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Mad Warrior

Críticas de Mad Warrior

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City on Fire City on Fire 05-04-2018
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Uno de los mejores ¨thrillers¨ de acción de los últimos treinta años realizados en tierras asiáticas es y será siempre ¨City on Fire¨, de Ringo Lam, quien hoy por hoy está entre los más grandes cultivadores del género.
Una historia clásica de atracadores, policías infiltrados, sangre, traiciones, lágrimas y violencia cuya influencia se extendería a multitud de futuras obras y cineastas.

Todo empieza cuando es descubierta la tapadera del agente Chan Kam-Wah, quien investigaba a una peligrosa banda de atracadores de joyerías, siendo éste asesinado brutalmente. El inspector Lau está preocupado por la situación, ya que no hay manera de cazar a esos malditos ladrones y asesinos; su única esperanza recae sobre el duro y bastante fanfarrón Ko-Chow, otro informador de la policía cuyo deseo es abandonar de una vez por todas ese trabajo, en el que traicionar es una de las reglas básicas...pero no le queda otra opción.
Mediante un plan de Lau, Ko-Chow no sólo deberá averiguar acerca del grupo de atracadores, sino hacerlo evitando a sus propios compañeros, que, ignorando su verdadera identidad, le persiguen sin tregua como a un criminal más. Finalmente acabará infiltrándose entre los ladrones y peleando contra los de su bando, y por si esta dura tarea no fuera suficiente, también tiene que aguantar las constantes peleas que le monta la obstinada de su novia Hung, quien está loca por casarse.

En 1.986, ¨A Better Tomorrow¨, de John Woo, había cambiado el panorama del cine de acción en Hong Kong, de hecho iba a iniciar toda una corriente cuya esencia y estilo perduraría hasta nuestros días. A finales de década otros directores pondrían su granito de arena en el ¨thriller¨ de acción con inclinaciones melodramáticas, y aunque igualar o superar las obras de Woo era algo bastante complicado, salieron algunas perlas del género como ¨Hermanos de Fuego¨, de Joe Cheung, la ópera primera de Wong Kar-Wai, ¨As Tears go By¨, ¨On the Run¨, de Alfred Cheung y, por supuesto, ¨City on Fire¨.
Con ella, Ringo Lam logró establecerse como una de las más grandes promesas del cine chino de acción en la época, y eso que las primeras obras de su carrera, trabajos de encargo, poco o más bien nada tenían que ver con lo que el director acabó haciendo. Tras realizar la cuarta parte de la longeva serie iniciada por Eric Tsang en 1.982, ¨Aces go Places¨, que fue todo un éxito, se embarcó en un proyecto propio en la línea de ¨A Better Tomorrow¨, siendo el primero de su no oficial saga ¨...on Fire¨, que seguirían ¨Prison on Fire¨ y su secuela y ¨School on Fire¨.

El sr. Lam posee mano maestra para ofrecernos una simple y, sin embargo, emocionante historia donde se combinan a la perfección dos de los temas más recurrentes de este cine: el drama del agente infiltrado, siempre viviendo bajo la angustia de un gran dilema, el de traicionar a los suyos, y una trama apoyada en intrincados giros de guión y cuyo desarrollo atañe a los dos bandos, el de los malos y el de los buenos, a través de grandes dosis de acción, suspense y violencia. ¨City on Fire¨ es lo que hoy podríamos llamar ¨clásico ¨thriller¨ chino de policías infiltrados¨, y si este subgénero existiera de manera oficial, el film de Lam debería estar entre los primeros de la lista.
No falta nada en él: el dramático conflicto interno del protagonista y la continua sospecha de éste de ser descubierto, las disputas entre los agentes, la situación familiar para añadir una nota trágica, los trapicheos en el bar con la cantante al fondo (entonando unas letras cuyo significado trasciende a la historia de la propia película), el descubrimiento de las verdaderas identidades al final y, por supuesto, la importancia de sentimientos como la amistad, el honor, el deber, la confianza y la traición. Lam, además, añade toques de romance y comedia aquí y allá de la que se acaba encargando el bueno de Chow Yun-Fat.

Éste, con su habitual desparpajo y carisma, vuelve a ofrecer otra gran interpretación, exagerada y estúpida en ocasiones, pero en general muy buena y creíble; tanto gustó a Lam que le acabaría convirtiendo en uno de sus actores fetiche. Otro de ellos sería Danny Lee, genial compartiendo protagonismo con Yun-Fat, luego encontrándose con él en bandos opuestos en ¨The Killer¨. El veterano Sun Yueh muy eficiente, como de costumbre, y difícil resultará de olvidar a la preciosa Carrie Ng, al igual que grandes momentos como los atracos del inicio y el final, la tortura a Ko-Chow y la mítica escena donde los atracadores se apuntan entre ellos en su guarida, lo que termina de redondear el film.
Joya indiscutible del director y del cine chino que si por algo es conocida en nuestros días, desgraciadamente, es por haber sido plagiada casi en su totalidad por el sr. Tarantino para sus ¨Reservoir Dogs¨ (solo que en aquella no se nos muestra el atraco a la joyería), cosa que si de primeras nadie acertó a apreciar, de un tiempo a esta parte se predica a diestro y siniestro.

Las dos son grandes obras, pero la de Lam llegó primero, así que, si disfrutaron con la ¨versión americana¨, acérquense a la hongkonesa y luego comparen. Se llevarán más de una sorpresa.


Se Armó la Gorda Se Armó la Gorda 31-03-2018
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Pues, como reza su título original, esto es “algo completamente diferente”.
Como no, los Monty Python están detrás de este despropósito absurdo, ilógico, disparatado y lleno de momentos en los que no es difícil partirse en dos a carcajadas.

Sin seguir un esquema fijo y reuniendo todo el humor y descaro de su “Flying Circus” el grupo inglés se puso a las órdenes de Ian MacNaughton y se metieron en la industria del cine descolocando a todo el mundo con una simple aunque no sencilla película de “sketches” aparentemente relacionados entre sí, entre lo real y lo animado, de una originalidad desbordante.
Ningún humorista, ni clásico ni actual, puede compararse a este sexteto británico.

Hay tantos momentos hilarantes que es imposible decirlos todos, pero...están a la cabeza el de las ancianas delincuentes, el del profesor que enseña defensa contra agresores de fruta, el de la expedición al Kilimajaro donde John Cleese cree ver doble, lo del chiste mortal que utilizan los británicos para ganar a los alemanes, lo del restaurante donde Graham Chapman le dice al camarero que hay un tenedor sucio...en fin, una sucesión colosal de chistes sin sentido que va más allá de lo inimaginable...¡y sin apenas presupuesto!

...y así empezaron los Python...
luego llegarían los caballeros de la mesa cuadrada...


The Mole Song: Undercover Agent Reiji The Mole Song: Undercover Agent Reiji 30-03-2018
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Si a los diez minutos de una película podemos ver un coche entrando en un lavadero con un chico desnudo y atado al capó sólo significa una cosa: que estamos viendo una de Takashi Miike.

En efecto, el nipón, tras el más convencional ¨thriller¨ de acción ¨Los Protectores¨, vuelve a hacer lo que más le gusta: adaptar un manga con todo lo que conlleva. En esta ocasión decide llevar a la gran pantalla el de Noboru Takahashi, ¨Mogura no Uta¨, que ganó el premio al mejor cómic en los Shogakukan Manga Awards, y que sigue la vida de Reiji, un joven, fracasado, valiente y muy pervertido policía que para no ser despedido acaba por infiltrarse en la poderosa organización yakuza Sukiya-kai con la misión de eliminar las drogas de las calles y pararles los pies a esos malditos mafiosos. No será tarea fácil, ya que el pobre agente tiene más narices que cerebro y además deberá aguantar lo que no está escrito para avanzar en su investigación. Una premisa muy del estilo Miike, de lo que él está acostumbrado hacer. De hecho, el film no es más que eso: una paranoia ¨miikiana¨ cargada de excesos, violencia, estilo, disparates y, por supuesto, cuervos, con una estética muy esperpéntica, muy de manga, una sucesión de ¨gags¨ descabellados que no paran.
En eso podemos, asimismo, quedarnos patidifusos con las actuaciones de un plantel donde, aparte del prota Toma Ikuta y Riisa Naka (la que le ponía la voz a Makoto en ¨La Chica que Saltaba a Través del Tiempo¨ y que luego salió en otra adaptación real de la misma historia haciendo un papel distinto), destacan colaboradores habituales del director como Kenichi Endo o Takayuki Yamada y estrellas de la talla de Mitsuru Fukikoshi, Ren Osugi o Shinichi Tsutsumi, todos dispuestos a zambullirse, con total soltura, en los personajes de una trama rodeada de simpáticos sinsentidos.

Lo que pasa es que, al intentar abarcar tanto con un historia como esta, volvemos a comprobar ese hándicap del realizador japonés que se lleva repitiendo desde siempre: que la verdadera trama tarda en avanzar una barbaridad por las vueltas que da.
Eso es cierto...aunque el ritmo de la película sea alocado y frenético, se va estancando en muchas escenas y momentos que se hacen un tanto tediosos. Creo que las mil y una peleas que tenemos aquí no deberían tardar tanto en acabar, porque duran más que las que Miike grabó en ¨Crows Zero¨ (que ya es decir), aparte de otros muchos momentos la mar de tontos y cansinos. Pero en fin, se nota que a este hombre lo que le gusta es recrearse con los universos que se inventa y jugar con ellos todo lo posible. Ya nos lo ha demostrado un millón de veces, y quien lo dude que se vea ¨Yatterman¨, ¨Yakuza Apocalypse¨ o ¨Like a Dragon¨. No así podemos deleitarnos con un buen puñado de secuencias ¨made in Miike¨ que dejan ojiplático, como el primer encuentro de Hiura y Reiji en el pub, la ceremonia de aceptación de este, con masticado de taza incluido, cuando Junna y Reiji por fin hacen el amor, o la más increíble, la de la canción del topo. Secuencia en la que me imagino a Miike partiéndose la caja tras la cámara...y es que ver cantar a Kenichi Endo y Mitsuru Fukikoshi de esa manera no tiene precio.

En fin, divertida locura de esas que al bueno de Takashi le encanta hacer y a las que ya nos tiene acostumbrados, parodiando de algún modo el cine de yakuzas y policías al que tanto se dedicaba al principio de su carrera de un modo un poco más serio (a veces...).
No es que sea su mejor obra actual, pero no está de más echarse unas risas con ella y disfrutar de todo su espectacular despliegue visual.


La Espada del Inmortal La Espada del Inmortal 30-03-2018
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Un asesino de cien hombres. Un ronin condenado a vagar eternamente. Una maldición de la que no puede escapar. Y una niña desolada en busca de venganza...
El incombustible Takashi Miike aborda por enésima vez la adaptación de un manga en esta, su última película, y nos sumerge en la leyenda del inmortal samurái sin señor Manji.

Sin señor precisamente porque asesinó al suyo por corrupto, así que se le ha puesto precio a su cabeza, siendo ahora perseguido sin tregua por todos los cazarrecompensas en el Edo feudal del shogunato Tokugawa. Su única intención es sobrevivir y su objetivo proteger su vida y la de su hermana pequeña Machi, pero estos humildes deseos se van al traste cuando la chica es asesinada frente a él, lo que provoca que cargue contra los culpables en una encarnizada batalla. Nada menos que cien cadáveres caen ante su afilada katana, pero él no, él es salvado por una anciana de 800 años llamada Yaobikuni.
Esta hechicera introduce en las heridas del guerrero unos extraños gusanos cuyos poderes las hacen sanar, lo que convierte a Manji en inmortal. Dicho suceso es más una maldición que una ayuda, pero la joven Rin lo ve como la oportunidad perfecta para vengarse de los asesinos de su familia, pues qué mejor que contratar a un ronin inmortal que los mate por ella. Sin embargo no se ha de enfrentar contra unos bandidos cualquiera, sino con el Itto-ryu, un grupo de espadachines comandado por el despiadado Anotsu con una misión muy particular: obligar a todos los dojos a unirse a su estilo de lucha y arrasarlos si oponen resistencia.

A sus 58 añazos Takashi Miike no parece sentir cansancio de estar aún tras las cámaras, y el que haya sacado dos películas y una serie de televisión este pasado 2.017 lo deja bien claro. La verdad es que es algo admirable; muchos grandes directores se retiraron con menos de quince obras en su haber, no obstante Miike puede presumir de seguir en activo con la friolera de más de 80 películas realizadas en una filmografía que además alberga multitud de trabajos para vídeo y televisión. Una suerte; el hombre hace lo que le gusta y ahí está...¡quién fuera él!
Con ¨La Espada del Inmortal¨ el nipón traslada, una vez más (buf, yo ya he perdido la cuenta...), un manga a la gran pantalla; un recurrente en estos últimos tiempos, ya que es lo único que quiere hacer, y si no fíjense en la cantidad de ¨live actions¨ que lleva. Pues con ese entusiasmo que le caracteriza se ha puesto al frente de un nuevo proyecto, respaldado por la Warner Bros., a partir del guión de Tetsuya Oishi, quien adapta el homónimo y célebre manga de los 90 de Hiroaki Samura, una combinación ingeniosa y bastante brutal del más clásico ¨chanbara¨ con una fantasía de tonos épicos, la cual goza ya de un anime y hasta de una novela.

