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Sara
29/03/2010, 14:08
AUTODESTRUCCIÓN

Witt observa el cielo moteado, dentro de una hora, se habrá oscurecido del todo. Sabe que tiene que regresar a la nave y conectar la lámpara solar, si no lo hace, las consecuencias pueden ser fatales. Coge todas las rocas de selum que ha podido encontrar y se dirige hacia el lugar dónde ha tenido que aterrizar.
Si, el motor podía arreglarse con una docena de selums, solo tenía que derretirlas y antes de que se enfriara la pasta, colocarla sobre la base del motor, así resistiría al menos para volver a casa, allí ya se encargaría de que lo cambiaran; menuda lata, haber tenido que aterrizar en aquel planeta desolado por culpa de la nave; ya verías cuando volviera, Greck iba a salirle con lo de siempre, “¿qué te dije?, ¿tenías que haberla llevado a revisión, o no?”... no hay quién aguantara a Greck cuando se ponía moralista, y vale que era como un hermano para él, pero lo de que tambien fuera el capitán desde hacía tres meses, lo convertía más en un padre gruñón; en esos pensamientos estaba Witt cuando se detuvo en seco, a diez pasos de la nave, afortunadamente los arbustos le permitieron ocultarse rápidamente, pero el selum se le cayó al suelo... ¡al infierno con él!, ya lo recogería de nuevo si sobrevivía.
Allí, en la puerta de la nave, arma al hombro y con la expresión más feroz que había visto jamás, se encontraba uno de los invasores... ¿cómo había llegado hasta allí?, ¿le había seguido?, ¿o tal vez vio el aterrizaje forzoso y se dirigió hasta allí?... ¿qué más daba?, si le encontraba, le mataría. Witt se llevó la mano a la cintura, ¡pero qué tonto!, se había dejado el arma en la nave... y desde su interior podía escuchar a Greck tratando de tomar contacto a través de la radio... el invasor observaba desde fuera el aparato, sin dejar de vigilar el claro del bosque que había alrededor de la nave. No entendía nada de lo que Greck decía, claro, porque no hablaban la misma lengua... los invasores usaban una extraña jerga ya casi extinguida que era imposible de entender y cuyo sonido causaba escalofríos. Witt permaneció en su escondrijo observando a su enemigo; recordaba cuántos años de opresión habían sufrido a causa de ellos, él no recordaba la época de la que hablaban sus congéneres, que tampoco habían vivido, pero de la cual sabían por sus ancestros. Aquella raza cruel les invadió sin piedad y mató a más de la mitad de los habitantes del planeta, pero en medio de su odio y su afán por conquistar, casi habían acabado con ellos mismos tambien... la incongruencia de todo esto, era que pese a ser los conquistadores, sólo quedaban 107 vivos, según se sabía, y habían aniquilado su planeta en medio de cruentas guerras, fue por eso por lo que salieron de su galaxia en busca de otro lugar para vivir e invadieron el planeta sin piedad, sin pararse a pensar que probablemente en son de paz, habrían podido coexistir. Pero no. Los invasores eran incapaces de hacer nada por la paz... ¡Dios mío!, Carla tambien estaba dentro de la nave, ahora que lo pensaba... tal vez estuviera durmiendo, quién sabe, al fin y al cabo sólo era una mascota, una sting, y puede que el invasor no se hubiera dado cuenta... Witt miró hacia el cielo, los dos soles de Arlan estaban a punto de ponerse sobre el horizonte, entonces su luceria se agravaría... maldita enfermedad, no era mortal, pero sí dolorosa, la sufría un tercio de la población del planeta y a causa de ella tenía que dormir bajo una lámpara de luz solar, y tambien permanecer en casa bajo ella en los días de tormenta, si no, su piel palidecía, su pelo parecía perder brillo... de hecho, ya lo estaba perdiendo, observó sujetándose un mechón de su larga cabellera. El movimiento debió alertar al invasor, que agriando más aún su aterradora expresión, se dirigió hacia el matorral, haciendo que Witt se levantara hacia atrás aturdido, con lo cual perdió el equilibrio y cayó al suelo hecho un ovillo. Cuando levantó sus apagados ojos, -la luceria le estaba agotando, y cada vez oscurecía más- vio frente a sí al ser más feroz que podía imaginar; nunca había tenido tan cerca de uno de los invasores, y pensaba que esta vez sería la primera y la última, pero su enemigo no hacía gesto de apuntarle con su arma, tan sólo le miraba con esa expresión de odio tan característica de ellos y mostrando todos los dientes en una diabólica sonrisa... Witt trató de retroceder arrastrándose por el suelo, trastabillando y cayendo de nuevo, esta vez de modo mucho más ridículo. El invasor profirió un sonido que debía ser una carcajada, eso solía ser similar en todas las razas, creía Witt... despues habló, pero él no le entendió, ni falta que le hacía, ya que estaba claro que lo que el ser pretendía era verle sufrir bajo los efectos de la luceria antes de matarle, a Witt le costaba respirar cada vez más, y su piel y su cabello palidecían, tomando éste último un tono grisaceo, si a todo esto le añadíamos unos ojos cada vez más apagados, Witt podía aparentar ser un anciano, cuando en realidad hacía poco que había abandonado su adolescencia. El invasor se acercó lentamente, sonriendo con crueldad, mirando alegremente a las estrellas y contemplando a Witt, que languidecía sobre el terreno seco de Arlen. El despiadado ser levantó el arma, tal vez aburrido ya de ver a su enemigo como un pobre esperpento sin vida y le apuntó, dispuesto a dispararle y por fin, matarle. Witt pensó en su familia, en sus amigos, y en Greck, que era un pesado, pero tambien todo un gran amigo... cerró los ojos no sin dejar de oir las carcajadas del invasor, rogó para que fuera rápido... y cuándo ya creía que era su fin, oyó un grito desgarrado que le hizo abrir inopinadamente los ojos... el invasor estaba en el suelo, agonizando, se le había caído el arma y se agarraba con fuerza el tobillo derecho, con ambas manos... ¡¡Carla!!. Detrás de su enemigo, Carla parecía sonreir, si es que las sting saben hacerlo; aquella mascota tan fiel de la que por un momento se había olvidado, había atacado al invasor, mordiéndole... entonces se acordó, según se contaba, las sting tambien existían en el planeta ya extinguido de los invasores, solo que allí las llamaban cobras, y se decía tambien que si atacaban a un invasor, podían matarlo.
Como una repuesta a sus pensamientos, el invasor dejó de respirar tras un intento desesperado por tomar bocanadas de aire, pero el veneno de la sting, inocuo para él, era mortal para su enemigo.
Carla regresó insinuante hacia su dueño, el cual, arrastrándose como pudo, llegó hasta la nave, se colocó bajo la lámpara solar y en pocos minutos, su cabello volvía a recuperar ese verde resplandeciente tan característico en él, sus piel volvía a tornarse azul y el brillo violaceo de sus ojos empezaba a relucir de nuevo. El altavoz de la radio volvió a chirriar dejando oir la voz de Greck, a cuya llamada Witt respondió causando el alivio del que ya consideraba no sólo su amigo, sino un hermano.
¡Por fin! –gritó Greck emocionado- ¡nos habías asustado!, ¿dónde estabas?.
Witt le relató en pocas palabras lo ocurrido y Greck respondió a su vez:
¡Vaya!, un humano menos, ya son solo 106, si los dejamos, acabarán por matarse entre ellos; fueron una raza milenaria pero por lo visto el poder y la codicia les aniquilaron... ¿y dices que ha sido Carla la que le ha matado?, vaya, pues sí es cierta la leyenda de que son mortales para ellos... en fin, recupérate, y olvídate del motor, en unas horas iremos a buscarte, vuelves a casa, chaval.
Y Witt sonríe algo cansado mientras observa a Carla... ahora parece hacerle un guiño, pues bien, que le haga los que quiera, le ha salvado la vida y eso es muy de agradecer.
Ya puede decir que ha tenido suerte, y que cuenta con su primera experiencia militar triunfal... tal vez algún día le cuente a sus nietos que conoció a la raza que fue a la autodestrucción.

