha Weiss, una joven salida de un psiquiátrico y con media cara deformada a causa de un incendio, busca a su hermano pequeño, Ben, para resolver un asunto pendiente desde hace años.
Ésa es la historia...lo demás es el escenario. Y al controvertido director de “Crash” no se le ocurrió mejor escenario que el Hollywood de la época actual.

Ahí es donde se desata su aniquilador juicio, mostrando sin ningún pudor y sin pelos en la lengua, la degradación, excesos, indignidad, hipocresía, falta de valores, adicción a las drogas y a perversiones enfermizas que viven actores, directores, productores y guionistas entre bastidores. No hay alfombras rojas ni estatuillas doradas; todo es frío, degradante, vacío y gris por muchas luces de neón que haya alrededor y trajes caros de última moda.
Verdaderamente parece que Cronenberg hace algo que siempre había querido hacer, poniéndonos delante una sátira brutal y descarnada, aunque de seguro no exagerada, con unos actores que nos brindan unas espléndidas interpretaciones, en especial los veteranos John Cusack, Julianne Moore, Olivia Williams y los jóvenes Mia Wasikowska (en el papel de su vida), Evan Bird y Robert Pattinson, el cual ya los infames (y repugnantes y asquerosos) restos de lo que fue su personaje de Edward Cullen se le han borrado definitivamente y no molestan en absoluto, demostrando que, en las manos del director adecuado, se convierte en un actorazo.

Toda una declaración de intenciones cuando Agatha asesina a golpes a Havana (secuencia casi orgásmica) con su propia estatuilla (cosa que le está muy bien empleada, además de por otros asuntos, por querer protagonizar el “remake” de una película clásica de autor)...
¡dí que sí, Cronenberg, con dos coj***s!


Los Sexoadictos Los Sexoadictos 06-02-2017
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Un disparate lleno de mal gusto y polémica de la mano del siempre transgresor John Waters...
lo malo es que, por muy controvertida que pueda ser la propuesta, no pasa de ser la última carcajada de alguien que quiere intentar escandalizar a base de escupitajos a toda la cara de la moralidad, y más que un escupitajo metafórico parece un escupitajo físico, lleno de revoltosas intenciones y poco más.

Una mamarrachada descacharrante ¨made in Waters¨ para la generación de ¨American Pie¨ con desgraciados aires de telefilm y con unas alocadas e impagables actuaciones de Tracey Ullman, Chris Isaak, Selma Blair (que vaya papel que hace aquí) y el chiflado Johnny Knoxville.

Waters pudo hacerlo con más dignidad teniendo en cuenta que fue su último trabajo.


Fudoh: The New Generation Fudoh: The New Generation 03-02-2017
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Impactante, ultra-violenta, trepidante, irreverente y la mar de disparatada...ni más ni menos que como era el cine de Miike en los 90.
Así es “Fudoh”: una sobredosis de tiros, sangre por doquier, hermosas mujeres, perversiones de lo más bizarras y un humor negro y mala leche de dimensiones estratosféricas.
Nunca tendrán Tarantino ni Rodríguez la mala leche de Miike.

El argumento, sacado del manga de Hitoshi Tanimura, ya de por sí es de lo más estrafalario: un chico que quiere vengar la muerte de su hermano formando un clan de “guerreros” compuesto por compañeros de su instituto y niños...nada, una tontería.
La película posee ese aire de caricatura propia de un manga y que Miike siempre ha sabido imprimir tan bien, con muchas referencias al cine de yakuzas de Fukasaku y Kitano que tanto le gustan.