La película comienza con una larga secuencia en blanco y negro que pone de manifiesto el homenaje del director al cine de samuráis que tanto le gusta, aunque poco o más bien nada emparenta el estilo gamberro, algo esperpéntico, fantástico y ¨de manga¨ que posee ¨La Espada del Inmortal¨ con los aires clásicos de los ¨remakes¨ de ¨Trece Asesinos¨ y ¨Hara-kiri¨ que dirigió, pero las referencias están ahí. Los entendidos en cine japonés apreciarán la influencia de Akira Kurosawa, Toshiya Fujita, Hideo Gosha o Kihachi Okamoto en el film; por otra parte, el argumento no es nada del otro mundo: la clásica historia de venganza y sangre que trae recuerdos del ¨Valor de Ley¨ de Hathaway (cambien el Oeste por el Edo feudal y a un pistolero por un ronin y ya lo tienen).
Si en algo no falla ¨La Espada del Inmortal¨ es en el espectáculo de acción frenético e irreverente que nos brinda el director, en la más pura onda de ¨Kill Bill¨, y se puede dar fe de ello: no pasan diez minutos y ya hay una pila de hombres muertos en pantalla. Aunque también he de decir que, por mucha furia asesina, destrucción y sangrientos duelos que veamos, se nota lo comercial que se ha vuelto Miike; la violencia de la película es preciosista y muy cinematográfica, no como la mostrada en ¨Ichi, the Killer¨ o en ¨Izo¨. Y hablando de volverse comercial, me choca bastante que hasta un cineasta como él, a quien su reputación precede, se ponga en plan feminista en varias ocasiones (K.O. me dejó el final de la pelea entre Manji y Makie).

El largo metraje del film podría ser un pequeño impedimento para disfrutar perfectamente de éste, ya que el duelo final entre Manji y Anotsu tarda una barbaridad en llegar, pero los infinitos combates, estallidos de violencia y momentos de fantasía están acompañados por lentas y profundas secuencias donde se ahonda en el pasado de los personajes, los cuales Miike nos define con esmero.
Personajes interpretados por un plantel de conocidos actores, algunos de ellos habiendo cruzado ya sus caminos con los del director, como Hayato Ichihara, Renji Ishibashi, Chiaki Kuriyama (por Dios, esta mujer no envejece), Ebizo Ichikawa o Sota Fukushi, aunque por encima de todos está Takuya Kimura, absolutamente brutal dando vida al ronin Manji...y como la pequeña Hana Sugisaki me cae como una patada en el estómago pues mejor no digo nada de ella.

En fin, un violento y divertido cruce de las antes citadas ¨Valor de Ley¨ y ¨Kill Bill¨ con ¨Los Inmortales¨ y ¨Yojimbo¨ que viene a demostrarnos la buena forma en que se halla Takashi Miike después de casi tres décadas en el negocio, con una abultada filmografía a sus espaldas a la que aún le quedan muchos años de existencia.


Sun Scarred Sun Scarred 30-03-2018
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A pesar de su tan bien establecida ley, su intachable respeto por las normas, su obsesión por lo políticamente correcto y el control que las fuerzas del orden manejan con ojo avizor sobre ella, la sociedad japonesa, como cualquier otra, también está sufriendo una preocupante oleada de anarquía y descontrol.
Los ciudadanos normales y corrientes no pueden andar tranquilos por las calles, donde los asesinatos, robos y violaciones se van sucediendo cada vez con más intensidad.

Por desgracia, ese es el podrido mundo en el que le ha tocado vivir a Toshiki Katayama, un humilde oficinista que de regreso a casa para celebrar el cumpleaños de su hija Ayano, se encuentra con unos jóvenes dando una paliza de muerte a un mendigo, con lo que decide pararles los pies. Sin embargo, la encarnizada pelea que libra ha sido con menores de edad, y la policía no puede hacer nada; a él le ha caído una represalia y ellos han vuelto a quedar en libertad.
Pero ahí no acaba la cosa, ya que uno de los chavales, Akira Kamiki, jura darle un escarmiento al hombre que le atacó y para ello le da donde más le duele, secuestrando y asesinando a su hija; años después del suceso y posterior escándalo, pues los medios lo convirtieron todo en un circo mediático, Katayama es un hombre que lo ha perdido todo. Su hija está muerta, su esposa Yoko se ha suicidado y la supuesta justicia le ha dado la espalda, pero su deseo de venganza aflora de nuevo cuando se entera de que Kamiki ha salido de la cárcel para ser reinsertado en la sociedad; sin fe en la policía ni en una sociedad que le arrebató lo que más quería se armará de valor para dar caza de una vez por todas a los criminales, por muy menores de edad que sean.

Pues una vez más, y para no variar en ello, el sr. Takashi Miike se dispone a dar otro giro a su filmografía con la que ha acabado por ser una de sus más logradas obras. A pesar de reducir su frenético esfuerzo de realizar cinco o seis películas por año, 2.006 fue muy fructífero para el nipón, como de costumbre en su ajetreada rutina; estrenó la experimental y fantástica ¨Big Bang Love¨, colaboró con Sho Aikawa en la interesante ¨Waru¨ y probó suerte en la serie de televisión ¨Masters of Horror¨ con ¨Imprint¨, aunque luego los censores prohibieran la emisión del episodio por la brutalidad del contenido.
Fue antes de que se sumergiera en el extraño mundo de los vaqueros y los samuráis con ¨Sukiyaki Western Django¨ cuando acabó encargándose del guión de Toshimichi Ohkawa, un drama de peso, descarnado y pesimista, que trataba una situación bastante triste de la sociedad: el incremento de la violencia en la población juvenil y adolescente. Para ello, Miike volvió a recurrir a Aikawa y probó algo que rompía con la dinámica de su estilo, aunque ya lo hubiera hecho anteriormente: erradicar todo rastro de humor negro y contar una historia realmente seria y profunda...y vaya si lo consigue.

Con una descorazonadora secuencia inicial semejante a la del ¨Violent Cop¨ de Kitano (o, ahondando más en la historia del cine, a la de ¨La Naranja Mecánica¨), el director se revela más oscuro, pesimista y crítico que nunca; el Miike de las mamarrachadas de ¨Ichi, the Killer¨ o el de las idas de olla de ¨Gozu¨ o ¨Visitante ¨Q¨ ¨ se esfuma para dejar sitio a su vertiente más dramática, la que visitó en ¨Cementerio Yakuza¨, condenando, con toda la crudeza posible, una situación tan delicada como es la decadencia de las jóvenes generaciones en una sociedad moderna y rebosante de tendencias pero a la vez fría y abocada a la autodestrucción. Un aspecto ya tratado anteriormente que encuentra similitudes, por su contexto y planteamiento, con la también japonesa ¨Confessions¨, de Tetsuya Nakashima.
Pero bien mirado, ¿qué es ¨Sun Scarred¨? Ni más ni menos que la típica historia del hombre desvalido, abandonado por todos y carente de fe, que ha de tomarse la justicia por su mano, algo que llevamos viendo a lo largo de los años desde que en ¨El Justiciero de la Ciudad¨ mataban a la esposa de Charles Bronson (aunque la que nos ocupa recuerda más a ¨Yo soy la Justicia¨). Esa es la idea fundamental: un tipo en busca de venganza y sangre, pero la dinámica de la trama está tan bien llevada y construida, los personajes son tan creíbles y el director consigue enganchar al espectador con tanta facilidad que no importa si lo que has visto ya lo has visto...el caso es que quieres volver a verlo.

Un magistral Sho Aikawa nos deleita con la que posiblemente sea la mejor interpretación de toda su carrera, casi repitiendo el papel de padre vengador que ocho años antes le vimos hacer en ¨Los Ojos de la Araña¨, de Kiyoshi Kurosawa; el espectador llega a sentir el dolor, la desolación y el agobio que sufre este personaje, con quien es fácil identificarse, e implora que mantenga su fuerza y su empeño por agarrar a los culpables. Aikawa se come la pantalla, pero no se quedan a la zaga Miho Ninagawa, Sei Hiraizumi y un tremendamente odioso Satoshi Morimoto. Por supuesto no falta en el reparto Kenichi Endo en su enésima colaboración con el director.
Retorcida, demoledora, siniestra por momentos, llena de giros inesperados, con un final absolutamente orgásmico y un espléndido trabajo de fotografía por parte de Masato Kaneko, ¨Sun Scarred¨ hará vomitar a los más liberales y a los defensores de los derechos humanos (sobre a todo a los defensores del menor), pero también se queda entre los más sorprendentes dramas jamás realizados.


John Rambo John Rambo 30-03-2018
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Las pasó canutas al volver a su Norteamérica natal y tener que enfrentarse a sus propios compatriotas, la cosa no le fue mejor cuando se vio obligado a regresar a Vietnam, y en menudo lío que se metió en la guerra de Afganistán para salvar al coronel Trautman.
Pero ahí está John Rambo, al pie del cañón. No importan los años si en vez de glóbulos rojos se tiene metralla en la sangre, músculos de acero y un espíritu cuya plenitud sólo puede ser alcanzada en la guerra.

Aunque suene exagerado vi la primera aventura del ex-boina verde cuando contaba unos 9 años de edad, porque mi padre tenía las tres primeras entregas en VHS. Por supuesto la que más me gustó, la única que se puede salvar de esa saga que se fue degenerando a pasos agigantados con cada secuela, es ¨Acorralado¨...es decir, ¨Rambo I¨...o sea, la buena...o sea, la menos mala, como lo quieran ver ustedes; la segunda fue un disparate y una tontería de padre muy señor mío, la tercera mejoraba algo, era más espectacular, más cercana, aunque no es que aportase nada nuevo.
Todo parecía indicar que el veterano de Vietnam estaba más muerto que vivo. Pero a mediados del 2.000 al sr. Stallone, que contaba ya sus 60 tacos, le dio por revivir aquellos personajes que le dieron fama y gloria a nivel mundial; primero cayó Rocky Balboa, en una sexta parte de la que tampoco se puede decir mucho, y el próximo sería Rambo. La intención del actor era mostrarnos a estos míticos héroes que proseguían luchando y sobreviviendo en un mundo cambiante a pesar de la edad y las experiencias de la vida.

Ahora, el hombre que fuera héroe de guerra condecorado, soldado en incontables batallas y defensor no de su patria, sino de sí mismo, se halla en Tailandia disfrutando (¿?) de una apacible vida (¿¿??) mientras en la frontera con Birmania el despiadado régimen militar está provocando una catastrófica guerra. El ejército de Pa Tee Tint sólo tiene un propósito: hacer la vida imposible a los aldeanos sospechosos de apoyar a los revolucionarios, lo que se traduce en miles de muertos, mujeres convertidas en esclavas y niños que acaban reclutados como soldados o asesinados.
El conflicto no atañe a John (bastante tiene con sus malos recuerdos), aunque no tendrá más remedio que inmiscuirse en él cuando un grupo de misioneros, más buenos que el pan, le contraten para que les lleve a Birmania a través de las peligrosas aguas del Salween; ellos sólo quieren ayudar a los afectados, y está muy bien, pero no se dan cuenta de que van a entrar en un infierno del que con toda seguridad no salgan vivos...por fortuna, el ex-boina verde se encargará de salvarles el pellejo.

Cuando Stallone optó por traer a Rambo a las nuevas generaciones, éste era un personaje abandonado veinte años antes que se encontraba sin productora, pues Carolco había dejado de existir y los intentos de Miramax de producir una nueva secuela no dieron sus frutos, no obstante, tiempo después, el actor y director se encargó de ello. Lo más curioso de esta cuarta parte es que, al estar respaldada por pequeñas compañías, iba a ser una producción independiente y modesta (si por ¨modesta¨ se refiere a los 50 millones de presupuesto con los que contó...), así que Stallone determinó que si quería que fuera igual de memorable que las anteriores la debería hacer violenta, tremendamente violenta...y cumplió lo prometido.
¨John Rambo¨ no varía para nada desde la tercera entrega: el protagonista vive a su aire, con sus heridas de guerra, y de repente vuelve a transformarse en el héroe que el público espera, porque a pesar de todo es un ser humano de buen corazón que mantienes firmes sus convicciones. Lo demás es pura caspa en homenaje al cine de los 80, algo a lo que Stallone siempre ha estado haciendo tributo (para muestra ahí están ¨Los Mercenarios¨), aprovechando situaciones de guerra actuales, cosa que no tiene ninguna gracia, por otra parte; en fin, los que busquen una película de acción sin más pretensiones la encontrarán: explosiones, disparos y cuerpos mutilados por doquier, frenéticas persecuciones, una trama previsible y sin sorpresas y, para colmo, el manido villano, encarnado en la figura de ese cruel oficial que no dice una palabra y que no deja de fumar su cigarro mientras observa a inocentes muriendo.

Stallone sigue en su línea, más gordo, más mayor, pero nada, con la energía de un chaval, y mira que la intención de dignificar a su personaje es noble, pero es que al hombre no le sale bien, qué coño. De los demás mejor no hablo porque no saldrían cosas buenas, pero hay que decir que el mayor Pa Tee Tint esta correctamente interpretado por Maung Maung Khin; lo más notable son los efectos especiales, aunque, buf...la sangre y el fuego hechos digitalmente resultan de lo más repugnante.
Pero aquí hay algo que no me explico. En una película americana como esta vemos cuerpos reventando en mil pedacitos y cabezas volando a cuatro metros de distancia...eso sí, jamás veremos a la rubia del grupo de misioneros, o a otra de las prisioneras tailandesas, siendo violada por los soldados del campamento (porque eso no pasaría en la realidad, claro que no)...de hecho, no hay ni un desnudo, pero sí que hay niños siendo acuchillados o arrojados al fuego. Para que vean ustedes cómo tienen las cabezas los que deciden qué es, o no, políticamente incorrecto en el cine actual.