Miky83
30/03/2010, 03:35
Realmente tienes un don para escribir relatos. Éste es otro magnífico ejemplo. Sigue así, tienes mucho talento!!!!!!!!!!!!!!!

Un saludo y un abrazo!!!!


:men_ani:

Sara
30/03/2010, 09:25
Gracias guapo, tú que me miras con buenos ojos.
O que me lees, más bien. ;)

Sara

Arbolirus
19/04/2011, 00:10
Gran relato de ciencia-ficción, aunque por como relatabas al invasor ya me suponía que era un humano, somos así y probáblemente acabemos así, si no cambiamos.
Un fuerte abrazo.

Sara
19/04/2011, 00:17
Si, la raza humana, si no cambia, tiende a la autodestrucción. Gracias por leer tanto de lo que escribo y un saludo a tí tambien.

Hacha
19/06/2012, 18:12
Un relato destructivo, una cruda y real critica social, un mensaje fatalista. A pesar de ser de ciencia ficcion, para mi fue bastante realista XD, salvo por Greck y Witt XD.
Muy bueno Sara!

Don-Wan Kihote
19/06/2012, 19:24
Magnífico relato sci-fi, con un sorprendente giro final y que encierra una ácida crítica hacia la humanidad.
Realmente tenemos mucho en lo que mejorar como especie.

Sara
21/06/2012, 00:07
Mil gracias a los dos, uno de mis primeros relatos en el foro, y celebro que sea de vuestro agrado. Me animáis mucho, de verdad. :)

Plussier
25/06/2012, 21:17
Genial Sara, un relato fantástico y una narración increible.

A seguir, y a ver si colgamos uno reciente, que ya toca...:smokin:

Sara
25/06/2012, 22:06
Si, tienes razón, ya toca; y de hecho tengo unos cuantos relatos en proyecto, a ver si los termino y los voy poniendo aqui en el foro. Me alegra que te haya gustado, Plussier, gracias por leerme. :)

anem
19/07/2012, 07:46
Magnifico Sara. Poco a poco seguiré revisando tus relatos. Veo que se te da muy bien la ciencia ficción. Si, el hombre es autodestructivo, ya sea a pequeña o gran escala...
Animate y escribe algo más. Ya se sabe que para escribir se necesita un 10% de inspiración y un 90% de transpiración.
Un beso.-