Tal vez, junto a Cocoon, la mejor película de Ron Howard sea esta maravillosa Willow, basada en un argumento del ya repetitivo y cansino George Lucas (todos sus guiones son casi siempre iguales), que quería ambientarla en el espacio pero que al final lo dejó en una Edad Media indefinida para que no se pareciera mucho a la gran Star Wars. Ron Howard demuestra sus dotes de artesano en una película de aventuras de esas que ya no se hacen, de esas que, sin otra pretensión que la de divertir al espectador, le hacen pasar un rato memorable pegado a la pantalla. La historia es simple: un grupo de perdedores tiene que defender a una niña de las fuerzas del mal. Es una excusa para un imparable torrente de acción y emoción en el que no falta de nada: espada, brujería, monstruos, trampas, héroes y antihéroes, humor, romance, traición, grandes batallas. Howard hace gala en todo momento de un pulso impecable para mezclar en igual proporción todos estos elementos. La ambientación es genial, al igual que el vestuario y los efectos especiales (inolvidables y de los mejores de los años ochenta), y el elenco tiene carisma y una excelente química en todo momento: desde Val Kilmer hasta su entonces novia Joanne Whalley pasando por el propio Willow, Warwick Davis, al que después veríamos en las películas de los Ewoks o en la saga de Harry Potter. Willow es una película de aventuras más que digna y me atrevería a decir que una de las grandes películas de su género de los ochenta. Ya hoy es tan difícil de encontrar filmes así en las salas. Ni el propio Howard es capaz de repetirlos.
thirstyforblood
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Tal vez, junto a Cocoon, la mejor película de Ron Howard sea esta maravillosa Willow, basada en un argumento del ya repetitivo y cansino George Lucas (todos sus guiones son casi siempre iguales), que quería ambientarla en el espacio pero que al final lo dejó en una Edad Media indefinida para que no se pareciera mucho a la gran Star Wars. Ron Howard demuestra sus dotes de artesano en una película de aventuras de esas que ya no se hacen, de esas que, sin otra pretensión que la de divertir al espectador, le hacen pasar un rato memorable pegado a la pantalla. La historia es simple: un grupo de perdedores tiene que defender a una niña de las fuerzas del mal. Es una excusa para un imparable torrente de acción y emoción en el que no falta de nada: espada, brujería, monstruos, trampas, héroes y antihéroes, humor, romance, traición, grandes batallas. Howard hace gala en todo momento de un pulso impecable para mezclar en igual proporción todos estos elementos. La ambientación es genial, al igual que el vestuario y los efectos especiales (inolvidables y de los mejores de los años ochenta), y el elenco tiene carisma y una excelente química en todo momento: desde Val Kilmer hasta su entonces novia Joanne Whalley pasando por el propio Willow, Warwick Davis, al que después veríamos en las películas de los Ewoks o en la saga de Harry Potter. Willow es una película de aventuras más que digna y me atrevería a decir que una de las grandes películas de su género de los ochenta. Ya hoy es tan difícil de encontrar filmes así en las salas. Ni el propio Howard es capaz de repetirlos.
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