50 millones de presupuesto empleados más mal que bien que acabaron doblando su cantidad en la recaudación de la taquilla. Y yo que sigo sin entenderlo.
Bah, otra tontería más añadida sin pudor a esta lamentable saga donde la única entrega que vale la pena es la primera. Y los que han puesto puntuaciones de 10 y 9 a la película necesitan ir a que se lo miren, que es grave.


Rambo 3 Rambo 3 30-03-2018
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Exacto, porque en ¨Acorralado¨ luchó por el mismo, en ¨Rambo: Acorralado II¨ luchó por su patria...pero ahora no está metido en su guerra. A él importa un comino la encarnizada batalla que libran en Afganistán los nativos de la zona contra los soviéticos, sin embargo hará todo lo que pueda para rescatar a su amigo y mentor Sam Trautman, volviendo a empuñar armas y explosivos y pasando por el cadáver de quien sea para lograrlo.

Bueno, pues otra vez tenemos a esa bestia, a esa máquina de matar llamada John Rambo, contra todo bicho viviente para salvar a su amigo y de paso, ya que se ve forzado a ello, echarle una mano a esos afganos que están siendo liquidados como animales del desierto por esos adoradores de Gorbachev.
A ver, tengo que decir que aunque las dos secuelas que siguieron a la película de Ted Kotcheff son totalmente innecesarias y que además se cargan el personaje de aquella primera parte, por lo menos esta ¨Rambo III¨ me ha llegado a gustar más que la segunda, que hay que reconocer que fue un petardazo de película por mucha acción y despliegue de medios que tuviera. Y sí, ésta empieza muy mediocremente también. Yo no sabía si ponerme a reír o a llorar cuando vi al Stallone peleando entre la multitud de Tailandia y luego haciendo de albañil para los monjes de la zona, pero concedámosle unos minutos, me dije. Pues gana precisamente por dos cosas: el papel de Trautman adquiere más protagonismo que en las anteriores y, por Dios, ya no hay ninguna tailandesa de por medio...buf, que palo fue aquello.
En efecto, aquí vemos a Sam luchar codo con codo con John y no limitándose sólo a dar vueltas por una habitación embutido en su impoluto traje de coronel y soltando lo bueno que es su hombre. Richard Crenna le da otro enfoque a su personaje, mucho más complejo que antes. Por el contrario Stallone sigue en su salsa. Hombre duro, de pocas palabras, mirada fría, gran corazón, defensor de la justicia y letal con los malos, sólo que se vuelve un poquito más sarcástico. Y esperen, porque si la gente creía que lo había visto todo en ¨Rambo: Acorralado II¨ que se eche un vistazo a esta, donde tenemos al gran hombre manejando un tanque, pilotando un helicóptero, tirando flechas explosivas, disparando bazookas de nuevo y hasta cabalgando. Podría haberse llamado ¨Rambo de Arabia¨...

La inversión para garantizar el espectáculo cada vez es mayor. Quien busque acción y punto se divertirá de lo lindo. Peter MacDonald, un veterano director de segundas unidades, se puso al frente de este producto para arrasar en taquilla (tras despedir Stallone a Russell Mulcahy por incompetente), adaptando el guión que escribieron Sylvester y el que fuera posterior realizador de ¨Doble Impacto¨, Sheldon Lettich. Ah, la buenísima labor de Jerry Goldsmith le da un punto extra. Lo que pasa es que sigue sin haber un malo decente desde Brian Dennehy, y es que es complicado superar a su sheriff Teasle.
Tampoco hay mucho más que decir. Si América necesita a un patriota dispuesto a dejarse la piel para defender la bandera de barras y estrellas pues que sea Rambo y no otro quien lo haga. Él es el héroe y punto, pero muy lejos queda de aquel pobre ex-boina verde de la novela de David Morrell que era perseguido por sus propios compatriotas.

Lo que me gustaría saber es por qué el gilipollas de Santiago Urrialde (que imitaba a Rambo en ¨Cruzamos el Mississippi¨) se sacó de la manga lo de ¨¡no siento las piernas!¨, frase que al final casi todo el mundo ha atribuido al prota y cree que realmente lo decía (como le pasó a Fernando Morales, se ve), y mira que todavía yo no se lo he oído (vale, le disparan en la pierna derecha, pero eso es otra cosa, porque el tío no se queja de nada). El caso es tocar las narices...
Rambo, ya sabes lo que tienes que hacer. ¡Busca y aniquila!


Rambo 2 (Acorralado II) Rambo 2 (Acorralado II) 30-03-2018
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Si hay algo que me jode de los 80 (bueno, y de los 90, y de la actualidad) es que cuando una película de acción tenía éxito los productores de Hollywood creaban una saga y no paraban de tirar del hilo hasta ir degenerándola más y más.
Estamos ante uno de esos claros ejemplos.

A ver, no había ninguna puta necesidad de hacer una secuela de ¨Acorralado¨. ¿Pero por qué? Por dinero, punto (hizo, y en cantidades). Y fue esa secuela y la posterior tercera parte la que hicieron que el personaje de John Rambo fuera tan mal visto y relegado por siempre a ser ese tío que iba con una metralleta, un arco, un cuchillo y una cinta roja atada a la frente por la jungla o por la selva, matando a quien fuera. Qué poca vista tuvieron los productores y sobre todo Stallone.
La película que se basaba en la novela de David Morrell y que dirigió Ted Kotcheff no presentaba solamente a una máquina de matar llamada Rambo, qué cojones. Rambo era mostrado como un hombre solitario, abandonado, tachado de asesino por la gente de su propio país tras volver de Vietnam. Si tuvo que volver a coger las armas fue para defenderse de aquellos que le persiguieron como un animal, porque era la única manera de que le escuchasen de una vez por todas. Su voz era la de esos hombres que pelearon en nombre de una patria que luego les acabaría condenando a ojos cerrados. Ese mensaje reaccionario y esa crítica antimilitarista era la esencia verdadera del film del 82, aunque estuviese disfrazado de película de acción con muchos tiros y violencia.
Todo eso se va por la borda en esta patraña, igual de reaccionaria también pero mediocre hasta rabiar, concebida por James Cameron, Kevin Jarre y el propio Stallone.

Nada, ahora vemos cómo el ex-boina verde está en prisión por las barbaridades que hizo en Hope y por dejar sin piernas al sheriff del lugar tres años antes, pero es sacado de allí por su inseparable Coronel Trautman para cumplir una misión así porque sí: rescatar prisioneros de guerra que aún siguen retenidos en Vietnam. Toma castaña. La verdad es que tuvieron narices al llevar esta historia a cabo para el cine, ya que el tema de los cautivos norteamericanos en aquellas lejanas tierras era un asunto turbio a mitad de los 80.
Bueno, pues allá que va el pobre de John, tirándose en paracaídas y liando la de Jesucristo bendito en los campamentos vietnamitas poblados por unos soldados con muy malas pulgas y dispuestos a dejar como un colador a cualquier yanqui que asome la jeta por allí. Pero eso no es lo más preocupante, además ahora le han puesto a una compañera tailandesa, Co-Bao (seguro que fue cosa de Cameron), que de poco sirve...de acuerdo, le salva la vida, hasta consigue enamorar al forzudo y darle un beso, pero las mujeres le duran a Rambo tanto como a Plissken, así que todos sabemos que ella va a morir y que él la vengará.

Vaya tela el de este personaje, encarnado por una Julia Nickson que manejará bien la metralleta y estará más buena que el pan, pero que suelta sus frases (sobre todo las dramáticas) de una forma ridícula como pocas veces he visto y con una muerte que está entre las más penosas de la Historia del cine. Yo estaba deseando que la mataran cuanto antes, pero la tía duraba, ¿eh? Richard Crenna tampoco se esfuerza mucho por repetir como Trautman, con estar y decir lo bueno que es su hombre le basta, y el Murdock que interpreta Charles Napier, un habitual de la serie ¨B¨ (el Harry de ¨Cherry, Harry y Rachel¨), ni por casualidad está a la altura del cabrón del sheriff al que daba vida Brian Dennehy.

Dirige como puede George Cosmatos, que volvería a trabajar un año después con Stallone en ¨Cobra¨, y que se centra sobre todo en una cosa: acción y espectáculo.
Porque en eso la película no decepcionará. Los que vayan buscando acción se lo pasarán en grande entre cientos de explosiones, tiros a mansalva y cadáveres apilados en el barro. Pero ya está, de ahí no pasa este subproducto para lucimiento exclusivo de los bíceps del héroe, aunque por supuesto le de tiempo a soltar su frase final con el único propósito de hacer que los más patriotas se levanten y le aplaudan (hubo quienes lo hicieron en los cines en aquel entonces).

Lo dicho, el que vemos aquí no es el John Rambo original, es su variante ¨exploitation¨ y más fantasma. Y por culpa de ella el personaje se iría a la mierda.
Pero todavía quedaba la tercera...que Dios nos coja confesados.


Acorralado (Rambo) Acorralado (Rambo) 30-03-2018
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En 1.972 miles de jóvenes americanos afrontaban el riesgo de ir a la cárcel por desertores o acabar exiliados de su país como método de escape al reclutamiento forzoso que les llevaría a cumplir como mínimo un año de servicio activo en Vietnam, la guerra que se convirtió en ese fenómeno sociológico más importante de cuantos amargaban la vida de la sociedad americana.

Se podían ver pacifistas, detractores, las llamados “halcones” (partidarios de intervenciones aún más violentas contra los vietnamitas), y entre ellos un joven escritor, David Morrell, se alineaba con los más críticos a la guerra poniendo su talento al servicio de la causa antimilitarista con su novela “First Blood”. Entre tanto, un joven aspirante a actor (Stallone) cruzaba la frontera con la esperanza de huir de un muy probable destino bélico.
Diez años después el cine, que hasta entonces había dado la espalda a la guerra de Vietnam por considerarla un tema impopular, volvería a unir a estos dos hombres, haciendo de ellos los elementos imprescindibles de una de las más impactantes (sí, sí, lo siento si no lo comprenden aquellos que le han puesto unos y doses sin entender nada) películas de acción de los 80. Y es que Hollywood acabó creando un nuevo modelo de héroe 100% americano que encajaba a la perfección en la mentalidad impuesta desde la Casa Blanca durante el período presidencial de Reagan.

Para muchos esta película sólo va de una cosa: de tiros. Luis Martínez, del periódico ¨El País¨ dijo ¨Rambo mata [...] el asunto da para poco más¨. Sí, en efecto, Sylvester Stallone se luce como actor letal para el cine de acción y Ted Kotcheff despliega una vez más su saber hacer como director del género en su vertiente puramente americana y ochentera. Pero detrás de tanta persecución, explosión, venganza, palabrotas y disparos por doquier, se escondía un mensaje bastante importante. A través del vertiginoso metraje del film, cargado de secuencias de violencia extrema, somos testigos de cómo un hombre, de aspecto desvalido, solitario y retraído, es perseguido a sangre fría y obligado a dar rienda suelta a su instinto de supervivencia.
John Rambo no es como Schwarzenegger en “Commando”; no es un héroe con una metralleta llena de balas. Es un hombre acosado por sus intolerables conciudadanos, quienes ejercen como pocos la violencia sin límites de quienes se consideran a sí mismos no violentos. Al tener que enfrentarse a ese injusto cautiverio, recordando su traumático pasado a manos del enemigo vietnamita, no le queda más remedio que estallar para abrirles los ojos a todas aquellas personas que le tachan de asesino. Pero en realidad, llegando al final de la brutal caza humana, y al darse esa mutación sorprendente del personaje, descubrimos quien es el tal Rambo: sólo un hombre triste y acechado cuya violencia no es sino la respuesta a una violencia institucional aún mayor que viene a ser una metáfora de ese rechazo contra la guerra y sus partidarios mostrado a finales de los 60 por el sector más pacifista de la sociedad americana.

Sólo entendiendo ese espectacular monólogo de angustia final que profiere el ex-boina verde, recordando los peores y mejores momentos de su vida con sus compañeros soldados, se puede entender la película y su intención, que sin embargo animó a muchos jóvenes estadounidenses a querer colgarse un arma al hombro (lo mismo pasó cuando salió “Starship Troopers”...en fin, esa juventud que no entiende nada de nada).
A pesar de sus grandes diferencias con la novela, llegamos a ser testigos de, sí, una película mítica de su época, donde vale la pena recordar las memorables actuaciones de Brian Dennehy como ese sheriff que sólo busca proteger a rajatabla a su conservadora comunidad, de Richard Crenna como el Coronel Trautman, y de Stallone consagrándose como estrella del cine de acción, encarnando sin embargo a un personaje con multitud de matices.
De hecho en ese monólogo final queda patente lo gran actor que él es, que no aprovechara esas virtudes en su carrera posterior es otra historia, porque a partir de “Acorralado” ésta iría cuesta abajo.

Una lástima esa saga inútil que se generó después, porque la única que de verdad vale la pena y merece recordarse es ésta de Ted Kotcheff. Además, también aparecerían mil y una imitaciones y plagios por ahí que mejor ni verlos.


Luca el Contrabandista Luca el Contrabandista 30-03-2018
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Cuando Lucio Fulci se ha separado de su género de terror lleno de ¨gore¨ ha dado vida a películas realmente interesantes, donde sobre todo destacan ¨giallos¨, pero tampoco hay que olvidarse de las muchas contribuciones que ha hecho a otras distintas corrientes cinematográficas.

