-4997. 4998. 4999….-
- Maldita sea, me falta una pieza –
Santiago era un chico peculiar, su condición física y su aspecto descuidado lo hacían ser el más famoso de la clase, y no por sus virtudes, sino por sus defectos. Era el blanco de todos, incluso el de los profesores.
Su único mundo era su casa, junto a sus padres y su hermana pequeña, vivía en un apartamento de clase media a la edad de 16 años. Encerrado en su habitación, hacía caso omiso a lo que ocurría en el exterior. Su ordenador, su televisión y sus videojuegos eran sus mejores amigos. Sin embargo, ese aspecto atolondrado escondía una capacidad innata para resolver tareas peliagudas, como el caso de un puzzle de 5000 piezas.
Había comenzado a montarlo un jueves por la tarde, después de clase y prácticamente lo había acabado en 24 horas. Hoy, Viernes 17, a las 20.00 de la tarde, Santiago se dispone a colocar su última pieza.
- Maldita sea, me falta una pieza – dice Santiago.
- Es imposible, como puede ser que me pase algo así, se me habrá caído debajo de la mesa – vuelve a exclamar.
Santiago esta solo en casa. Sus padres han salido a hablar con su profesor, él no entiende porque, ya que no suele meterse en problemas. Su hermana duerme en otra habitación, y parece que placidamente. Todo esto le lleva a enamorarse de sus cualidades, quiere terminarlo cuanto antes y enseñárselo a sus padres. Es un chico poco extrovertido, alejado de las aglomeraciones, pero le gusta sentirse protagonista.
Santiago busca debajo de la mesa y no encuentra nada. Algo enfadado, realiza una inspección minuciosa de su habitación, encontrando un resultado similar. No puede entender porque no encuentra la pieza, le gusta el orden y no suele perder ningún objeto. El puzzle representa la figura de una mujer, una virgen entre rocas, con varios ángeles alrededor. La casualidad ha dictado que la pieza que falta se sitúe en una parte fundamental de su obra, un lugar difícil de enmascarar. A Santiago se le acaba el tiempo, sus padres van a llegar en breve, debe de tomar una decisión.
….
- Santiago – dice su madre al llegar a la casa. - ¿Dónde estas Santiago? – repite nuevamente.
Santiago no responde, esta sentado frente a su puzzle. Por fin lo ha terminado, y espera impaciente poder enseñárselo a sus padres. Ya escucha los pasos de su madre acercarse a su habitación. Nota su presencia detrás de él, y girando su cabeza se dirige a ella.
- ¡¡Mira mama!! – Ya he terminado el puzzle –
La madre horrorizada, dobla sus rodillas y comienza a tambalearse.
- ¡¡Pero que ha hecho hijo mío!! - ¡¡Que has hecho!! –
Santiago no entiende lo que esta pasando, las manos de su madre lo agitan hasta que lo tiran de la silla. Tumbado, empieza a llorar debido al golpe recibido.
Arriba, y encima de la mesa, el puzzle esta acabado. Una obra completa, 5000 piezas fundidas entre si. Pero una de ellas resulto abominable, una pieza redonda y viscosa, una canica perfecta que decora la cara de la Virgen.
El ojo de su hermana.



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. Que linda que es la ficcion psicopata, ojala te sigas animando a subir mas relatos Plussier.

