 | | ¡Qué robo! ¡Qué robo manifiesto! ¡Quiero mis nueve euros!
Analicemos la trama:
Un grupo antisistema armado consigue, con mucha discreción, sembrar de bombas nada menos que todo el perímetro y todos los puentes de Manhattan (perdón, de Gotham). Acto seguido, y mediante una hábil estratagema, logran que tooodo el NYPD (perdón, el GCPD) se adentre en el subsuelo de la ciudad para buscarlos a ellos. Luego detonan sus bombas y ¡voilá!, los polis quedan atrapados. ¡Nueva York (perdón, Gotham) está vendida!
Se cargan después los puentes, aislando la ciudad (que con tanto subterráneo no tiene Metro, ni ferrys, ni un puñetero helicóptero), y se apoderan del núcleo de un reactor nuclear posmoderno que, a partir de entonces, menean por toda la ciudad, incansables, dentro de un camión.
Y todo esto, ¿para qué?, se preguntarán ustedes (porque seguro que son unos tarugos que no saben un carajo de terrorismo antisistema). Pues, evidentemente, para inmolarse todos juntos, y de paso a Nueva York (perdón, a Gotham), haciendo explotar el reactor de marras. ¿No es astuto?
Afortunadamente para Nueva York (perdón, para Gotham), lo que a los antisistema no se les ocurre en ningún momento (único fallo de su por lo demás maquiavélico plan) es cómo hacer para adelantar un poquillo la explosión atómica que, cosas de la vida, va a tardar... bueno... tres mesecillos de nada.
Han leído bien. Los terroristas se apoderan de Nueva York (perdón, de Gotham), y una vez conseguido eso (la parte fácil del plan, claro...), ya sólo tienen que sentarse y esperar durante tres meses, que total pasan en nada, a que su bomba explote y se los lleve a todos por delante. Perdón. A tod@s, que son antisistema.
Y durante ese tiempo, ¿qué hace, por ejemplo, el ejército de los Estados Unidos? Pues lo que puede, evidentemente. Manda a tres tíos de las Fuerzas Especiales a informarse de la situación (¡ah, sí, se me olvidaba! En la Nueva York [perdón, la Gotham] ocuppyda hay tele, pero no debe de haber móviles). Pero los antisistema los pillan rápido, a estos tres boinas verdes, y los cuelgan del puente de Brooklyn... Y ya. Solventado el problema del ejército.
Que digo yo que a lo mejor lo que se reivindica con esto es la repatriación de los cientos de miles de soldados, más aviones, barcos, y todo lo demás, que tiene el Ejército de los Estados Unidos repartidos por todo el mundo, incluyendo mi puto país. De esa forma, el día en que los antisistema tomen la Nueva York de verdad el Gobierno tendrá a mano, para arrojar sobre ellos, algo más que tres pobres boy-scouts. Tiene sentido, ¿no?
Pero esperen, que esto aún no ha terminado. ¡Ahora viene Batman!
A la sazón, Batman ha tardado 3 meses en escapar de un pozo del que se fugó, en su día, una niña de 12 años. Pero bueno, con esfuerzo el tío lo consigue, y regresa a Nueva York (perdón, a Gotham) justo antes de la deflagración final. Lo primero que hace (lógico) es liberar a los pobres polis que, por su parte, se han pasado todo ese tiempo atrapados en los túneles. Total, que Batman los libera y ellos, muy aguerridos (y perfectamente afeitados y uniformados), improvisan una manifestación al estilo del 15 M (claro), y se lanzan a por los antisistema, sus ametralladoras y sus tanques.
Afortunadamente (mucha suerte ya, ¿no?), estos antisistema son de ideas fijas y están empeñados en que tanto la ciudad como sus polis tienen que morir, sí, pero no de cualquier manera. Tienen que morir por la explosión de su bomba, que para eso llevan tres meses esperándola. Así que no disparan contra la manifestación, ni los polis de la manifestación contra ellos (la verdad es que esto no he entendido por qué), y allí se arma la del pulpo. Los polis venga a porrazos, los antisistema a culatazos, y en medio de todo Batman se baja de su helicóptero superfashion y, prescindiendo de sus misiles, se mete en todo el fregado a soltar puñetazos (es lo bueno de que los antisistema disparen poco: que no hace falta ponerse muy duro).
Y, la verdad, paso de seguir, y en lugar de ello me pregunto... ¿y esta gilipollez, a qué viene?
Y es entonces cuando me acuerdo de una secuencia de apenas cinco minutos, justo después del encierro de la policía en su ratonera, en la que vemos a Bane (el jefe de los antisistema) soltarle un discurso a la población de Nueva York (perdón, de Gotham), y que viene a decir más o menos así:
¨Ciudadanos de Gotham, hasta ahora los ricos se lo han quedado todo y a vosotros no os han dejado nada. Pero aquí estoy yo para devolveros lo que os pertenece: vuestra ciudad¨
Y, acto seguido, la enfurecida población de Nueva York (perdón, de Gotham), tan malvadamente influenciada, se dedica a asaltar las casas de los ricos, a robar y a linchar. ¡Es la anarquía! ¡La anarquía total!
¿Pues saben lo que les digo? Que creo que absolutamente todas las críticas positivas que ha recibido esta estupidez en los grandes medios están compradas, porque otra cosa no tiene ningún sentido, y que yo estoy con Bane de todas todas. Así que si el tío se pasa un día de estos por Madrid yo me uno a su banda aunque sea de pelapatatas.
Me parece de psiquiátrico que la gente encumbre esta película fascistoide como el cúlmen del cine de acción y de superhéroes. Que se nieguen a ver lo gordo es ver fallos de montaje, escenas que interrumpen el ritmo de forma torpe, como la traición totalmente absurda de Catwoman en la primera pelea Batman/Bane, o un uso totalmente rimbonbante de una banda sonora machacona sin sentido. Muertes estúpidas y ese final medio abierto, en el que Nolan pretende encender debates como lo hiciera en ¨Inception¨. Batman, destartalado, sin ligamentos y con una espalda remendada en una prisión en el quinto pino, que debe tener una línea aérea gratuita ¨Agujero en el culo del mundo.
A mí ni Nolan, ni el New York Times, ni Dios bendito, me lavan el cerebro como han hecho con todas las personas que han escrito críticas en esta página diciendo que este truñazo fascista es un peliculón. |