Pero cualquier referencia queda eclipsada por el nivel de bizarradas que mete Miike de por medio, a saber:
-ese partido de football al que juegan los niños usando de pelota la cabeza del profesor de inglés,
-la sangrienta escena del envenenamiento de Akira Jikoku,
-lo del espectáculo que se marca Mika usando su vagina para tirar dardos y explotar globos...y que acaba foll***ose a la profesora de inglés,
-o el pollo que monta Gondo en la cocina del restaurante por el “kimchi” mal cocinado.
Entre tanto desvarío destacan las peculiares y actuaciones “muy de manga” de Miho Nomoto, Takeshi Caesar, Kenji Takano, Riki Takeuchi, Marie Jinno y, cómo no, de Shosuke Tanihara como ese Joven Fudoh dispuesto a convertirse en el yakuza más letal de Nakasu.

Hay que decir que, aunque pareciese una ida de olla más del sr. Miike (quien, sin duda, mostraba su lado más original y fresco al principio de su carrera, comparado con las cosas que hace ahora), la película tuvo la suficiente repercusión como para que los productores Chiba y Kimura decidiesen trasladarla de vídeo a cines...¡quedando, nada menos, como “uno de los mejores films de 1.997” según la revista Time!


Nuevas Batallas sin Honor ni Humanidad 2: La Cabeza del Jefe Nuevas Batallas sin Honor ni Humanidad 2: La Cabeza del Jefe 24-01-2017
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Y otra vez regresa el cineasta a sus “batallas”, esta vez enfocadas en la venganza que planea un miembro de la familia Owada, Shuji Kuroda, al verse olvidado por su clan y traicionado por su amigo Tetsu.
De nuevo otra guerra y otro escenario lleno de violencia y corrupción, regresando casi los mismos actores haciendo otros papeles, en esta ocasión Bunta Sugawara llamándose Kuroda y regresando la actriz Meiko Kaji (que ya apareció en la segunda parte de “Batallas sin Honor ni Humanidad”).
Todo para hacer que perdure el legado de la serie de truculentos casos y asuntos de mafiosos que plasmó el maestro Fukasaku en sus películas.

Ésta, a pesar de contar con unos esquemas muy vistos, contiene una muy interesante historia de traición y venganza, con drogas y mucha acción de por medio. No es que sean otras “batallas”, simplemente son las mismas, sólo que vistas desde otro punto de vista, y es que Fukasaku no podía evitar reflejar los sórdidos conflictos de esos guerreros callejeros en su país natal, cuando éste se encontraba en una situación de absoluto cambio y transición social y política.

Estos films son, en verdad, el testigo de una realidad muchísimo más despiadada y atroz de lo que pudiera ser expuesta ficticiamente en la gran pantalla, y eso Fukasaku lo sabía bien.


Nuevas Batallas sin Honor ni Humanidad Nuevas Batallas sin Honor ni Humanidad 24-01-2017
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Desligada ligeramente de la trama de la serie “Batallas sin Honor ni Humanidad”, estas “nuevas batallas” continuaban la historia de la familia yakuza Yamamori y sus entresijos en Kure.

Kinji Fukasaku repetía los mismos esquemas que en sus anteriores films con la misma crudeza, increíble despliegue de medios y buen pulso tras la cámara como siempre, manejando a su habitual grupo de actores con gran acierto, aunque resulta bastante chocante puesto que aún siendo los mismos interpretan otros papeles, como el duro Bunta Sugawara, que en las anteriores “batallas” era Hirono, y aquí hace de Miyoshi Makio (y, para colmo, sirviendo al mismo jefe).

Un nuevo comienzo, una nueva serie de guerras llevadas por el poder, la infidelidad, la violencia y la ambición; un nuevo retrato de la vida de las mafias en las calles del Japón de la posguerra, las alianzas internacionales y el crecimiento económico.
Aunque Fukasaku trata un tema ya muy visto y explotado (la película empieza con el usual y trepidante asesinato del miembro de una familia en plena calle) y no resulte nada innovador, hay que reconocer que su calidad cinematográfica como película es innegable para el género.

La última y brutal secuencia del asesinato de Aoki en la calle es digna de elogio.


