-
Zombie veloz
Sangre Pura (Cap. 2)
John Smith V.P.I.
Especial verano 2012
Sangre Pura - Cap. 2
Soy Nadia Sirinova, licántropa y ayudante del detective vampiro John Smith. Espero que nos recordéis a ambos por nuestra aventura contra el demonio primigenio Gort.
Estaba ultimando el informe sobre ese caso para nuestros archivos cuando sonó el teléfono.
-Despacho del detective Smith, le habla Nadia. ¿En qué podemos ayudarle?
-Al habla Thomas Simpson. ¿Puede ponerme con John?
-Un momento, no cuelgue por favor.- Tapé el auricular con la mano y le hice una seña a John que estaba leyendo el periódico al otro lado del despacho.
-¿Quién es?-preguntó.
-Un tal Thomas Simpson, quiere hablar contigo.
-¿Thomas? Ya te hablé de él.
-¡Oh, ese Thomas!
-Pásamelo.
Pasé la llamada al terminal de John y estuvo un buen rato escuchando.
-Acepto el caso, amigo. Vamos para allá enseguida.
John anotó la dirección que le dio Thomas y partimos sin demora. Durante el trayecto me explicó el caso del vampiro Marcos.
-Debemos encontrar a la persona que lanzó ese dardo y, si es posible, el antídoto.
Llegamos al lugar y Thomas hizo las presentaciones. Al principio me sentí un poco alterada entre tantos chupasangres, pero al rato vi que no tenían nada contra mi, mas bien parecía divertirles que uno de su especie estuviera aliado con un licántropo.
El llamado Héctor, al cual los demás parecían respetar mucho, entregó el dardo a John, que lo estudió detenidamente.
-Nunca había visto un arma de estas características, a excepción de las películas. Parece el típico dardo que se lanza con una cerbatana.
-Eso habíamos pensado nosotros-dijo Thomas.- Sospecho que puede ser cosa de Causa Aequa.
Ante la extrañeza de John, Thomas nos puso en antecedentes sobre esa organización. (1)
-Bien, veré que puedo averiguar. Os mantendré informados. Me llevaré el dardo, puede hacerme falta.
-No hay problema-dijo Héctor.-Ten, aquí tienes tu anticipo. No repares en gastos, el dinero no es problema.
-Bueno es saberlo. Vamos, Nadia. Tenemos trabajo.
De vuelta al despacho John conducía en silencio, pensativo.
-¿Por donde crees que debemos empezar?-pregunté.
-La verdad, ni idea. Por lo que sabemos de esa organización, el tipo que disparó ese dardo puede llevar años en la ciudad y tener una buena tapadera. Y no creo que la red habitual de soplones puedan ayudarnos, no se trata de mafiosos, no creo que nadie haya oído hablar de ellos.
-Puedo intentar seguir su rastro.
-¿Serás capaz? El aura de un humano apenas deja rastro y se difumina rápidamente.
-Me refiero a su olor. Pero antes tendré que transformarme para identificarlo, demasiada gente ha tocado ese dardo y en mi forma humana mis sentidos no son tan finos.
-Bien, vale la pena intentarlo.
Al llegar al despacho John me entregó el dardo. Lo olisqueé pero, como supuse, no pude separar los distintos olores que lo impregnaban. Me saqué el vestido antes de transformarme.
-¿Porqué haces eso?
-John, ahora mido 1,70, pero en mi forma lupina alcanzo los dos metros. Ese vestido es de Prada, no pienso destrozarlo.
Me transformé ante la pasmada mirada de John, era la primera vez que veía el cambio, creo que quedó muy impresionado.
-¡Vaya, es increíble!
No respondí, en mi forma lupina es imposible pronunciar palabras humanas. Cogí el dardo y lo acerqué a mi hocico. Esta vez pude distinguir perfectamente los diferentes olores que impregnaban el pequeño objeto, distinguí el olor de cada uno de los vampiros del grupo que nos contrató, así como el de John y el mio propio. Entre todos ellos había dos que aún no había identificado, uno era sin duda el del veneno que estaba afectando a Marcos, el otro era un rastro humano, solo podía ser del hombre que había disparado el dardo. Regresé a mi forma humana.
-Lo tengo, si lo encuentro de nuevo podré identificarlo.
-De acuerdo, buen trabajo. Vístete y vamos al lugar donde Marcos recibió ese dardo.
Cuando llegamos al lugar, encontramos un cordón policial. Sin duda habían encontrado el cadáver de la chica a la que había atacado Marcos. No fue ningún obstáculo, pude encontrar el rastro, una vez identificado el olor puedo seguirlo incluso en mi forma humana.