Bueno, seguro que uno no encuentra ¨Luca, el Contrabandista¨ entre la lista de las obras maestras del cine, pero yo creo que es una buena muestra del mejor cine de acción de serie ¨B¨ que tanto se daba en la Italia de finales de los 70 y en menor medida de principios de los 80. Y hablamos nada menos que del subgénero conocido como ¨poliziotteschi¨, donde hallábamos propuestas que pretendían emular a los grandes ¨thrillers¨ criminales y policíacos del momento, rebosantes de violencia, crítica a la policía, mucho desparpajo en los diálogos y personajes la mar de estereotipados.
En este conjunto encontramos títulos tan memorables como ¨Sangre y Diamantes¨ de Fernando di Leo, ¨Milán tiembla, la Policía pide Justicia¨ de Sergio Martino o ¨Forajidos 77¨ de Castellari. Esta de Fulci fue una de las últimas del estilo que adquirió una enorme popularidad entre los espaguetis.

Con grandes ecos de ¨El Padrino¨ y cintas del rollo del ¨A Quemarropa¨ de Boorman este film se va desarrollando con un contrabandista llamado Luca Ajello como protagonista, que ve como cada uno de sus compañeros va cayendo por culpa de un despiadado que quiere vender drogas en la ciudad de Nápoles al que todos apodan ¨El Marsellés¨. La lucha para recuperar la estabilidad del territorio va a ser de lo más encarnizada.
Fulci así despliega entretenimiento, acción, sangre y violencia a raudales, fuertes dosis de sexo y mucha caradura tanto en trama como en diálogos como en las características de los personajes. Un tardío ¨poliziotteschi¨ que creo está entre lo más interesante de la filmografía del italiano en los 80, con el habitual del género Fabio Testi, la guapa Ivana Monti, los veteranos Guido Alberti y Venantino Venantini y una guinda extra para darle color al asunto: la aparición de la transexual estrella del porno y películas ¨exploitation¨ Ajita Wilson, que al año anterior ya hizo acto de presencia en ¨Los Energéticos¨, de Mariano Ozores.

Hay que decir como curiosidad que, cuando la productora se quedó sin dinero a mitad del rodaje, el equipo tuvo que trasladarse a Nápoles y ser financiado por mafiosos reales del lugar, quienes, además de aportar hombres suyos para que salieran como extras y asesoramiento, también cambiaron un poco el guión del propio film, dejando intachable la figura de los gangsters al poner a éstos en la historia totalmente en contra de las drogas...
ay, Fulci, en qué líos te metes.


La Juez y su Erotica Hermana La Juez y su Erotica Hermana 30-03-2018
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Cuando se suele hablar de Lucio Fulci inevitablemente uno sólo recuerda sus ¨giallos¨ o sus incursiones en el terror, cuando, curiosamente, esto último sólo lo practicó a partir de que dirigiera ¨New York bajo el Terror de los Zombies¨ en 1.979. Es decir, en la última etapa de su carrera.

Pero este hombre, que ya llevaba casi veinte años siendo director de cine, siempre tocaba todos los géneros posibles adaptándose a lo que las modas demandaban, y a finales de los 60 y 70 lo que ya pegaba bien fuerte, sobre todo por tierras italianas, era la comedia del destape, y Fulci pareció moverse como pez en el agua en ella.
Así se le ve tan habilidoso para armar el lío que arma en ¨La Juez y su Erótica Hermana¨, un humorístico enredo muy subido de tono que reflejaba totalmente en qué momento se encontraba la comedia y la de cosas tan liberales que se podían hacer en ella. El asunto concierne a una juez la mar de estricta y con una moralidad de hierro, Viola Orlando, que tiene que cargar siempre con las fatalidades de su atrevida, desconsiderada, ardiente y tonta hasta decir basta hermana gemela Rosa. Pero un joven con muchísima cara dura condenado a prisión por estafa se aprovechará de la situación para dejar fuera de juego a la inflexible juez.

Como se puede ver, y sin muchas más pretensiones más que hacer pasar un rato divertido, el director, cual Mariano Ozores, dirige este producto que no pasa de una comedia de enredo, con sus diálogos descacharrantes de doble sentido, sus personajes sacados de un tebeo y sus escenas que pretenden alegrar al personal, gracias a la presencia de aquella despampanante Edwige Fenech, una de las ¨sex symbols¨ italianas más sensuales de la época (atentos a la escena de la piscina).
Giancarlo Dettori, Gianni Agus y el detestable pero muy gracioso Raf Luca acompañan a la señorita y de paso protagonizan algunas escenitas de cuidado con ella. En un cameo hasta aparece el propio director haciendo del empleado de la gasolinera que se queda con ese reloj falso (hilarante momento, por cierto).

De entrada parece no aguantar un visionado completo, pero al final te acabas riendo con la película, que es el objetivo. Por otra parte también es muy difícil dejar de fantasear con las curvas de la irresistible Fenech.


Las Pistolas Cantaron la Muerte Las Pistolas Cantaron la Muerte 30-03-2018
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En un humilde poblado todo está a nombre del sr. Scott, absolutamente todo, un hombre poderoso para el que trabajan auténticos asesinos que día sí, día no, hostigan a los lugareños. Pero Tom Corbett no está dispuesto a dejar que ese hombre se apropie de unas tierras que le pertenecen. El campo de batalla empieza a preparase...

Sin duda este es uno de los ¨spaghetti westerns¨ más interesantes que salieron a raíz de que Sergio Leone creara escuela con su Trilogía del Dólar, y el responsable de su creación fue Lucio Fulci, nada menos.
El que fuera padrino del ¨gore¨ aquí nos presenta una cinta alejada de su estilo particular, más al uso, más en la onda de lo que se hacía en la época, nada que ver con el otro ¨western¨ ¨Los Cuatro del Apocalipsis¨, por ejemplo. Es decir, el Fulci más transgresor no está por ningún lado aquí, pero de todos modos él es capaz de poner en pantalla el guión de Fernando di Leo con ese gracejo y sentido del ritmo que tan bien sabe plasmar, deleitándonos con una entretenida película del Oeste sin mala intención. Toda llena de tiros, sus dramáticos giros de culebrón de por la tarde, situaciones un tanto cómicas y exageradas, donde sobresalen esas peleas a puñetazos con los malos pegando unas cabriolas que son para verlas y ese personaje chino que se las arregla para ser enterrador y a la vez el que toca la pianola en el ¨saloon¨ (un ejemplo perfecto de esa manía que tenían los italianos de meter orientales en sus ¨westerns¨, vaya usted a saber la razón), y, sobre todo, sacando a relucir el lado más heroico del protagonista.

Protagonista que encarna el mítico Franco Nero, actor que se hizo legendario en el ¨spaghetti western¨ por hacer de Django tantas veces. Aunque no sólo él, con su gran carisma, es destacable aquí. Lo malo es que, aunque los demás del reparto no pasen desapercibidos, pocas cosas buenas se pueden decir de ellos...
Aparte del prota, Tom Corbett, nadie se libra de ser tachado de detestable, pero nadie: Jeff, el alcohólico hermanastro de Tom (George Hilton), el subnormal profundo de ¨Junior¨ (Nino Castelnuovo), el pobre tonto del sr. Scott (Giuseppe Addobbati), y bueno, todos sus subordinados, incluyendo al mejicano ese que no hace más que dar vueltas...cada uno más odioso que el anterior, de verdad.
Claro que no es una joya, y a veces hasta parece una parodia de las películas de Leone, pero es que Fulci tiene ese sentido del humor tan peculiar. El caso es que es entretenida y sus duelos a balazos están bien logrados, aunque sin mostrar ni un ápice de esa extrema violencia de la que el director haría gala en posteriores trabajos.

Como siempre lo mejor es ver a Franco Nero repartir estopa entre los villanos, ya sea friéndolos a puñetazos en un bar sin despeinarse o llenándolos de plomo tras haber pegado un salto desde una carreta de tal espectacularidad que para sí quisieran los del Circo del Sol.


Codigo del Hampa Codigo del Hampa 29-03-2018
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Dos hombres trajeados y con gafas de sol se disponen a asesinar a otro, pero éste no intenta escapar, se queda inmóvil, esperando a que llegue su hora...
Así se inicia esta historia de muerte, traición, codicia y mucho dinero; cuarta adaptación del famoso relato de Ernest Hemingway, esta vez de la mano de un experto del género criminal, Don Siegel.

Como bien decíamos antes, dos tiparracos con pintas claramente sospechosas, Charlie y Lee, asesinos a sueldo de profesión, entran como si tal cosa en un centro para invidentes buscando a un hombre, un hombre al que matar, Johnny North. Según Charlie, todos aquellos que fueron apuntados por un arma sucumbieron al miedo e intentaron huir, sin embargo el objetivo de su último encargo se ha quedado quieto, suponiendo de algún modo que su hora iba a llegar...y eso es algo que Charlie no puede quitarse de la cabeza.
Así que, con esta cuestión tan trascendente sobre su conciencia, decide averiguar dos cosas: qué empuja a un hombre a quedarse como un dolmen ante una pistola y la identidad de quien les contrató, pues parece que han recibido mucho dinero por un trabajo tan fácil y eso le mosquea. Poco a poco, los asesinos irán descubriendo que el difunto Johnny fue un piloto de carreras metido en un cúmulo de problemas, cada uno más gordo que el anterior, por culpa de una mujer, en eso que buscan desesperadamente una gran suma de dinero.

El director Don Siegel comenzó su extensa carrera allá por 1.946 en el ámbito del cine negro con el que es, hoy por hoy, uno de los mejores títulos de su primera etapa, ¨El Veredicto¨; lo curioso es que aquel mismo año se le ofreció dirigir la primera de las versiones de la historia corta de Hemingway, y en ello estuvo...hasta que le despidieron. En su lugar Robert Siodmak se encargó de trasladar a la gran pantalla ¨The Killers¨ (conocida en España como ¨Forajidos¨), teniendo de protagonistas a un poderoso trío de actores, Burt Lancaster, Ava Gardner y Edmond OBrien, y llegando a convertirse en un auténtico clásico del suspense.
Dieciocho años y dos adaptaciones del relato más tarde (una de ellas de Tarkovsky), a Siegel le llegó por fin la oportunidad de dirigir ¨The Killers¨, cuando ya contaba con una buena filmografía a sus espaldas en la que se hallaban algunas pequeñas joyas del celuloide, tales como ¨La Invasión de los Ladrones de Cuerpos¨, ¨Contrabando¨ o ¨ ¨Baby Face¨ Nelson¨. Preparada para emitirse en televisión por la NBC, fue rechazada por su violento contenido, así que los de Universal la estrenaron en cines, ganando una notable recepción en taquilla y hasta un BAFTA para Lee Marvin.

Tanto el texto original como la versión del 46 difieren mucho de la realizada por Siegel; de estar ambientada en los años de la prohibición y los gangsters, como imaginó Hemingway, o tras la 2.ª Guerra Mundial, como ocurría en el film de Siodmak, el guionista Gene L. Coon moderniza la historia y nos cambia al veterano de guerra y boxeador en declive por un mecánico de clase media reciclado en piloto de carreras, como también se modifican hechos y personajes (la morena Kitty Collins ahora es rubia y se llama Sheila Farr), no obstante se mantiene lo esencial de la trama. El director, curtido en el ¨thriller¨, y más en el de criminales, ofrece una historia bien construida, la cual comienza como la clásica novela negra, con dos asesinos despiadados realizando un ¨encargo¨...inicio que influiría en posteriores films (¨Pulp Fiction¨, sin ir más lejos).
El personaje de Charlie comienza a cuestionarse por el trabajo y es entonces cuando la verdadera historia hace acto de presencia en forma de ¨flashback¨; con ese principio tan directo y violento luego parece que el ritmo desciende con lo del melodramático romance entre Johnny y Sheila, pero pronto empezamos a descubrir que la chica peligrosa es en realidad una mujer fatal con muy malas intenciones, lo que consigue enganchar al espectador. Mientras los asesinos prosiguen la búsqueda la trama se complica, desembocando todo en un muy inteligente ¨thriller¨ de acción y suspense seco, cínico, frenético y muy mordaz, con el inimitable estilo de Siegel.

Bien merecido que tuvo el BAFTA el señor Marvin, letal, como de costumbre, preparándose para su futuro personaje de ¨A Quemarropa¨. Dickinson jamás superó el carisma (ni la belleza) de la maravillosa Ava Gardner, pero realiza una más que correcta actuación, al igual que Cassevettes, que pese a su fantástica interpretación de North se queda a años luz del anterior Lunn, al que dio vida Lancaster. Vuelve Virginia Christine, que ya aparecía en la versión del 46, y el detalle más curioso: un Reagan en su última actuación antes de meterse en política (chocante, el último personaje que encarnó el futuro presidente de EE.UU. fue un criminal).
A pesar de que el producto se vea lastrado por el peso de esa primera versión, Siegel firma una gran película, llena de suspense, romance y acción, un preámbulo de los violentos ¨thrillers¨ de criminales que saldrían en la década de los 70 e influencia para directores como Michael Winner, Peckinpah, Eastwood o el más posterior Tarantino.


Baby Face Nelson Baby Face Nelson 29-03-2018
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Don Siegel, futuro director de ¨Harry, ¨el Sucio¨ ¨, llevó a la pantalla la versión más completa de la peripecia vital de este célebre delincuente que tantas veces hemos visto ya en el cine, especialmente como secundario en otros títulos dedicados a John Dillinger. Ya le han dado vida Richard Dreyfuss, C. Thomas Howell, Mickey Rourke o Stephen Graham, pero no cabe duda que el actor que mejor ha expresado la mitología del personaje sigue siendo Mickey Rooney.

