He aquí el debut como Sherlock Holmes del ya muy establecido como estrella Basil Rathborne. A pesar de que no recibe el crédito principal (que corresponde a la pareja romántica), es el protagonista indiscutible de la película, haciendo una brillante actuación - especialmente cuando se pone disfraces, mostrando su poco conocida pero considerable vertiente cómica. Contrástese su entusiasmo aquí con el progresivo cansancio que mostrará lo largo de la serie - junto a ese epic fail de Watson llamado Nigel Bruce, responsable directo de que mucha gente tome a Watson por el típico ayudante idiota. En esa época parece que gustaba mucho (Rathborne decía que le encantaba… Claro que Rathborne y Bruce ya eran amigos íntimos en la vida real mucho antes de empezar esta saga), pero desde luego el Sr. Bruce era un incordio, y va en sentido contrario al espíritu del personaje original, una especie de plasmación ficticia del mismo Arthur Conan Doyle, también médico y novelista. Sin embargo, debe apuntarse que aquí ofrece su actuación más digna y convincente, cosa afortunada, ya que pasa un buen tiempo solo y se supone que debe protagonizar un buen trecho sin Rathborne. Rompo la lanza: aquí Bruce al menos no llega a caer en ridículo como en pelis posteriores.
El guion y las interpretaciones son, en principio, fieles a la novela, con intérpretes secundarios de primera: Richard Greene (un Robin Hood inolvidable en la televisión británica) interpreta a un Sir Henry Baskerville de aspecto demasiado joven y pulcro, pero tan decidido como el de la novela; Wendy Barrie – que se convertiría en una gran experta en interpretar cine de misterio, policíaco y negro - es una elegante Beryl Stapelton. Greene y Barrie son muy competentes y logran que sus escenas románticas no sean un estorbo, gracias en gran parte a los buenos diálogos. Lionel Atwill es un Dr. Mortimer aficionado al ocultismo que tiene la misión de proteger al bueno de Sir Henry; la dulce anciana sevillana Beryl Mercer hace una típica actuación de médium, ni más ni menos. Morton Lowry es un Stapelton elegante y distinguido, John Carradine está a la altura como típico mayordomo sospechoso, aunque resulta demasiado joven (en la novela está cerca de la jubilación), y Eily Malyon está my bien como su sufrida esposa. El perro, llamado Blitzen (o ¨Chief¨ según la fuente que se consulte. Más sobre el tema en ¨curiosidades¨), es temible sin necesitar de caracterizaciones y hace verdaderas virguerías. Gran animal- actor.
Se nota que esta peli se hizo con mayor presupuesto y mimo que las otras de la serie Rathborne/Bruce, quizá con la intención de competir con el Monster Mash de la Universal (no en vano hay montones de intérpretes que aparecieron en el ciclo de terror de la productora de los Laemmle). El ambiente del páramo, combinando decorados con maquetas, está muy conseguido.
Con tan buena realización y cásting (salvo en el caso de Nigel Bruce, pero como he comentado eso se demostraría en el futuro, no en esta peli) y además con la brillante idea de suponer que el público ya conocía la novela, por lo que incorporaron alguna pequeña sorpresa, este producto constituye no solo la mejor película de la serie de Rathborne y Bruce, sino una de las mejores películas de Sherlock Holmes jamás realizadas.
bigladiesman
9
He aquí el debut como Sherlock Holmes del ya muy establecido como estrella Basil Rathborne. A pesar de que no recibe el crédito principal (que corresponde a la pareja romántica), es el protagonista indiscutible de la película, haciendo una brillante actuación - especialmente cuando se pone disfraces, mostrando su poco conocida pero considerable vertiente cómica. Contrástese su entusiasmo aquí con el progresivo cansancio que mostrará lo largo de la serie - junto a ese epic fail de Watson llamado Nigel Bruce, responsable directo de que mucha gente tome a Watson por el típico ayudante idiota. En esa época parece que gustaba mucho (Rathborne decía que le encantaba… Claro que Rathborne y Bruce ya eran amigos íntimos en la vida real mucho antes de empezar esta saga), pero desde luego el Sr. Bruce era un incordio, y va en sentido contrario al espíritu del personaje original, una especie de plasmación ficticia del mismo Arthur Conan Doyle, también médico y novelista. Sin embargo, debe apuntarse que aquí ofrece su actuación más digna y convincente, cosa afortunada, ya que pasa un buen tiempo solo y se supone que debe protagonizar un buen trecho sin Rathborne. Rompo la lanza: aquí Bruce al menos no llega a caer en ridículo como en pelis posteriores.
El guion y las interpretaciones son, en principio, fieles a la novela, con intérpretes secundarios de primera: Richard Greene (un Robin Hood inolvidable en la televisión británica) interpreta a un Sir Henry Baskerville de aspecto demasiado joven y pulcro, pero tan decidido como el de la novela; Wendy Barrie – que se convertiría en una gran experta en interpretar cine de misterio, policíaco y negro - es una elegante Beryl Stapelton. Greene y Barrie son muy competentes y logran que sus escenas románticas no sean un estorbo, gracias en gran parte a los buenos diálogos. Lionel Atwill es un Dr. Mortimer aficionado al ocultismo que tiene la misión de proteger al bueno de Sir Henry; la dulce anciana sevillana Beryl Mercer hace una típica actuación de médium, ni más ni menos. Morton Lowry es un Stapelton elegante y distinguido, John Carradine está a la altura como típico mayordomo sospechoso, aunque resulta demasiado joven (en la novela está cerca de la jubilación), y Eily Malyon está my bien como su sufrida esposa. El perro, llamado Blitzen (o ¨Chief¨ según la fuente que se consulte. Más sobre el tema en ¨curiosidades¨), es temible sin necesitar de caracterizaciones y hace verdaderas virguerías. Gran animal- actor.
Se nota que esta peli se hizo con mayor presupuesto y mimo que las otras de la serie Rathborne/Bruce, quizá con la intención de competir con el Monster Mash de la Universal (no en vano hay montones de intérpretes que aparecieron en el ciclo de terror de la productora de los Laemmle). El ambiente del páramo, combinando decorados con maquetas, está muy conseguido.
Con tan buena realización y cásting (salvo en el caso de Nigel Bruce, pero como he comentado eso se demostraría en el futuro, no en esta peli) y además con la brillante idea de suponer que el público ya conocía la novela, por lo que incorporaron alguna pequeña sorpresa, este producto constituye no solo la mejor película de la serie de Rathborne y Bruce, sino una de las mejores películas de Sherlock Holmes jamás realizadas.
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