El rastro nos llevó hasta un edificio de apartamentos sin vigilancia, solo con portero automático. John usó una ganzúa para entrar al vestíbulo e inspeccionó los buzones.
-¿Qué buscas? No sabemos el nombre de ese tipo.
-No estoy seguro. Tal vez...¡Aquí! Ese es.
Miré el buzón que señalaba mi compañero.
Peter Rock / 8º-5ª.
-¿Qué te hace suponer que es él?
-Recuerda que están financiados por el Vaticano, esos tipos son fanáticos religiosos.
-¿Y...?
-Jesús le dijo a Pedro que él sería la piedra sobre la que levantaría su iglesia. Peter es Pedro en inglés. Pedro significa piedra. Y el apellido es Rock, es decir roca. Está claro que es un nombre falso.
-¿Vamos por el?
-No, es tarde, faltan solo un par de horas para el amanecer y yo aún no he cazado. Volveremos mañana, cuando tengamos toda la noche por delante para hacerle hablar.
--------------------
La noche siguiente volvimos al lugar y subimos al 8º piso y nos detuvimos en la puerta 5.
-Tenías razón-dije.- Es aquí, su olor impregna el lugar.
John pulsó el timbre.
-¿Quién es?- se oyó.
-¿Sr. Peter Rock? Somos de la compañía del gas.
Se abrió la puerta y pudimos ver a un hombre alto y fornido, de pelo negro muy corto. Sin darle tiempo a nada, John le atizó un directo a la mandíbula que le hizo perder el conocimiento. Lo llevamos al interior del apartamento y le atamos a una silla. John lo despertó con un par de cachetes.
-¿Quién sois, qué queréis?-preguntó.
John se puso frente a él y le mostró el dardo.
-Empieza a hablar o atente a las consecuencias.
-No diré nada.
-Mira, muchacho. Soy un tío pacífico, no me gusta nada la violencia, pero mi compañera es muy distinta. Si no empiezas a hablar tendré que dejarte en sus manos.
El tipo me miró y sus labios dibujaron una sonrisa.
-¡Huuuuy, qué mieeeeedo!
-Muy bien, tu lo has querido. Nadia, es todo tuyo.
Me puse frente a él y me transformé. En previsión, me había vestido con ropa holgada, así que no tuve que desnudarme en esta ocasión. El tipo se orinó encima y empezó a cantar como un jilguero.
Averiguamos que el veneno había sido sintetizado en un laboratorio del Vaticano. Actuaba destruyendo los glóbulos rojos de la sangre, literalmente transformaba la sangre en agua, de forma lenta pero continuada. No existía ningún antídoto. Encontramos un pequeño frasco con una muestra del veneno en el cajón de un mueble. Fue todo lo que pudimos sacarle, no sabía nada más.
-¿Qué vamos a hacer ahora con él?-pregunté.
-No te preocupes, yo me encargo. Vete, espérame en el coche.
Así lo hice, al poco rato John salió del apartamento y puso el coche en marcha. No quiso decirme lo que había hecho con Peter Rock, pero esa noche, John no salió de caza.
Regresamos al apartamento de nuestros clientes y John les hizo un informe de lo que habíamos averiguado y les entregó el frasco con el veneno.
-Supongo que pueden hacerlo analizar por un laboratorio, pero tendrán que dar muchas explicaciones, tendrán que buscar a alguien de confianza.
Héctor cogió el frasco y lo estudió durante un rato.
-¿Se os ocurre algo?- preguntó a los demás.
El llamado Víctor cogió el frasco de las manos de Héctor y sonrió.
-Creo que conozco a la persona perfecta para ayudarnos. Además, me debe un favor.
(1) Ver Causa Aequa (Memorias de un vampiro-3)
-
Enano con careta de ET
Bien Don-Wan, otra vez me dejas en ascuas. Esperemos no tardes con la continuación...
Un saludo.-
Y si no sale tu dale que dale...
¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto!.
Groucho Marx
-
Poseído
Un capítulo segundo mas inquietante si cabe. Me ha gustado lo del vestido de Prada, me has sacado una sonrisa.
A esperar toca.
-
Zombie veloz
Muchas gracias a los dos por vuestros comentarios. Esta misma tarde subiré el cap.3.
Permisos de publicación
- No puedes crear nuevos temas
- No puedes responder temas
- No puedes subir archivos adjuntos
- No puedes editar tus mensajes
-
Reglas del foro