Siegel contó con un presupuesto moderado para filmar esta película que merece figurar entre las mejores que el cine de los 50 dedicó a los gangsters más populares de los años 30 y 40.
Además, es sin duda uno de los mejores trabajos como actor de su protagonista, si no el mejor, en una carrera dilatada donde, tras ver este largometraje, persiste la idea de que Rooney quedó marcado por su encasillamiento y por el físico en un Hollywood limitado de miras y que en la mayor parte de los casos le ofreció papeles por debajo de sus cualidades interpretativas.

Así que no estamos ante un Andy Hardy (personaje que había convertido en estrella juvenil al actor en películas familiares de comedia cotidiana) con metralleta como muchos críticos del momento dijeron. La brutal exuberancia maníaca desplegada por Rooney para construir su visión de Nelson iba mucho más allá y le sitúa como uno de los grandes tipos duros del cine de gangsters en una historia donde también le acompaña Leo Gordon como Dillinger.


Clave: Omega Clave: Omega 29-03-2018
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¨Con amigos como estos, ¿quién coño necesita enemigos?¨. Es justo lo que debe estar pensando John Tanner, y la verdad es que tiene sus motivos; el más importante es haber descubierto que sus antiguos compañeros pueden ser una amenaza para la nación americana.
Lo descubriremos junto a él en lo que promete ser un fin de semana de lo más emocionante y revelador...el último que pasaremos junto a Sam Peckinpah, artífice de este espectáculo.

Espectáculo que se inicia desde el medio televisivo, lo cual será la tónica hasta el mismísimo final, cuando el veterano director de la C.I.A., Maxwell Danforth, contempla unas imágenes grabadas con cámaras de vigilancia donde se ve a la esposa de uno de los agentes de la agencia siendo asesinada. Este agente es Lawrence Fassett, que da con el paradero de los responsables (un cirujano plástico, un productor de televisión y un agente de bolsa), e informa a su jefe de que colaboran con miembros de la K.G.B. en una especie de organización clandestina llamada ¨Omega¨, lo que se traduce como una amenaza para los EE.UU..
El plan de Fassett es muy determinante: cazar a esos traidores y, de paso, vengarse de la muerte de su mujer; para ello se sirve de John Tanner, un osado y controvertido presentador de televisión y casualmente amigo de toda la vida de los hombres a los que la C.I.A. persigue. Tanner va a recibir durante un fin de semana, como cada año, a Bernie, Richard y Joseph, los tres supuestos espías, mientras es vigilado por una intrincada red de cámaras; un fin de semana donde los engaños y los nervios ahogarán el ambiente y que, sin duda, pegará un vuelco a su vida y a la de su familia.

Los colaboradores de Sam Peckinpah pensaban que el hecho de que éste aceptara dirigir ¨Convoy¨ se debía a su abuso de la cocaína y el alcohol; puede que sí, puede que no, el caso es que la película fue un exitazo de taquilla, pero por desgracia también fue machacada por la crítica, dejando la reputación del cineasta aún más por los suelos de lo que ya estaba. Después de tres años sin ponerse tras las cámaras, su amigo y mentor Don Siegel le ofreció ocupar el puesto de director de la 2.ª unidad en ¨Blackjack¨, el último que realizaría el otrora responsable de ¨Harry, ¨el Sucio¨ ¨, curiosamente.
Entre tanto, el dúo de productores Peter Davis y William Panzer, deseosos de financiar un proyecto con el que poder subir de la serie ¨B¨ a otra categoría, lograron adquirir los derechos de la novela de suspense ¨The Osterman Weekend¨, escrita por Robert Ludlum a comienzos de los 70. Ambos llegaron a la conclusión de que el guión, firmado por Ian Masters y Alan Sharp, alcanzaría mayor prestigio si era dirigido por un veterano, y el nombre de Peckinpah surgió rápidamente; éste se encontró con un libro, un guión y una historia que odiaba con toda el alma, sin embargo aceptó el encargo.

Aunque aceptar no es exactamente la palabra. Peckinpah, como de costumbre, chocó con las exigencias de los productores, quienes le dieron sólo negativas cuando éste pretendía reescribir parte del guión; a regañadientes, achacado por una salud que empeoraba por momentos y con el desesperado anhelo de regresar al negocio, se sentó en la silla de director por decimocuarta y última vez tras una fructífera y sufrida carrera. Y como cabe esperar, este film no va a ser recordado precisamente como una de las mejores obras del cineasta, pero tampoco hay que cebarse con él.
¨Clave: Omega¨ nos trae una muy interesante y enrevesada trama de espías internacionales, agentes encubiertos y escabrosas conspiraciones que pone en solfa la situación de la Guerra Fría, tan actual por aquel entonces, mientras realiza una demoledora crítica contra la falsedad y ambición de aquellos que manejan el poder y la manipulación a través de los medios de comunicación, en especial la televisión, presente durante toda la trama (se nota que son los 80). El intrigante argumento se va desarrollando entre engaños, calumnias y traiciones, donde nada es lo que parece, en ello que Peckinpah añade grandes dosis de humor negro y estallidos de violencia, encerrando a los personajes en un reducido espacio y viciándolo de un aire de extrañeza e inseguridad, lo que provoca confusión al espectador más que agobio, que es lo que se pretende, bajo la continua vigilancia de un ojo expectante, lo cual no hace sino tensar aun más el ambiente.

La última media hora, y como uno ya ve venir de lejos, deriva en una frenética y un tanto disparatada sucesión de secuencias de acción, con tiros, explosiones, peleas y mucha sangre bien orquestada por Peckinpah, quien, sirviéndose cuanto desea de su querido ¨slow motion¨ (aquí abusa de él hasta el tedio), nos deleita con un entretenido, violento y artificioso espectáculo.
Aprovechando la oportunidad de trabajar bajo la batuta del mítico director, muchos de los actores aceptaron hacerlo por un sueldo más bajo del habitual, y entre ellos encontramos rostros tan conocidos como los de Rutger Hauer, Craig T. Nelson, Dennis Hopper, Helen Shaver y John Hurt (en un papel muy curioso si tenemos en cuenta que al año siguiente protagonizaría ¨1.984¨), siendo secundados por nada menos que el legendario Burt Lancaster. No obstante, la posproducción fue un hervidero de problemas, como siempre para Peckinpah; uno de ellos fue el primer montaje que hizo de la película, horrorizando a los productores, quienes no tuvieron más remedio que despedirle.

En el estreno hubo gente que empezó a marcharse de la sala y luego los críticos le sepultaron sin piedad; en realidad ¨Clave: Omega¨ sólo rindió medianamente bien gracias al mercado del vídeo. Poco después, el director fallecía de un infarto tras un tiempo con graves problemas de salud. Puede que su último film no levantara expectación, pero de todas formas nos dejó un gran legado en el que se hallan verdaderas obras maestras del cine.
¡Qué demonios!, al fin y al cabo ha sido un buen fin de semana...gracias, Sam.


Clerks 2 Clerks 2 29-03-2018
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Bueno...yo opino de igual forma que mucha gente con respecto a esta película: a Kevin Smith no le iban muy bien las cosas tras patinazos de la talla de “Jay y Bob “el Silencioso” Contraatacan” y la irreconocible pastelada “Jersey Girl”, así que puede que, para recuperar el cariño del público de nuevo, recurriera a sus ya míticos y entrañables personajes de su ópera prima, “Clerks”, que es la mejor de su filmografía.
...O a lo mejor sólo lo hizo en plan aniversario, para rendirse tributo a sí mismo, ¿quién sabe? Smith ya quería hacer una continuación de “Clerks” desde el año 99.

El caso es que esta segunda parte, a pesar de ser infinitamente inferior a la primera, recupera el espíritu de las primeras obras del director, su lado más irreverente, crítico, descacharrante y absurdo. Por desgracia las comparaciones son odiosas.
La primera es la primera, y sus ingeniosos e incisivos diálogos, sus situaciones tan disparatadas y a la vez realistas y sus opiniones tan destructivas de la sociedad desde el punto de vista de la juventud hizo que ganara mucho como película, teniendo en cuenta que se hizo con tres duros. “Clerks II” no tiene esa chispa de agudeza y genialidad; es más bruta, más escatológica, más loca, más cercana a “Mallrats”.
Aún así tengo que decir que me gustó y que no paré de reír volviendo a ver a esos dos patosos de Dante y Randal, ya con más de treinta tacos y todavía sin tener las cosas claras en su vida, trabajando esta vez en un restaurante de comida rápida (llamado Moobys...Smith sin parar de hacer guiños a sus propias películas) tras un funesto incidente en el Quick Stop.

Aquí el director aborda temas actuales con su particular sentido crítico y hace hablar a los personajes de chats de Internet, de racismo, de los “frikis”, de burlas a diversas películas (lloré de risa con lo de “El Señor de los Anillos”, de verdad), sin dejar, por supuesto, las cuestiones de índole sexual, los líos de parejas, su querida “Star Wars” y hasta una profunda, aunque breve, reflexión sobre la vida, el paso del tiempo y las oportunidades perdidas. Y, de paso, aun con todos los personajes nuevos que aparecen (el mejor es el de Elias...el de Rosario Dawson no me hace ni pizca de gracia), podemos ver en cameos a sus colegas de siempre: Ethan Suplee, Jason Lee, Ben Affleck, Scott Mosier...aunque sí que me hubiera gustado ver a la Verónica de la antigua “Clerks”, Marilyn Ghigliotti.
Y para los que echaban de menos al melenas rubio y su orondo compañero de fatigas que no se preocupen, porque también los tenemos, apoyados en una pared y haciendo las mismas cosas de siempre.

Nunca estará al nivel de la primera, pero entretiene, se pasa rápido, saca la carcajada fácilmente y sobre todo sirve para reencontrarse con el Kevin Smith de antaño y con los maravillosos y a la vez detestables personajes que ideó doce años atrás.
Lo que me escama es que quiera hacer ahora “Clerks III”...Dios dirá.


Mallrats Mallrats 29-03-2018
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Recuerdo con mucho cariño y nostalgia ¨Mallrats¨. Fue la primera que me veía una de Kevin Smith, y no sé si fue a mis 16 años.
Me reí de principio a fin con ella, y eso es de agradecer. Porque aunque ni es de Oscar ni es perfecta...¿que pretende? Pues hacer pasar un buen rato y ya está. Y eso se nota. Hay un buen rollo tan natural y desenfadado en la película que así sólo le sale a Smith.

Lo que pasa es que siempre estará por debajo del debut del director. Hay muchas diferencias entre una otra y son evidentes.
Mientras ¨Clerks¨ guardaba diálogos mucho más ingeniosos y una crítica al mundo de los 90 realizado a través de las incisivas palabras de dos jóvenes, todo realizado con una envidiable economía de medios, ¨Mallrats¨ se destapa como una comedia mucho más gamberra, menos aguda, sin reflexiones trascendentales y sin unos personajes tan memorables. Pero aunque pierde ese ¨encanto¨ gana en espectáculo, en divertimento. El escenario se hace más grande, cambiándose una tienda y un videoclub por un centro comercial; sigue habiendo mucha locura, mucha mala leche y uno se divierte perfectamente sin tener que pensar mucho, destacando los singulares guiños que hace el director a series de televisión (los más avispados fijo que pillaron la referencia a ¨Sensación de Vivir¨), a sus queridos cómics, a su anterior film y, por supuesto y por siempre jamás, a la sagrada ¨Star Wars¨.

Los personajes, aunque ya haya dicho que no son tan grandes como los de ¨Clerks¨, también se recuerdan con una sonrisa. Ahora en vez de a Randal y Dante tenemos a Brody y T.S., un poco más tontainas, dicho sea de paso. En vez de a Caitlin y Veronica tenemos a Rene y Brandi. Bob y Jay siguen ahí, como no, y otros más de por medio.
El que más sobresale es un joven Jason Lee de 25 años que debutaba, con su buen hacer en la improvisación, en un papel que le venía como anillo al dedo, gamberro como es él. Podíamos ver a Ben Affleck y Ethan Suplee en impagables interpretaciones, y que serían colaboradores habituales del director, a una Joey Lauren Adams que hacía acto de presencia como Gwen (¡y de qué manera!) convirtiéndose más tarde y para la posteridad en Alyssa Jones gracias a ¨Persiguiendo a Amy¨, tenemos al chiflado Jason Mewes y a Kevin Smith, que dota a su personaje de Bob con mucha más expresividad y matices, comparado con el dolmen que era en ¨Clerks¨. Shannen Doherty y Claire Forlani están bien, correctas, pero no superan a las Marion Ghigliotti (Veronica) y Lisa Spoonauer (Caitlin) de la anterior.

Sí que sorprenden las colaboraciones de Michael Rooker, Sven Thorsen, Priscilla Barnes, el mismísimo Brian OHalloran, anterior Dante Hicks y que aquí aparece como el papanatas Gill Hicks (que cachondo es este Smith), y una para los más ¨frikis¨: nada menos que Stan Lee, el Hombre, el creador de casi todos los cómics que el sr. Kevin Smith tuvo que vender tristemente para financiarse su debut (quizá esta fue su forma de resarcirse), y en uno de los momentos que más se recuerdan de la película.

Aunque siempre esté a la sombra de ¨Clerks¨, e incluso a la de la más profunda ¨Persiguiendo a Amy¨, se puede afirmar que, de todas las innumerables comedias tontas para adolescentes que hubo en los 90, ¨Mallrats¨ se queda como una de las mejores y más divertidas.


