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Ficha El Vapor Humano


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Críticas de El Vapor Humano (2)




EvilRaider

  • 17 Jul 2017

7


Ishiro Onda, el creador de la famosísima saga Godzilla, se trajo en una época ya bastante antigua una serie de films sobre humanos con capacidades para alterar su propia naturaleza (Half Human, el hombre H, Vapour Human, etc) que comprendió finales de los cincuenta e inicios de la década siguiente. Siendo la ciencia ficción el género favorito del cineasta como bien se puede palpar en su kilométrica filmografía fue y sigue siendo para la posteridad el padre del kaiju eiga (o cine de monstruos japoneses). Justamente en 1960 y con el respaldo de la gigante Toho realizó en compañía de su colega Takeshi Kimura (guionista de la mayoría de films de Onda) un drama fantástico sobre un hombre que, tras un experimento fallido puede transformarse a su voluntad en gas.

Como crítico aficionado de cine he de decir una cosa, esto de escribir no sale solo. Antes, cuando mis reviews consistían en un párrafo pues sí podía y de hecho, lo admito. Cualquiera puede escribir tres frases sobre una peli y quedarse tan pancho pero cuando has de realizar un análisis de una obra ya no tardas diez minutos, ¿os acordáis de los análisis de textos en Lengua? Pues igual de tedioso pero sin que te lo corrijan; tú eres el escritor, el lector y el profesor. Cuando veo una peli que es una maravilla en más de una ocasión no sé por dónde empezar a recomendarla pero cuando se trata de una basura me sucede lo mismo, ¿cómo me cargo esto? La difícil tarea resucita entre los escombros del área muerta, aquellas cintas que tras verlas no te salen las palabras, sino monosílabos. Tanto para bien como para el mal sentido, no son sencillas de analizar. El Vapor Humano es una de ellas.

¿La recomiendo? ¿Es buena? ¿Merece la pena? Hmmm…sí y no amigo mío. Con el cine antiguo hay que tener el mismo cuidado y delicadeza que cuando limpias un jarrón caro, no seas duro. En su época y tras el pelotazo que se marcó el amigo Onda estoy seguro que la peli tuvo que ser un éxito en taquillas (la época, el tema de las radiaciones, guerra fría, ya sabes lo típico del linaje de “El enigma de otro mundo”). La peli es lenta hasta el aburrimiento, denota relleno para llegar a la hora de metraje comercial, le falta acción y escenas donde verdaderamente se llegue a contemplar al villano mutado en su esplendor, etc. El asiafílico fan de cine podría reprocharme en cara algo que siempre he defendido del cine oriental, su larga duración. Es otra forma de hacer cine, no todos están preparados para ella, Hollywood ha hecho mucho daño y yo quiero explosiones, adrenalina y chistes reciclados con los que reírme y recordar cuando salga de la sala y esté cenando con mis colegas en el McDonald’s. Cierto es, pero déjame aclarar una cosa, puedo sentirme orgulloso del cine nipón (en este caso) que he visto, obras de lento recorrido pueden llegar a contar más que 3 minutos de acción norteamericanos. El arte es arte, y por ello mismo hay museos en los que te puedes deleitar con un cuadro de Picasso mientras que en otros aprecias una rueda de bicicleta insertada en un taburete del Gambrinus.

Bien, nuestro villano, como bien reza la sinopsis promedio, se enamora de una kabuki dancer (en verdad eran danzas folckóricas pero bueno, los gringos editaron el material, qué se le va a hacer) y con ello, conociendo la forma de hacer cine de los japos estaba más que seguro que rondarían por pantalla varias escenas de ese baile ancestral. El abuso lleva al empacho, esto es lo que sucede aquí. Además el ritmo con el que avanza la obra es extremadamente lento (recordad lo que dije antes porfa), y es ridículo. La peli de 90 minutos aparenta el doble, las escenas dan la sensación de ser cortas y enérgicas con esa fotografía tan bien cuidada (los planos claro-oscuros o iluminación de exteriores a la noche son bellos) pero la trama se desarrolla a un ritmo que da bostezos.

Aunque nuestro villano con habilidades gaseosas no diga chismes ingeniosos ni haga volar por los aires atrezzo digital, sí que puede enorgullecerse de estar realmente bien interpretado por Yoshio Tsuchiya (Matango entre otras de Onda) e ir de badass por donde vaya: atracando bancos sin dejar pistas, reírse de los polis, tener a sus pies a los periodistas…).Tiene el guión en la palma de su mano, todo ello va por buen camino con la presentación de los personajes y demás acontecimientos hasta que, no se sabe por qué, le da por entregarse y a modo de flashback explicativo (infodumping a jeringazos)nos cuenta su origen y el motivo de sus acciones. ¿Por qué? En lo que a mí respecta no tiene sentido alguno, tira todo lo anterior por la borda quedando de pringao (como su muerte). Por ahí se le da forma a su romance (no inventado como hoy en día) con una paleta de formalidades a la antigua que recicla viejos hábitos del amor más puro.

¿Qué quieres decir entonces? Lo que quiero decir es que no sé cómo termino siempre enrollándome tanto y segundo que el film es de lo más olvidable. Si hoy en día se recuerda a Onda por Godzilla será por algo, ¿no? Los actores muy famosos en su época por varias asociaciones con el director o con otros films de renombre Kon Ichikawa de por medio) realizan un gran papel que ofuscan los secundarios en cuanto a sobreactuaciones gesticulo faciales. Variadas inverosimilitudes sobre el guión y demás subjetividades le alcanza para un 6 en el ámbito personal pero que considerando lo del tercer párrafo le ofrezco el podio del notable.


Hasta nunca.



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bigladiesman

  • 28 Apr 2013

7


Mirad, yo tengo la carrera de Biblioteconomía, pero tal como está la situación, con un 60% de paro en mi franja de edad, esta peli es platino para los orangutanes (quien lea a Terry Pratchett entenderá) en paro: un bibliotecario que adquiere el poder de desvancerse en el aire convirtiéndose en gas, y lo usa para convertirse en un Tony Montana de chichinabo, atracando bancos, asesinando y provocando a la pasma... Es que es un sueño húmedo para todos los que estamos en la profesión, oiga.

El preclaro Eichiro Hōnda, acompañado de sus fieles Eiji Tsuburaya el mago de los FX nipones y Tomoyuki Tanaka, uno de los productores por excelencia del cine asiático nos ofrece un ¨weird noir¨ con un criminal temible que tiene las características nombradas en el primer párrafo, con el sello de calidad de la Toho. Protagonizada por tres grandes astros del cine japonés, Tatsuya Mihashi, la bellísima Kaoru Yachigusa y uno de los actores de confianza de Kurosawa, Yoshio Tsuchiya, todos ellos multipremiados en su país (aunque Tsuchiya ha sido premiado por otras películas, él considera aún hoy día que esta es su obra maestra).

La calidad de la película es la de esperar en Hōnda: hecha con seriedad y pulcritud, con buen guion, sencillos pero eficientísimos FX, mucho colorido y, por encima de todo, creatividad y audacia.

Una gran golosina para los fans de la Toho.



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