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Me parece bien lograda más que todo por la época yo me he enamorado de la nueva versión por eso creo que esta le falto algo pero aún así tiene una ambientación lograda y escenas bien hechas de hecho usar todas esas ratas reales blancas fue todo un logro y ver lo que paso en esa ciudad por el vampiro.
La historia bien contada claro no tendrá esa sangre que ahora tiene la nueva versión pero se la juega bien con ese suspenso y esa intriga del vampiro acechando y las actuaciones son potentes... Siempre es bueno ver a Isabella Adjani un poco antes de la genial Possession.
Me encantó el final y es claramente una propuesta hermosa de vampirismo ya con el tiempo veré todas estas películas completas porque hasta ahora esta y la de Eggers me han enamorado.
Interesante y destacable revisión del clásico expresionista de F.W. Murnau, dirigido por Werner Herzog.
El agente inmobiliario Jonathan Harker es comisionado por su superior Renfield para viajar de Wismar, Alemania, a Transilvania, Rumania, por solicitud del Conde Drácula, quien desea comprar una propiedad en Occidente.
Tras el éxito de su tragicomedia “Stroszek” (1977) donde un antiguo reo alemán de origen húngaro viaja a Estados Unidos para terminar devorado por el sueño americano, el director germano Werner Herzog se concentró en concretar uno de sus mayores anhelos cinematográficos, una reversión de la obra maestra silente expresionista de F.W. Murnau, “Nosferatu, eine Symphonie des Grauens” (1922). Si bien la filmografía de Werner Herzog, incluso teniendo en cuenta sus trabajos recientes, demuestra que el director nunca ha estado interesado en incursionar en los géneros de terror y horror, su profundo interés en reversionar el clásico vampírico de Murnau se sustenta en la profunda admiración que tanto el cineasta como el film habían despertado en el vanguardista director de “Auch Zwerge haben klein angefangen” (“También los enanos empezaron pequeños”, 1970), que Herzog llegaría a sindicar como el mejor film alemán de un director alemán en toda la historia del cine. Claramente, esta distinción por parte de Herzog, uno de los cuatro pilares del nuevo cine alemán junto a Rainer Werner Fassbinder, Volker Schlöndorff y Wim Wenders, no proviene de su inclinación y/o gusto, insisto, por el cine de terror y horror, de los cuales la obra maestra de Murnau es el máximo ejemplo al menos del cine silente, sino de su reflexivo tratamiento de cuestiones existencialistas y fatalistas en el cine germano.
Este punto resulta esencialmente importante de tener en cuenta para quienes acusan la falta de elementos de terror y horror explícitos en “Nosferatu, Phantom der Nacht” (1979), dado que la versión de Herzog no es un remake en espíritu y materia de “Nosferatu, eine Symphonie des Grauens” (1922) de Murnau, especialmente considerando que el clásico expresionista de los 20 sí tiene muchos elementos esotéricos y oscuros que sí la convirtieron en (y la mantienen siendo) una experiencia espeluznante, al margen de su discurso narrativo reflexivo, existencialista y fatalista, por cierto. Es esta última dimensión la que Herzog utiliza como punta de lanza para atreverse a realizar su propia versión y asumir los riesgos que conlleva “meterse” o intentar hacerlo con un clásico absoluto del cine de todos los tiempos, como lo es el film de Murnau. Como veré más adelante, la película de Herzog se mueve hacia otros derroteros y busca analizar y reflexionar sobre cuestiones totalmente pesimistas y fatalistas asociadas a la existencia humana, sin renunciar a lo gótico, pero sí despegándose bastante de la esencial horrorífica de la joya de 1922. Por lo demás, aunque ajeno al horror explícito, Herzog rueda su película, a fines de los 70, en un momento en que el cine de temática vampírica de horror ya mostraba desgaste después de haber revolucionado el cine fantástico a fines de los 50 y principios de los 60, especialmente con los llamados filmes de horror gótico británico e italiano de maestros como Terence Fisher y Mario Bava, respectivamente.