Conexión Tequila Conexión Tequila 29-03-2018
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La soleada costa californiana ofrece todo tipo de lujos al personal: un buen clima, bellas mujeres, coches deportivos, restaurantes de última moda...pero también ofrece riesgos.
Robert Towne nos invita a entrar en ese mundo que subsiste bajo las concurridas calles y las luces de neón que adornan la ciudad de Los Ángeles, un peligroso mundo dominado por gangsters, corrupción, crímenes y tráfico de drogas.

La aventura se inicia cuando Dale McKussic, un traficante de drogas retirado, es pillado por su antiguo amigo Nick Frescia, teniente de la policía, en mitad de un pequeño trapicheo de cocaína que prepara junto a su abogado. A pesar de conocerse durante años, la misión de Nick sería llevar a Dale ante la justicia si sospecha que vuelve a estar en el negocio, y ese parece ser el caso según el obstinado agente de la D.E.A. Hal Maguire.
En realidad, la intención de éste no es otra que pescarle con las manos en la masa, ya que ha salido a la luz información que revela que Dale colabora estrechamente con Carlos, un misterioso traficante mejicano que le está forzando a realizar un último trabajo. De repente, aparece en escena la seductora Jo Ann Vallenari, dueña de un lujoso restaurante de la que Dale está locamente enamorado, de todas formas, Nick deberá seguir la pista a su otrora compañero de fatigas dejando la amistad y otros sentimientos relegados en favor de la justicia y el cumplimiento de la ley, aunque...¿será Nick capaz de meter entre rejas a su mejor amigo o Dale de disparar a Nick a traición por dinero?

El experimentado guionista y productor Robert Towne cuenta en su haber con cuatro largometrajes, y aunque no sea muy conocido por su faceta de espontáneo director de cine sí lo es como escritor, habiendo dejado su huella en guiones de importantes títulos como ¨Chinatown¨, legendaria obra de Polanski por la que recibió el Oscar, o ¨Yakuza¨, de Pollack, además de haber colaborado como consultor o ayudante en otros films, entre los que se hallan ¨El Padrino¨, ¨Marathon Man¨ o ¨Frenético¨, por nombrar sólo unos pocos de una lista aún más inmensa.
Respetado y prestigioso escritor, no obstante, como cineasta ya es otra historia. A principios de los 80 probó suerte dirigiendo a Mariel Hemingway en ¨Su mejor Marca¨, pero acabó en un sonado fracaso; seis años tuvieron que pasar para que se atreviera a ponerse de nuevo tras las cámaras, y lo hizo con un guión de su cosecha apoyado en un presupuesto más bien humilde (unos 20 millones de dólares) que le brindó la Warner, contando para el reparto, eso sí, con la presencia de un trío de actores la mar de irresistible para el público: Mel Gibson, Kurt Russell y Michelle Pfeiffer, una apuesta más que segura para reventar la taquilla.

Cualquiera podría caer en el error de pensar, haciendo equipo dos actores como Gibson y Russell (ya sabemos cómo se las gastan por separado), que vamos a encontrarnos algo parecido a una ¨buddy movie¨ o a la típica película de acción americana de los 80, pero nada más lejos de la realidad. Lo que pretende Towne es envolver al espectador en una intrigante trama de suspense donde la esencia del más puro cine negro rezuma por los cuatro costados, con sus complicadas historias y complejos personajes, aproximándose de algún modo al mundo que catorce años antes concibió para ¨Chinatown¨...aunque por el conflicto de los protagonistas y la forma de expresarlo acabó recordándome a esos melodramas policíacos que se fabricaba John Woo en los 80.
El guionista/director juega con el incentivo especial de tener a la pareja protagonista Gibson/Russell, pero en ningún momento consiente que el film se transforme en un vehículo de lucimiento para ambos, como ha ocurrido otras veces; es decir, los actores no se ponen por encima de la historia, son esenciales tanto lo uno como lo otro. Según Towne, se trata un tema fundamental, que es el uso y el abuso de la amistad y la confianza; efectivamente, esto sale a relucir a la par que la nostalgia, las traiciones, la búsqueda de una vida mejor y las consecuencias de los engaños, sentimientos enzarzados en un emocionante, ambiguo y elegante ¨thriller¨ policíaco con un aire a lo Lumet, Kasdan o DePalma en el que se cruzan dosis de romance, humor, drama, acción y un entrañable toque comercial ochentero (con tanta playa, lancha y ¨pop rock¨ me vino a la memoria ¨Corrupción en Miami¨).

Grandes actores al servicio de un elaborado guión, es preciso recalcarlo: Mel Gibson vuelve a hacer de ese tipo simpático y encantador que tanto gusta al público, aunque alejándose completamente de su Martin Riggs. En el otro extremo, Kurt Russell, luciendo un peinado de lo más pijo, abandona los personajes gamberros y cómicos que hasta el momento había estado interpretando para meterse en un papel mucho más serio. Y entre ellos una joven Michelle Pfeiffer que quita la respiración (no sé a ustedes, a mí desde luego sí).
Secundan al trío de oro Arliss Howard, el siempre impagable Raúl Julia, nuevamente haciendo de villano, y J.T. Walsh en su enésima colaboración con Russell, además de contar con la inestimable presencia de quien en otro tiempo fuera rey del ¨western¨ de la serie ¨B¨, Budd Boetticher, y de, y esto sí que es una curiosidad, Matt LeBlanc (fíjense en la pantalla del televisor en la escena en la que Dale y Gregg conversan y verán muy jovencillo al futuro Joey Tribbiani).

Mientras que los críticos se debatían entre la negación y la indiferencia, ¨Conexión Tequila¨ se saldó con una recaudación que superaba en cuatro veces su presupuesto, con lo que Towne pudo irse con una sonrisa de satisfacción esta vez.
Una nominación a los Oscar a la Mejor Fotografía y la 6.ª posición en los Billboard Hot 100 para la memorable balada ¨Surrender to Me¨ terminan de redondear los encantos de esta película, una de las más ingeniosas muestras de cine de intriga de los 80.


¿Hacemos una porno? ¿Hacemos una porno? 29-03-2018
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Tras la inusual ¨Jersey Girl¨, y la muy tardía secuela de ¨Clerks¨, Kevin Smith regresó con una irreverente y desvergonzada (como él es) película que conectaba con sus raíces mas ¨amateur¨.

Como siempre veremos el lado más gamberro del director y, por supuesto, el lado más romántico. En esta ocasión la hazaña de querer mostrar en una pantalla de cine cómo unos cuantos amigos ruedan una película porno es algo arriesgado, pero creo que el cine de Smith es así por naturaleza; además, no estamos hablando de una trama con jovenzuelos, a lo ¨American Pie¨, que se lían a hacer una cosa así por gusto, sino de dos personas en la más absoluta miseria, que, por narices, no les queda otra que dejar de lado la mínima dignidad que tienen y aceptar una desesperada solución...sí, es disparatado, es muy gracioso, pero su trasfondo es mucho más serio.

Y con eso nos metemos en un rodaje de agárrate y no te menees, con los geniales Seth Rogen y Elizabeth Bank, a los que Smith eligió por sus papeles en ¨Virgen a los 40¨; los siempre chiflados Jeff Anderson y Jason Mewes, que me gustó verles hacer otro papel que no fuera el mismo de ¨Clerks¨; a Justin Long, que Smith se trajo de ¨La Jungla 4.0¨, y, al anterior Clark Kent, Bradon Routh, como pareja homosexual del film; y, para rematar, a las ¨estrellas¨ Katie Morgan y Traci Lords, que, por supuesto, se encontraron en su salsa al participar en una película como esta.
Y como siempre tenemos cosas típicas que no pueden faltar en una de Smith, como por ejemplo el ¨hockey¨, los cabreados dependientes de cafeterías, las múltiples referencias cinematográficas, las críticas que Smith lanza como puñales a la sociedad y, por supuesto, y para deleite de sus fans, la mención de su amada ¨Star Wars¨.

Aunque Smith se decepcionara consigo mismo cuando vio el resultado del film, le costó 20.000.000 y recaudó 40 (millones), así que tan mal no le fue, aunque recibiese muchas críticas negativas, salvo de Roger Ebert.
Yo sigo pensando que las películas de Kevin Smith te gustan si te gusta la buena intención con la que él trata de hacerlas, porque ¨Clerks¨ está para demostrar que con nada de fondos y con empeño se puede conseguir mucho, ¨Persiguiendo a Amy¨ que se puede combinar el humor más gamberro con una gran historia de amor, ¨Mallrats¨ que se puede destacar entre las típicas comedias de adolescentes de los 90 y ¨Red State¨ que se puede pegar un giro de 360º a los ¨thrillers¨ americanos a los que todo el mundo está acostumbrado.
Es como con Tarantino, si sus películas sólo te gustan a medias, acabarás por odiarlas. O te gustan de verdad o no te gustan.

A mí ésta me hizo reír un montón, sin duda. No tiene otro propósito.


Jay y Bob el Silencioso Contraatacan Jay y Bob el Silencioso Contraatacan 29-03-2018
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Por fin Jay y Bob tienen la aventura que habían soñado protagonizar, aunque para ellos será algo más que una aventura, será toda una misión para vengarse de sus ¨supuestos¨ amigos, Banky y Holden, que sin decirles nada han vendido los derechos de los personajes que dibujaban, Bluntman y Chronic, basados en ellos mismos.
El mundo no está preparado para estos héroes.

Yo creo que esta película no se puede puntuar, no se puede clasificar como una película en sí. Cuando la vi me pareció un proyecto cinematográfico hecho con y para amigos donde el sr. Kevin Smith coge y autoparodia todo su cine y regala a todos aquellos fans que recuerdan con cariño sus anteriores films y sus ya míticos personajes. De hecho la cosa está clara: si no has visto las otras no te molestes en ver ésta.
Ciertamente, como en todas las películas del director (salvo ¨Clerks¨, por supuesto) ésta tiene sus momentos de gracia y otros que lo pretenden, pero que ni de coña hacen soltar una mínima carcajada, sólo una pequeña mueca de discrepancia. Esos momentos, en los que no pude hacer más que aplaudir, fueron el de la monja que los recoge en la autopista, al igual que la tropa de Scooby-Doo, ese futuro que Jay se imagina sacado de ¨El Planeta de los Simios¨ o cuando aparece Mark Hamill, que vaya momentazo para los más ¨frikis¨.

Pero como decía, ¨Jay y Bob...¨ es una muestra de cómo se puede reunir a todos los amigos con los que un cineasta ha colaborado para sacarlos unos momentos en su película.
Para eso está, para los que se vieron ¨Clerks¨ cinco veces en un día, para los que se rieron a rabiar con ¨Mallrats¨, para los que supieron apreciar la historia personal que nos contaba Smith en ¨Persiguiendo a Amy¨, etcétera, etcétera...pero, sobre todo, para los amantes del cine, como el director de esta película es. El homenaje que se hace al universo cinematográfico es de aúpa, parodiándose títulos como ¨Scream¨, ¨La Guerra de las Galaxias¨, ¨El Planeta de los Simios¨, ¨La Gran Pelea¨, ¨Top Secret¨, ¨El Fugitivo¨...y siga usted, y no sólo se parodian películas sino actores a sí mismos, ¿qué más se puede pedir? Se puede ver hasta una muy mordaz crítica al mundo hollywoodiense actual, el cual a este hombre siempre le ha gustado poner patas arriba.

Desde luego, es la película que Smith quiso hacer, junto a sus inseparables Mewes, OHalloran, Anderson, Affleck, Lee, Joey Adams, Damon (cosa curiosa, no sale Suplee) y sus ídolos Wes Craven, Judd Nelson o Mark Hamill (rodando la escena en la que pelea contra él se lo tuvo que pasar como un enano). El tipo de proyecto que uno se puede permitir cuando tiene lo necesario para hacerlo...como un paréntesis entre película y película.
No hay que tomarla en serio, ni siquiera hay que compararla con las anteriores, ya que ésta es un disparate amalgamado de todas ellas. Aunque si más puntuación no tiene es porque no he visto al director tan ingenioso ni con tanta puntería como en previas ocasiones al desarrollar las situaciones cómicas o los diálogos, que a veces caen en el más absoluto ridículo.
Pero bueno, lo mejor es buscarse a un buen puñado de amigos (todos ellos tan cafres como los que hicieron el film) e intentar pasarlo bien la hora y cuarenta que dura este despropósito que nuestro querido Smith nos ofrece.

Mi única pega es Will Ferrell...Dios, como odio a ese tío...


Persiguiendo a Amy Persiguiendo a Amy 29-03-2018
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Como dice Holden al final, ¨por fin tuve algo personal que contar¨. Eso mismo podríamos aplicárselo a Smith, porque creo que eso es lo que anhela un director cuando tiene la oportunidad: contar a su público una historia más personal e íntima.
Dicha oportunidad le llegó al señor de New Jersey con ¨Persiguiendo a Amy¨, su tercera película, donde profundiza en lo emocionante, lo complejo y lo peligroso de las relaciones amorosas como nunca antes.

Todo comienza en New York, donde los jóvenes dibujantes Holden y Banky se encuentran firmando ejemplares en una convención, ya que están arrasando gracias a su comic alternativo de culto ¨Bluntman y Chronic¨. Las cosas marchan con normalidad hasta que Holden conoce a la atractiva y carismática Alyssa Jones, de la que se enamora irremediablemente...pero la realidad le azota de manera imprevisible y violenta cuando ante sus ojos la chica revela su verdadera inclinación sexual.
Sí, Holden está hecho puré, como es lógico, no obstante inicia una relación amistosa con ella sin perder en ningún momento la esperanza, pues, aunque sus opciones apunten claramente en una sola dirección, siempre puede saltar la chispa del amor entre los dos, algo que le toca bastante los cojones a Banky, quien cree en la teoría de que Alyssa está manipulando a su amigo. Poco a poco, Holden determina que la amistad y la confidencialidad que está teniendo con ella debe avanzar, pero, ¿podrá una lesbiana encontrar a su otra mitad en un hombre? Pues, como dijo el sabio, el amor está en el aire...

