Se sacó de contexto un elemento simbólico que hubiera sido de relevancia si se hubiera podido rodar el final previsto para la película: cuando Moonwatcher lanza el hueso al aire y se transforma en un satélite, se tenía que indicar de algún modo que éste era un transporte de bombas atómicas, simbolizando que los seres humanos habíamos evolucionado, pero las armas también, por lo que aún somos igual que los homínidos. Ligado a esto, al final de la película, el ahora divino Bowman-feto tenía que hacer una señal hacia la Tierra y todos los satélites con armamento atómico explotaban, posible preludio a una nueva era de oro para la Humanidad, de ella dependía. Como es de suponer, esta escena hubiera costado un pastón en FX, por lo que no se rodó y el contexto antinuclear se perdió.
Para el diseño de producción, Kubrick se planteó contar otra vez con Ken Adam, pero éste rechazó al saber que el realizador ya hacía un año que trabajaba con el apoyo de la NASA, temiendo que encorsetaría su labor. Kubrick consideró también contratar al mangaka Osamu Tezuka. Le gustaban mucho sus diseños para el anime de Astro Boy, y le escribió una carta proponiéndole la idea. El dibujante estaba encantado por el interés, pero irse a vivir dos años a Londres le hubiera apartado de su trabajo, así que declinó. Siempre lo tuvo como un gran orgullo, le encantó la película y durante el resto de su vida se puso con frecuencia el disco de banda sonora para inspirarse.
Los Zombies grabaron tres canciones para la película en unas sesiones que duraron 10 días. Después Preminger los volvió a llamar para que re-grabaran una de las canciones con la letra algo cambiada para la publicidad de radio. Todo esto convirtió a Preminger en un pionero del uso específico de canciones exclusivas de bandas de pop de éxito en películas no musicales.
Los Zombies grabaron tres canciones para la película en unas sesiones que duraron 10 días. Después Preminger los volvió a llamar para que re-grabaran una de las canciones con la letra algo cambiada para la publicidad de radio. Todo esto convirtió a Preminger en un pionero del uso específico de canciones exclusivas de bandas de pop de éxito en películas no musicales.
En relación con la anterior curiosidad, Lynley y Dullea descubrieron durante el rodaje que eran precisamente parientes lejanos: tenían antepasados comunes en Irlanda.
Otto Preminger escogió específicamente a Carol Lynley y Keir Dullea porque buscaba a dos actores americanos de sexos distintos que se parecieran lo suficiente como para pasar por hermanos.
Hubo bastante mal rollo en el set. Otto Preminger y Laurence Olivier acabaron que no podían ni verse, y Olivier calificó al realizador de abusón. Preminger también se llevó fatal con Dullea, que también tuvo que aguantar que Noël Coward se le riera en la cara constantemente diciéndole “Keir Dullea, gone tomorrow“ (chanza intraducible. Más o menos sería “Lo que ir Dullea, fácil se va“)
Al principio la película iba a estar ambientada en Nueva York como la novela. Los primeros borradores del guion corrieron a cargo de Ira Levin y Dalton Trumbo, y los protagonistas iban a ser Jane Fonda y Ryan O“Neal, con Robert Shaw o George C. Scott como Newhouse.
Stanley Kubrick se encontraba pre-produciendo “2001“ cuando vio esta película y se quedó tan prendado de la actuación de Keir Dullea que decidió enseguida que sería su protagonista.
Hume Cronyn contó que en Santa Rosa una adolescente se le acercó y le pidió un autógrafo. Estaba ilusionado porque era su primer autógrafo. Tras firmar, la chica lo miró y le dijo, muy castiza: “Y ahora vaya y hágase famoso“.
Según Pat Hitchcock, la razón por la que esta era la película favorita de su padre era porque se sentía orgulloso de cómo reflejó su idea de traerse una amenaza a una pequeña ciudad.
Otra escena descartada fue un epílogo donde Elsa Lanchester reaparecía como Mary Shelley para cerrar la historia.
David Niven se presentó al cásting para el papel de Percy Shelley, siendo rechazado.
Entre las escenas que estaban en el matraje original y se cortaron perdiéndose para siempre estaba una subtrama donde Karl (Dwight Frye) asesinaba a sus odiados tíos y le daba la culpa al monstruo, así como una donde el monstruo asesinaba al Burgomaestre.
En “Errores“ se menciona, en efecto, la muy visible presencia de Colin Clive durante la explosión del laboratorio cuando Henry y Elizabeth ya han escapado de ahí. Eso es debido a que dicho clímax era en principio muy distinto: la mujer a la que asesinaban para conseguir un corazón para la Novia era Elizabeth, y es por ello que parece tan atraída por Henry: es algo que le ha quedado de quien fue anteriormente. El monstruo entonces se los carga a todos. Este final se descartó por resultar demasiado cruel, y aunque hubo tiempo de sobras para rodar nuevas secuencias, se consideró que volver a rodar las explosiones sería muy caro, así que se dejó ese breve plano con Clive, pero la gente se acabó fijando en el detalle.