Yakuza: Like a Dragon Yakuza: Like a Dragon 20-01-2017
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Trasladar a la gran pantalla el famoso e innovador videojuego de SEGA “Yakuza” pues como que era una tarea bastante complicada, como la de adaptar cualquier videojuego, sin embargo, Takashi Miike es un amante de los retos, además de haber llevado al cine, con más o menos éxito, tanto animes, como mangas, como videojuegos, así que la cosa no le pillaba de nuevas, y más teniendo en cuenta que “Yakuza” tiene una de las temáticas predilectas del director: la mafia japonesa.

Sin embargo...trasladar a la gran pantalla el videojuego de SEGA pues como que era una tarea bastante complicada, y el producto queda bastante irregular y disforme, aunque sea de Miike.
Su versión, escrita por Seji Togawa, parece, como muchos opinan, un trabajo hueco y en ocasiones infantil, casi autoparódico, esperpéntico (porque no es lo mismo animación por ordenador que personajes reales) y abocado a la exageración y a la risa involuntaria...
Aunque no creo que llegue al apelativo de “película de encargo”, ya que se nota que Miike disfrutó haciéndola y hasta dotó al film de su particular, inconfundible, disparatado y violento sello. Lo que pasa es que la trama principal se pierde entre tanta historia paralela, especialmente la de los dos jóvenes que van cometiendo robos por toda la ciudad...o lo del final, que merecía más explicación y menos ida de olla como está acostumbrado a hacer el director.

Pero bueno, lo que es a mí no se me llegó a hacer pesada (y eso que casi dura dos horas), ya que se desenvuelve bien entre tanta acción, con mucho tiro y pelea a lo “Tekken”, un gran despliegue de medios, suspense, unos efectos visuales un tanto de barraca de feria y, primando más que otra cosa, un humor absurdo muy de Miike, donde Kazuki Kitamura, Sho Aikawa y los habituales del cineasta Goro Kishitani y Kenichi Endo realizan impagables actuaciones.

Menos “gore” que “Ichi, the Killer”, menos disparatada que su serie “Dead or Alive”, pero también menos brillante que otras películas de este género que Miike supo llevar con más acierto.


Escena frente al mar Escena frente al mar 20-01-2017
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Takeshi Kitano llega con una de sus más poéticas obras (quizás la más poética) apartándose de su crudo mundo de “yakuzas” y violencia y deteniéndose 96 minutos a observar el mar y a confesarnos su pasión por otra de sus debilidades aparte del baseball: el surf.

Así el genio nos regala un inusual drama un tanto inclasificable donde lo que prima es la sensibilidad y originalidad con la que están descritas las relaciones humanas, la búsqueda de la superación y el descubrimiento del amor y la amistad, todo ello visto a través de los ojos de un chico sordomudo que siente una especial atracción por las olas del mar y que, para huir de una hastiada cotidianidad, se lanza con su tabla a descubrirlas, en eso que inicia una curiosa relación con una chica.

Una sencilla pero sentimental y efectiva propuesta, que parece ser la cara amable y lírica de “Le Llaman Bodhi” (estrenada el mismo año), llena de momentos de silencio, como nos tiene acostumbrados este Kitano, donde los personajes comparten sus sensaciones a través de gestos, expresiones, sonrisas, decepciones, bromas, etc., acompañados del estrépito que causan las olas al romper en tierra.
Así es “Una Escena en el Mar”: su desarrollo es pausado y tierno (no apto para los que esperen un film sobre competiciones de surf llenas de acción a lo americano), muy emparentado con el estilo del cine japonés clásico de drama, y similar al que imprimió, por ejemplo, Kaneto Shindo en “La Isla Desnuda”.

Claude Maki, Susumu Terajima, Hiroko Ohshima, Katsuya Koiso y Sabu Kawahara nos regalan maravillosas actuaciones, el maestro Joe Hisaishi su espléndida banda sonora y el genio Kitano vuelve a sorprender una vez más con una incomprendida aunque fascinante joya cinematográfica.

Y es que antes de “Sonatine” ya dio vida a una pequeña pero también gran obra maestra...


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