Kevin Smith saboreó las mieles del éxito con su debut ¨Clerks¨ y la hiel del fracaso con ¨Mallrats¨, la cual, a pesar de que sea una de sus películas más divertidas, fue vapuleada por la crítica y acabó por recaudar menos que su predecesora, aunque gozase de un mayor presupuesto que aquella. La idea para un nuevo proyecto del que ya tenía el título le vino de una doble inspiración; la primera fue la película ¨Go Fish¨ de Rose Troche, una producción independiente (y muy mediocre, para qué mentir) realizada el mismo año que ¨Clerks¨, donde se trataba, con bastante simplicidad y exageración, las relaciones amorosas en el mundo lésbico (la protagonista y guionista del film, Guinevere Turner, tendría un papel en la que nos ocupa).
La segunda y más importante inspiración fue la propia relación, iniciada poco después de ¨Mallrats¨, que mantuvo Smith con la actriz Joey Lauren Adams, de la que puso mucho en el personaje de Alyssa. El director cogería a su equipo técnico de siempre, a la mitad del reparto de su anterior film y varios elementos de su tan particular universo y se pondría manos a la obra en la que creo es su obra más emotiva y dramática (olvidémonos de la tontería de ¨Jersey Girl¨).

¨Persiguiendo a Amy¨ es un paso adelante para Smith, quien deja atrás la comedia extremadamente gamberra de ¨Mallrats¨ y se toma más en serio la nota melodramática de la historia. No obstante, el comienzo no puede ser más ¨smithiano¨, tomando lugar, para más inri, en el mundo de los tebeos, tan amado por el director; durante algo más de la primera media hora la tónica es un humor negro de lo más ácido y fresco, con los personajes soltando unas perlas de diálogos, entre ingeniosos y de mal gusto, que remiten directamente a los de ¨Clerks¨, y con esa pareja protagonista que no es más que una extensión de la formada por Dante y Randal años antes.
A partir del flechazo de Holden por Alyssa la cosa empieza a cambiar, aunque se sigue manteniendo un tono simpático y agradable; el giro inesperado se da aproximada la hora, cuando lo que era comedia romántica se convierte en melodrama y más tarde en puro drama, lo que hace irregular al conjunto, aunque esté atravesado por algunos momentos donde vemos que Smith sigue sin perder su toque mágico. Esta vez sus conversaciones se centran más en los amoríos o en las experiencias sexuales, descritas con mordacidad, dolor y nostalgia al mismo tiempo, mientras que hace hincapié en la homosexualidad y el racismo y continúa con las referencias autobiográficas, cinéfilas (¿quién no se ha acordado de ¨Tiburón¨ con la competición de las cicatrices?), sobre todo a sus propias películas, y, cómo no, la obsesión por sacarle dobles lecturas a ¨Star Wars¨.

De nuevo, el director hace que nos sintamos identificados con los personajes, que encarnan a las mil maravillas Ben Affleck, demostrando que puede ser buen actor si se lo propone, un impagable Jason Lee, en la línea de su anterior Brody, y esa Joey L. Adams de la que, efectivamente, es imposible no enamorarse, convirtiéndose en la estrella absoluta del film, logrando con ello una nominación a los Globos de Oro. Por supuesto, no puede faltar la inestimable presencia de Jay y Bob, ¨el Silencioso¨, quien nos honra con la bonita y triste historia de Amy (la vez que más le hemos oído hablar en pantalla).
Atención a la retahíla de caras conocidas que vemos aquí ligadas al universo de Smith: Brian OHalloran, Scott Mosier, Ethan Suplee y Virginia Smith, hermana del director, aparte de colaborar Matt Damon y el hermano de Ben Affleck, Casey. Como se puede ver, todo queda entre amigos y familia.

Si no fuese tan irregular, porque sufre algunos serios altibajos, ni Smith se cargara de esa forma tan vil al personaje de Holden al final, le daría más nota a ¨Persiguiendo a Amy¨, no así la considero una de sus obras más maduras y serias. Además, rindió realmente bien en taquilla en su momento; los únicos que no la vieron con buenos ojos fueron los miembros (¿o debería decir ¨las¨?) de la comunidad lesbiana, en fin...
Con todo eso, el hombre de Jersey demostró que tenía tanta capacidad para la comedia como para el drama. Además, la película cuenta con una de las más honestas y sinceras declaraciones de amor de la Historia del cine.


Clerks Clerks 29-03-2018
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¨¿Se puede saber qué clase de tienda es esta?¨.

Es la pregunta que todos nos hacemos hacia el principio de la película, y cuando ésta termina sabemos perfectamente la respuesta: es la tienda por la que algún día me gustaría pasar. ¿Pero a quién no?
Los que vimos ¨Clerks¨ de adolescentes soñamos con detenernos en el RST Video para alquilar una peli, hablar de tías y otras banalidades con Bob y Jay, con quienes nos fumaríamos un porro, entrar en el Quick Stop y preguntar a Dante qué tal le va en su día libre y quizá cruzarnos con la despampanante Caitlin o con el colgado de Willam.

En definitiva, un inimitable universo aparte al cual Kevin Smith tuvo la gentileza de invitarnos, y el mismo donde el joven Dante Hicks tiene la desgracia de vivir.
¿Qué significa pasar de adolescente a adulto?, ¿hay amores imposibles?, ¿puede uno tomar un nuevo rumbo en su vida pese a las dificultades que ésta plantea?, ¿debemos elegir mejor a nuestras amistades?, ¿se han de compartir los oscuros secretos de la pareja? Estas y otras cuestiones existenciales igual de trascendentes (¿es posible que un muerto mantenga la erección?, ¿existe la docena de huevos perfecta?, ¿uno podría partirse el cuello intentando chuparse la polla?) son las que se hacen durante un día entero Randal y Dante mientras trabajan sin ganas y más mal que bien en el Quick Stop y el RST Video, una tienda de comestibles y un videoclub.
Mientras a uno le obsesiona la idea de que su ex-novia Caitlin se vaya a casar y al otro, simplemente, le da por despreciar a todos los clientes, en las dos tiendas van entrando una serie de personajes a cada cual más excéntrico y estrafalario.

Fue a los 24 añitos e inspirado por ¨Slacker¨, de Linklater, cuando Kevin Smith decidió vender la mayor parte de su colección de cómics, usar muchas tarjetas de crédito, gastar todos sus ahorros y otras triquiñuelas para hacer su primera película. Junto a Scott Mosier se pilló a un montón de amigos, un equipo de bajísima calidad, el lugar como trabajaba como escenario y poco más de 27 mil dólares y se dispuso a grabar desde por la tarde hasta las tantas mientras que por la mañana tenía que volver a colgarse el uniforme y ponerse a currar, con lo que, si aguantaba despierto, era por pura dedicación y entusiasmo.
Los que nos dedicamos a esto y carecemos de presupuesto o buenos medios (el caso de un servidor) entendemos las dificultades por las que pasó el nativo de New Jersey cuando se lanzó a la aventura de dar vida a un guión, porque también las hemos pasado; yo siento una gran admiración por él, ya que, con lo poco que tenía, se sacó su película en cuatro semanas y durmiendo apenas dos horas seguidas al día. Por eso a los chavales que quieren hacer cine (no los que tienen la suerte de ir a la universidad, sino esos que empiezan con sus amigos, una cámara barata y mucha voluntad) les recomiendan tanto ver ¨Clerks¨, para inspirarse e instruirse.

La mayor parte de este film en blanco y negro dividido en nueve segmentos que evocan la ¨Divina Comedia¨, se basa en una cámara fija grabando a personas que no dejan de hablar...y hablar, y hablar, así hasta el final; jóvenes que conversan con toda naturalidad de sus inquietudes, esperanzas, amoríos, de lo que les fastidia, lo que les pone cachondos o lo que, sencilla y llanamente, les hace vivir, por eso es tan fácil identificarse con ellos. Smith tiene talento para escribir sobre cosas normales, cosas de las que podríamos charlar o que nos podrían pasar, en eso que coge su cámara y capta al vuelo a los personajes, creando así un fiel y tosco retrato de la joven, cambiante y pesimista generación de los 90, comúnmente llamada ¨generación X¨.
Aun con ese punto de crudo realismo, el director da rienda suelta a su descacharrante imaginario con las situaciones más disparatadas e ilógicas, adornadas con un humor negro de mal gusto a la par que ingenioso, unos diálogos frescos, vivos, llenos de chispa, una banda sonora de alucinar y un buen puñado de referencias autobiográficas y cinéfilas, donde no faltan los guiños a Spike Lee, Jarmusch, Spielberg, Linklater, Lynch o Tarantino. Además, aquí ya encontramos los múltiples elementos que conformarían el universo ¨smithiano¨ para la posteridad, como el Quick Stop, el hockey, el debate sobre ¨Star Wars¨ y la inmortal pareja de Jay y Bob, aparte de nombres de personajes y hechos que irían apareciendo en films posteriores, lo que les hace pertenecer mágicamente al mismo universo.

La gran baza de ¨Clerks¨ son los actores, y es que pocas cosas malas se pueden decir de ellos, porque uno acaba cogiéndoles cariño (más aún si se han visto la película 800 veces, como yo). Brian OHalloran y Jeff Anderson forman la pareja de amigos perfecta, los dos iguales de tontos y detestables a la vez que entrañables y carismáticos, la misma pareja que se repetiría con Brody y T.S. y Holden y Banky.
Mientras tanto, uno no puede más que sucumbir a las geniales Marilyn Ghigliotti y Lisa Spoonauer y adorar a Jay y Bob, encarnados por el impagable Jason Mewes y el propio Smith, al que aún vemos sumamente quieto e imperturbable, sin menear un músculo de la cara. ¿Y cómo olvidar el pintoresco grupo de actores que circula por la película?, en realidad miembros del equipo técnico y amigos y familiares del director (su madre es la señora que observa los botes de leche).

La suerte estaba de parte de Smith: de poco más de 30 mil dólares a recaudar unos 3 millones y además contando con el beneplácito de Harvey Weinstein, lo que dio paso al comienzo de una prometedora carrera. Pero seamos sinceros, ninguna de sus comedias posteriores, ni siquiera esa tardía y un tanto mediocre secuela, estarían a la altura de su debut.
Éste, influencia seminal para futuros cineastas, y pese a lo que algunos puedan pensar, permanece en el tiempo como un icono, como el testigo de una determinada época y cultura, ya que fue realizado en el momento y lugar idóneos. Es, por méritos propios, una obra maestra del cine independiente, y, para muchos, la mejor que hay.


La Jungla Humana La Jungla Humana 29-03-2018
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Un hombre va a llegar a New York. Un tipo duro, alto, que habla mal pero que posee un encanto especial, y viste con sombrero y botas de puntera.
No, no es un cowboy de rodeo ni viene de Texas. Su nombre es Coogan y su único objetivo es llevarse a un preso...y lo hará por todos los medios, aunque sea poniendo la ciudad patas arriba.

La primera de las colaboraciones de Don Siegel y Clint Eastwood sería un curioso ¨western¨ urbano que desgraciadamente hoy en día pocos recuerdan, y que responde al nombre de ¨La Jungla Humana¨.
Incluso antes de que el sr. Eastwood llegara a América tras su paseo por nuestras tierras almerienses éste ya tenía pensado un proyecto en el que colaborar con la Universal a través de su propia compañía, Malpaso, pero su entusiasmo por el film ¨Cometieron dos Errores¨ hizo que la cosa se retrasara un poco. La responsable del acuerdo y antigua agente del veterano director Donald Siegel, del que Eastwood no conocía nada de lo que había hecho, presentó a ambos. Al revisarse algunos trabajos suyos, el recién llegado actor quedó impresionado con el estilo de Siegel y aquello supuso su primera colaboración mutua, la cual culminaría en joyas inmortales del cine como ¨Harry, ¨el Sucio¨ ¨ o ¨El Seductor¨. La idea de este film salió del tándem Herman Miller/Jack Laird, guionistas de ¨Rawhide¨, una exitosa serie de televisión donde previamente había aparecido Clint, muy jovencito él, antes de convertirse en el ¨Hombre sin Nombre¨ para Leone.

Tras muchos cambios de guión, debido al descontento de actor y director, por fin se tenían las bases para el futuro largometraje. ¨La Jungla Humana¨ narra las aventuras y desventuras del audaz y caradura Coogan, ayudante del sheriff de Arizona, para darle caza a un desgraciado drogadicto y largarse echando leches del corrupto New York de los 60 mientras se va cruzando con los personajes más extravagantes, pero todo no pinta que vaya a ser una persecución sencilla.
Así se disponía esta película que seguía con la clásica historia del poli duro que quiere pillar al fugitivo pasando por encima de quien sea y quebrantando las leyes si es preciso. Lo que tenía de interesante todo esto es que representa el primer paso de Clint Eastwood, o más bien de sus personajes, de abandonar la vida rural y trasladarse a la urbana; ese concepto se atisbaba levemente y alcanzaría su cenit en ¨Harry, ¨el Sucio¨ ¨. Aquí Clint es todavía ese tipo seco, áspero, con aspecto de vaquero, habituado a los revólveres y al polvo del desierto que tiene problemas para adaptarse a las pobladas calles de la urbe; la transformación completa le llegaría al interpretar al mítico Harry Callahan, un vaquero también, sí, pero de ciudad.