Por tanto, el leitmotiv busca adentrarse en las profundas aguas del fatalismo existencialista del vampiro. En primer lugar, como es posible advertir en la filmografía de Herzog donde nos encontramos con dos clases de protagonistas, el megalómano rebelde como “Aguirre, der Zorn Gottes” (“Aguirre, la ira de Dios”, 1972) y el sujeto peculiar como en “Jeder für sich und Gott gegen alle” (“El Enigma de Kaspar Hauser”, 1974), en “Nosferatu, Phantom der Nacht”, 1979) el vampiro pertenece al segundo grupo, un personaje extraño que se cuestiona y sufre la soledad de la condena a la inmortalidad, deambulando entre su necesidad de vivir en las sombras y, al mismo tiempo, la añoranza de tener un poco de eso que los humanos llaman amor. En segundo lugar, para el Conde Drácula de Herzog, el tiempo es un interminable y profundo abismo de siglos que van y vienen, donde la imposibilidad de envejecer y morir se convierte en algo peor que la propia muerte, un viaje agotador y torturador paralelamente. Sin duda, trágico y conmovedor a partes iguales, como el propio señor de los vampiros lo dice en una de sus líneas a Harker: “La muerte no es lo peor, hay cosas más terribles que la muerte. ¿Se imagina usted vivir durante siglos? ¿Experimentar todos los días las mismas cosas banales?”. Por tanto, estamos ante una desgraciada criatura por la cual podemos llegar a sentir incluso empatía.
Ya mencioné la profunda admiración y fascinación de Herzog por la seminal obra maestra de Murnau, por tanto, resulta importante no olvidar que su “Nosferatu, Phantom der Nacht” (1979) es también un sentido homenaje a dicho clásico expresionista. Hay varios aspectos en el film, algunos evidentes y otros tácitos, que dan cuenta de este trato de consideración y respeto hacia la madre de todas las películas de vampiros. Por ejemplo, cuando Herzog rodó el film, habían pasado más de 55 años del estreno de “Nosferatu, eine Symphonie des Grauens” (1922) y poco más de 40 años desde la muerte de Florence Balcombe, viuda de Bram Stoker, que como sabemos, demandó a Albin Grau, productor de la película de Murnau, y a su productora Prana por rodar la cinta sin comprar los derechos en 1923. También sabemos que la viuda del irlandés ganó el juicio que ordenó la destruir de todas las copias de esta maravillosa obra cinematográfica y que si no hubiese sido por héroes anónimos que obtuvieron alguna copia y la escondieron, no tendríamos la posibilidad de admirarla. En este contexto, ya a fines de los 70, lejos de la mano inquisidora de los descendientes de Stoker y el vencimiento de los derechos, Herzog se da maña de pregonar a los cuatro vientos la absoluta libertad del vampiro alemán para surcar los cielos nocturnos del cine.
Lo hará manteniendo la estética gótica y fatalista del clásico expresionista, como veremos en varias recreaciones de secuencias ya legendarias del cine de horror como, por ejemplo, la mayor parte de las escenas que van del primer encuentro entre Harker y Drácula hasta el descubrimiento del primer de que su cliente es un monstruo y que le ha transferido la plaga en la metáfora de la mordida y la consecuente degradación física y emocional del agente mobiliario: el saludo al llegar al castillo, la cena, la excitación del vampiro tras Harker cortarse el dedo, el deseo que despierta en el vampiro la fotografía de Lucy en el camafeo de Harker, el primer y los subsecuentes ataques del vampiro, la firma del contrato, el encierro en el castillo y descubrimiento de la cripta donde yace el vampiro. Todas estas secuencias son recreadas por Herzog sin caer en la auto contemplación o la copia literal y se suman otras donde la fotografía de Jörg Schmidt-Reitwein, asiduo colaborador del director, le otorga a lo gótico y decadente un toque muy documentalista, como las escenas de Harker llegando a la posada rumana cercana a Transilvania y el mismo trayecto que inicia por su cuenta ante la negativa del cochero de llevarlo al castillo del Conde, Lucy en la playa de cruces, la llegada del barco abandonado a Wismar y la marcha fúnebre de los muertos por la plaga desatada, entre tantas magníficas postales. No se puede dejar de mencionar las escenas con las sombras del vampiro que se desprenden de su cuerpo y la fantasmal aparición del niño violinista que refuerzan la idea que los gitanos sugieren a Harker sobre que el castillo es un mundo onírico y pesadillesco, que está en ruinas en realidad.