Si os fijais bien en el monstruo, tiene un aspecto bastante distinto a la primera parte. Eso se debe esencialmente a 3 motivos: uno que Jack Pierce modificó el maquillaje para mostrar que el monstruo está desfigurado por el incendio en el molino. El segundo, que para que el monstruo hablara Karloff tuvo que mantener sus prótesis dentales en su lugar, y en tercer lugar el actor había engordado visiblemente en esos 4 años. Por esos dos motivos su cara es visiblemente más rolliza.
La tensión que muestra Colin Clive en varias de sus escenas se debía a que en ese momento tenía problemas de alcoholismo, y el mono de priva que estaba sufriendo fue aprovechado por James Whale para sacarle más jugo a su interpretación.
Los gestos de “no oigo, no veo, no hablo“ fueron improvisados como broma por Maurice Evans y sus dos compañeros como chiste para el equipo y se decidió ponerlo en la película para incorporar algo simpático y compensar la seriedad de la escena del juicio.
A uno o varios (varia según fuentes) extras que hacían de gorilas no se les ocurrió otra cosa que desplazarse al set totalmente caracterizados en un coche descapotable, armando un considerable pifostio entre otros conductores y peatones.
A parte de Edward G. Robinson, que hizo la escena de prueba (aprovechó esos días para rodar su famoso cameo de la ventana en el Batman de Adam West), Yul Brynner, José Ferrer, Alec Guinness, Laurence Olivier, Peter Ustinov y Orson Welles fueron considerados como Zaius. Maurice Evans logró el papel porque iba básicamente incluído en lo que podemos llamar “pack Heston-Schaffner“.
Para el papel de Zira se consideró muy seriamente a Ingrid Bergman y se le llegó a ofrecer el papel, que rehusó, lo cual admitió con el tiempo que fue un tremendo error. También se consideró a Olivia de Havilland, Julie Harris, Shirley MacLaine, Patricia Neal, Eva Marie Saint y Jean Simmons. Linda Harrison hizo el papel en la escena de prueba, pero su entonces novio Richard D. Zanuck quería un papel donde el físico de Harrison (segunda en el certamen de Miss America) luciera mucho más, así que la pusieron de Nova, papel que había sido pensado para Ursula Andress.
Jacobs consideró a muchísimos actores cuando inició este proyecto allá por 1963. Tuvo en cuenta nombres como Marlon Brando, James Brolin (que llegó a participar en la ya famosa escena de prueba de la película como Cornelius), Sean Connery, James Garner, Rock Hudson, Burt Lancaster, Steve McQueen, Paul Newman (se ve que el actor a la que se imaginaba Rod Serling en el papel principal cuando redactó el primer boceto del guion), Gregory Peck, George Peppard, Cliff Robertson, Rod Taylor y John Wayne. Charlton Heston, que aunque tenía desde hacía tiempo algunos tics reaccionarios seguía siendo entonces a grandes rasgos un liberal, se interesó por la acerada lectura satírica, antirracista y pacifista del guion de Serling y fue él el que recomendó a su amigo Franklin Schaffner como director (Jacobs había considerado a J. Lee Thompson y a Blake Edwards), lo que trajo también a bordo a Jerry Goldsmith, colaborador casi imprescindible del cineasta.
El Oscar especial al mejor maquillaje no dejó de ser una desvergonzada si bien brillante estrategia comercial resultado de la enorme influencia de Arthur P. Jacobs en la Academia. Se sabía de él que era muy dado a agasajar (untar, sobornar, árbitro comprao pito regalao… Como querráis llamarle) a los miembros de dicha entidad. Como muestra un botón: de las 9 nominaciones y 2 Oscars por “Dr. Dolittle“ se dice retrospectivamente que ninguno era merecido, pero ninguno. Así las cosas, Jacobs quiso de alguna manera compensar de cara a él mismo y a su equipo las negativas y burlas que recibió su proyecto e “hizo su magia“ para que John Chambers lograra esa - merecida en retrospectiva para mí, aunque más abajo viene el “pero“ - estatuilla con el objetivo de remarcar la seriedad de su proyecto y generar unos ingresos extras en taquilla. Lo que prueba fehacientemente que fue un Oscar no solo especial sino, digamos por respeto a la memoria de Jacobs, “buscado“ fue que el maquillaje de los homínidos de Stuart Freeborn para “2001“ de ese mismo año es considerado por mucha gente como superior al de “El Planeta…“ pero no se llevó nada de nada, porque no había Oscar oficial para la categoría y aparentemente no se hizo tanta campaña.
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2001: Una Odisea del Espacio
2 Apr 2026Cuando la sonda Voyager envió en 1981 las primeras fotos del planeta Saturno, varios miembros del equipo de FX reconocieron que los efectos descartados del planeta por ser poco realistas les habían quedado mucho mejor de lo que ellos hubieran admitido a mediados de los 60.
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