Aunque no quiera decir que por esas comparaciones tan odiosas ¨La Jungla Humana¨ resulte un film menor o menos interesante, ni pensarlo. Lo cierto es que Siegel sabe cómo combinar grandes dosis de acción, comedia y suspense, mientras usa su siempre crítico punto de vista como un puñado de papel de lija para desgajar a la gran ciudad de New York de su belleza; su visión del sesentero New York ¨hippie¨ es sucia, corrupta, liberal y degradante, no una de postal. Y, cómo no, sigue bebiendo de las influencias del más clásico cine policíaco y sobre todo del ¨western¨, bien apreciable en detalles como la banda sonora de Lalo Schifrin o en escenas como la pelea de Coogan con los amigos de Ringerman en el local, enteramente sacada de una película del Oeste.
El personaje de Eastwood es el opuesto al ambiente reinante. Sigue siendo ese antihéroe con alma de pistolero y pocas palabras, rudo con las mujeres, sarcástico, obstinado y orgulloso de sí mismo, que desprecia toda esa vil modernidad de la ciudad...pero su comportamiento no tiene nada que ver realmente con el de su pariente lejano Callahan, mucho más serio y sensato; si hacemos memoria, sí que podremos encontrar algunas similitudes entre Coogan y aquel Ben Shockley de ¨Ruta Suicida¨, aunque ese estaba más pasado de vueltas. Sin embargo es el perfil que instauraría Eastwood para la posteridad en todos los personajes que haría a partir de ese momento: el del macho del cine de acción.

Secundando al gran hombre tenemos a Lee Cobb, Don Stroud, Susan Clark y la muy detestable Tisha Sterling en el papel de Linny Raven, y que sería protagonista de la escena más exagerada de todo el film, aquella en la que la vemos volar varios metros después de ser agarrada y arrojada por el duro de Eastwood. Hasta aplaudí, sin creerme aún lo que había visto, en serio.
No es la mejor obra de Don ni el mejor papel de Clint, pero aun así es una buena película, violenta, frenética, divertida y muy entretenida, y poseedora de grandes escenas como esa excitante persecución en moto, la entrada del prota al bar ¨hippie¨ o la pelea en la sala de los billares.

Asimismo guarda en su final una frase para la historia: ¨¡Por fin lo he cogido!¨.
Joder, qué grande, Eastwood.


Duelo en Silver Creek Duelo en Silver Creek 12-03-2018
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A lo largo de los años, el género del ¨western¨ nos ha brindado tantos grandes y míticos títulos, tal cantidad de obras maestras, que a veces nos olvidamos de aquellas pequeñas y modestas propuestas, destinadas a ser llamadas ¨producciones menores¨, que descansan a la sombra de las más importantes.
Efectivamente, ¨Duelo en Silver Creek¨ pertenece a esta segunda categoría, sin embargo posee la suficiente calidad como para que resulte injusto condenarla al ostracismo.

Esta historia se inicia cuando el joven Luke Cromwell, a quien apodan ¨Silver Kid¨ por la gran habilidad que tiene para manejar armas de fuego, y su padre, encuentran en un río varias pepitas de oro; en otros casos tal hallazgo sería motivo de alegría y regocijo, pero en este sólo va a acarrearles problemas, ya que por el territorio deambula un grupo de despiadados asesinos conocidos como ¨Los Salteadores¨, cuyo propósito es hacerse con todas las concesiones mineras, acabando con aquellos que les plantan cara sin dejar testigos ni pruebas, por lo que nadie ha podido echarles aún el guante.
Esta situación hincha bastante las narices de Tyrone, el veterano sheriff de Silver City, quien lo único que desea es detener a esos indeseables y a su líder, Rod Lacey, antes de que se apoderen de todas las minas y maten a más inocentes. Por casualidades de la vida, Tyrone y Luke se cruzan; motivos diferentes les unirán (uno quiere justicia, el otro sangre) aunque con un objetivo común...sin embargo Luke también deberá proteger al sheriff de la seductora y peligrosa Opal, una mujer que aparenta ser quien no es y de la que él parece estar enamorándose.

1.952 fue, sin lugar a dudas, un buen año para el ¨western¨. A las pantallas llegaron ¨Río de Sangre¨, de Howard Hawks, ¨Horizontes Lejanos¨, de Anthony Mann, y esa legendaria ¨Sólo ante el Peligro¨, de Fred Zinnemann, pero resulta que ese también fue el mismo año que Don Siegel se iniciaría en el cine del Oeste, género en el que seguiría inmiscuyéndose en tiempos futuros, con ¨Duelo en Silver Creek¨. Este versátil director es sobre todo conocido por ser el responsable de la versión original de ¨La Invasión de los Ladrones de Cuerpos¨ y por su estrecha colaboración con Clint Eastwood en títulos inolvidables tales como ¨Harry, ¨el Sucio¨ ¨ y ¨Fuga de Alcatraz¨...aunque eso ya es irse demasiado lejos.
En aquella época, y tras haber demostrado gran solvencia en los parámetros del cine negro con ¨El Veredicto¨ y ¨El Gran Robo¨, Siegel, que abordaba con entusiasmo cualquier proyecto que se le presentara, tomó el guión de Gerald Drayson Adams y Joseph Hoffman que le ofreció la Universal y optó por entrar en un género para él desconocido: el ¨western¨. Durante toda su historia, la serie ¨B¨ absorbió numerosas producciones del género que explotaban con habilidad sus claves sin estar en la corriente principal de las grandes, y se dice que quien mejor supo asentarse en las propuestas de humilde condición del cine del Oeste fue Budd Boetticher, a veces conocido como ¨el rey del ¨western¨ de serie ¨B¨ ¨, quien construyó una colección de títulos de tener muy en cuenta por los aficionados a este cine.

Quizá sus films fueran de lo más destacado dentro la serie ¨B¨, aunque, como he dicho antes, el que nos ocupa también ha de ser considerado; Don Siegel no era un experimentado del género como Boetticher, pero poseía talento, y es algo que deja patente en esta historia clásica de venganza y sangre, donde trata la justicia con honestidad y rectitud y da vida a unos personajes que no se apartan de los estereotipos: los buenos son muy buenos y los malos muy malos, sin ambigüedades; hay por ahí algún rufián que tiene la oportunidad de redimirse confesando su crimen segundos antes de expirar, con lo que la película guarda un toque de mojigatería (mucho faltaba para que Peckinpah y Leone llegaran y le dieran la vuelta a la tortilla).
Siegel maneja con soltura una narración de lo más curiosa (nos es contada por el sheriff, lo que en ocasiones hace que el espectador se le adelante) con retazos de cine negro claramente heredados de Mann, Sturges o William R. Burnett, donde hallamos elementos clave del mismo como los inesperados giros de guión, un tono de misterio y hasta la clásica ¨femme fatale¨ encarnada en esa sensual y traidora Opal Lacey; todo lo demás deriva en una película del Oeste de lo más aventuresca con algunas gotas de humor al más puro estilo de Hawks y el clásico y espectacular duelo final que no puede faltar.

Y para recalcar la condición de malos muy malos y buenos muy buenos se fichó como protagonista al joven Audie L. Murphy, quien antes de reciclarse en actor de cine gracias al alma de cazatalentos de James Cagney fue uno de los más condecorados soldados de la 2.ª Guerra Mundial (ahí es nada). A este héroe de guerra le acompañan el carismático y siempre eficiente Stephen McNally, la atractiva Faith Domergue, que lo clava en el papel de mujer fatal, Gerald Mohr, genial como Lacey, y una joven Susan Cabot. Como curiosidad podemos ver a Lee Marvin en un papel secundario...que a ver quien le distingue.
No estamos ante ¨Duelo de Titanes¨ o ¨Centauros del Desierto¨, claro, pero sí ante un interesante ¨western¨ llevado con oficio y perfecto para entretener en una tarde aburrida de sábado, lo cual cumple a las mil maravillas. Don Siegel no tendría para nada un mal inicio en el cine del Oeste.


Jackie Brown Jackie Brown 11-03-2018
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Se escuchan las primeras notas de la fantástica ¨Across 110th Street¨ del emblemático Bobby Womack. Letras amarillo chillón en el fondo y de repente vemos a Pam Grier. Ya no lleva el pelo a lo afro, rondará los cuarenta, pero coño, está igual de tremenda que siempre. Con mucho estilo cruza por la pantalla como una modelo de 20 añitos...pero, eh, aunque lo parezca no estamos viendo una de esas películas setenteras de ¨blaxploitation¨.
Esto es algo muy distinto.

Sí, para todos aquellos que habían alucinado en colores con ¨Pulp Fiction¨ en el 94 y tres años después se dejaban el culo para conseguir una butaca y ver ¨Jackie Brown¨, la esperada propuesta del director de moda, se tuvieron que llevar un buen chasco. A mi padre le ocurrió, me lo contó, y como a él a otros muchos. Claro, es que es un grandísimo error esperar encontrar otra ¨Pulp Fiction¨ en ¨Jackie Brown¨. Quentin Tarantino le echó cojones e hizo lo que quiso, demostrando que no sólo era el director de moda que sacaba películas ¨cool¨ para la trastocada generación de la MTV; demostró que sabía hacer cine con mayúsculas sin necesidad de repetir el producto. Él mismo dijo ¨quizá con 48 años podría haber hecho ¨Jackie Brown¨ y la gente diría ¨¡Oh, vaya, Tarantino está madurando como cineasta!¨. Pero no, que os den, yo puedo hacer esto ahora mismo, después de ¨Pulp Fiction¨ y quedará de miedo también¨. Eso significó a todos los niveles: Tarantino maduró como director, y se reflejó de forma magistral.

Por primera vez adapta una novela. Nada menos que ¨Rum Punch¨, de Elmore Leonard, uno de sus escritores predilectos y, cambiando bastantes puntos de la obra literaria (Jackie es blanca, para empezar), él le da su toque y personalidad. Sus diálogos únicos están por todas partes en el film al igual que sus personajes, medio de tebeo medio reales, y esa acojonante banda sonora llena de temas ¨funky¨ y ¨soul¨ de los 70 (¨Long-Time Woman¨, que suena cuando Jackie está entrando en prisión con sus compañeras, está cantada por la propia Pam Grier, que ya aparecía en ¨Big Doll House¨) pero esta vez no hay ni rastro de la extrema violencia de sus dos anteriores obras, se toma muchísimo más tiempo para que conozcamos a los actores, les oigamos hablar, moverse, mirar, quejarse de sus repugnantes vidas; el ritmo que imprime no es frenético, sino de ¨thriller¨ clásico...es, a todas luces, la película menos ¨tarantiniana¨ de Quentin Tarantino (aunque la secuencia del segundo intercambio en el centro comercial lleva su sello), la más infravalorada y, por ende, la que menos éxito de taquilla tuvo.

Y aunque podamos disfrutar de la presencia de esa diosa que es Pam Grier, del carismático Samuel L. Jackson, del cómico Chris Tucker y del cameo de Sid Haig, actor también mítico de los 70 (esta es la película más ¨negra¨ de Tarantino) no estamos ante un ¨blaxploitation¨. Es el aspecto principal, él le hace su particular homenaje al subgénero, pero lo cierto es que aquí Grier no se comporta como en ¨Coffy¨ o ¨Sheba, Baby¨. Su Jacqueline Brown es una cuarentona con mucha mierda a las espaldas que trabaja para las líneas aéreas más cutres y que de repente se encuentra ante el chollo de su vida. Tiene nada y menos que ver con las glamurosas nenas que interpretaba allá por los 70.
Al igual que el papel de Max Cherry, el fiador. Robert Forster es un actor veterano que lleva trabajando desde ni se sabe y que en los 80 se dedicó prácticamente a la serie ¨B¨, destacando aquellos tipos duros que encarnó en ¨Al Filo de la Navaja¨ o ¨Vigilante¨. Cherry sin embargo es otro sencillo ser humano que no se ha comido el mundo, que ha pasado por muchas cosas y que ahora se ha acomodado en una vida rutinaria. Es clave la decisión del director de que los protagonistas fueran maduros, pues resultan más creíbles y encajan mejor con sus personajes. Y mencionando a los actores uno no puede olvidarse de ese deslumbrante Robert DeNiro haciendo de Louis, un papel lleno de matices y sutilezas que desde luego no son un reto para el actor, y de los más jóvenes Michael Keaton como el fanfarrón Nicolette (repetiría el mismo papel en ¨Un Romance muy Peligroso¨, también adaptación de una novela de Leonard) y Bridget Fonda (la nieta de Henry) como Melanie, esa atractiva fulana que vive de Ordell.

Toda la película es un canto al cine, al cine en su estado más puro y auténtico, plagado de humor negro, enormes actuaciones, giros tremendos y una interminable ristra de diálogos que son para enmarcarlos, de verdad. Poco importa que ¨Jackie Brown¨ no tenga ese toque tan alocado y guay de ¨Pulp Fiction¨, tan épico de ¨Kill Bill¨, tan retorcido y enfermizo de ¨Death Proof¨ o tan rudo y violento de ¨Reservoir Dogs¨, porque se disfruta mucho de ella si se le presta la merecida atención, y si se continúa viendo con el tiempo gusta cada vez más y más. Entre las imprescindibles del director por siempre.
Ver actuar a Robert Forster siempre es un lujo, y mucho más a Pam Grier. Momentazo cuando ambos se besan (...ay, Tarantino, que se nos está poniendo ñoño).


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