Como se puede observar, este homenaje Herzog también introduce los verdaderos nombres de los personajes de la novela de Stoker, aunque con algunos cambios, en una forma de simbolizar la liberación de la imposibilidad que les impidió en 1922 a Albin Grau, F.W. Murnau Henrik Galeen, productor, director y guionista del clásico de los 20, utilizar los nombres de dichos personajes. Así el Conde Orlok, Knock, Thomas y Ellen Hutter y el Dr. Bulwer finalmente pueden llamarse Drácula, Renfield, Jonathan y Lucy Harker, siendo esta última cambiada por Mina, y Dr. Van Helsing, respectivamente. Por el contrario, los amigos de los Hutter, Friedrich Harding y su hermana Annie que cuidan de Ellen en la película de Murnau, aquí son reemplazados por Mina y su esposo, a quienes se les llama así sin más. Lo que nos lleva al reparto, especialmente al trío protagónico constituido por Klaus Kinski, Bruno Ganz e Isabelle Adjani como el Conde Drácula, Jonathan Harker y su esposa Lucy, respectivamente. Más allá de que Kinski ya estaba consagrado y Adjani y Ganz estaban en búsqueda de ello, cabe señalar que cada uno interpretó de manera destacable a su personaje, otorgándole una particular personalidad y proyectando un rol particular y diferente a la novela de Stoker y a la misma película de Murnau.
A diferencia de Max Schreck, Klaus Kinski no es un vampiro que cause horror meramente por su presencia, apariencia y omnipresencia, sino una sensación de fatalismo existencial, del cual ya he hablado, lo convierte en una alimaña desalmada y vacía autoconsciente, de ahí que se acerque más a una suerte de horror existencialista, con todo que provoque cierta empatía con el espectador. Kinski, quien trabajaría en 5 legendarios filmes de Herzog y con quien sostendría una de las relaciones más tóxicas de amor y odio del cine, se mostró bastante menos colérico y más colaborativo con el director que de costumbre. De hecho, a pesar de que debía soportar sesiones de maquillaje de casi cuatro horas diarias, se mostró muy amable y paciente con la maquilladora japonesa Reiko Kruk, quien debía fabricarle orejeras de látex todos los días ya que se rompían fácilmente. Posteriormente, reconocería que detestaba interpretar maquillajes complejos, pero que entendía que el papel de Drácula lo demandaba, reconociendo además que su apariencia vampírica llegó a perturbarlo incluso.
La verdad es que Kinski regaló una interesante interpretación, colmada de nostalgia, depresión y vacío espiritual. Hay varias escenas en las que es posible advertir su vulnerabilidad, latente pero oculta de su propia monstruosidad, como la mencionada secuencia en que confiesa a Harker sentirse apesadumbrado por el paso lento del tiempo (aludiendo a su inmortalidad), la escena en la que Lucy lo rechaza directamente cuando el vampiro le pide que deje de amar a Harker y le entregue algo de ese amor y el mismísimo epílogo cuando ella lo engaña, entregándole su cuello haciéndole olvidar la proximidad del amanecer.
El suizo Bruno Ganz, que venía de participar de “The Boys from Brazil” (1978) de Franklin J. Schaffner, por su parte, es un Jonathan Harker atípico dentro de la extensa filmografía vampírica del cine. Es bastante más humano y vulnerable que en la mayoría de las versiones de Drácula y/o Nosferatu realizadas hasta la fecha, especialmente cuando observamos como realiza un viaje de descenso a la degradación emocional y física, olvidando su vínculo con Lucy hasta el punto de desconocerla y rechazarla y mostrando un estado de incapacidad física de la que termina por recuperarse. Herzog, de hecho, le proporciona una secuencia final inesperada y original al personaje, que le da más puntos a su película por cuanto deja el epílogo lejos de un final satisfactorio o en el que el bien triunfa sobre el mal.
Por su parte, la hermosa francesa Isabelle Adjani, que años después se destaparía con su impresionante participación en “Possession” (1981) de Andrzej Żuławski, encarna a una Lucy con un claro y mayor protagonismo en el desenlace de la historia. A partir de su aparente fragilidad femenina, su Lucy va transformándose en una sólida fuerza de resistencia a la enfermedad y muerte que representa el vampiro, al punto de contrariar a Van Helsing quien no la apoya en sus planes por cuestiones más machistas y escépticas que otra cosa, apostándolo todo para salvar a su amado Jonathan y acabar con el Conde.
Cabe mencionar también, la participación del dibujante, escritor y actor francés Roland Topor, que venía de escribir y participar en “Le Locataire chimérique” (1976) de Roman Polanski, y que en en este film encarna a un lunático, nervioso y surrealista Renfield. Conocido por su humor negro, Topor regala una versión de Renfield muy bizarra a pesar de su evidente y esperable rol secundario, pero que le hace muy bien a la dinámica de la película. Como anécdota recordar que el propio Kinski había encarnado ya a Renfield en “Conde Drácula” (1970) de Jesús Franco, protagonizada por el icónico y siempre eficiente Christopher Lee.
Ya resaltaba el respeto por el carácter gótico y decadente de “Nosferatu, Phantom der Nacht” (1979), además de sus aires de documental en términos fotográficos, pero bien vale destacar que todo esto Herzog lo logra a partir de sus acostumbrados y austeros diseños de producción. Inicialmente, el futuro director de “Cobra Verde” (1987) intentó filmar en Bremen como alguna vez lo hizo Murnau, pero por cuestiones económicas, con su reducido elenco y equipo técnico, movió la filmación a la localidad holandesa de Delft, ubicada entre Róterdam y La Haya. En dicha localidad rodó la mayor parte de la película, pero cuando quiso rodar las secuencias de las ratas, se encontró con la negativa del municipio de Delft de permitir que liberara a los 11 mil roedores que participarían en la película. Buscando una pronta solución, debió mover a los roedores a Schiedam, entre Róterdam y Vlaardingen, donde sí pudo filmar dichas escenas, a pesar de que los roedores se habían multiplicado a más de 30 mil individuos. De hecho, al término de la filmación, el alcalde de la localidad ofreció una recompensa por cualquier rata capturada y entregada al ayuntamiento, con una recompensa de cinco florines de la época, dos euros actuales. Esto llevó a que muchos niños, entusiasmados con la recompensa, faltaran a clases para cazar ratas.
A propósito de las ratas, y en un aspecto muy polémico del rodaje, el biólogo conductual holandés Maarten “t Hart, contratado por Herzog por su experiencia con ratas de laboratorio, acusó que después de ver el maltrato que se dio a los roedores, se negó a seguir colaborando. Señaló a parte de su traslado en pésimas condiciones desde Hungría, debido a la falta de alimentación y desnutrición, habían comenzado a comerse unas a otras al llegar a los Países Bajos. También acusó al director de crueldad en su insistencia en pintarlas de gris ya que el proceso habría “demandado” que las sumergieran unos segundos en agua caliente para que la pintura se adhiera, lo que provocó la muerte de muchas de ellas. Hart también dio a entender que las ovejas y los caballos que aparecen en la película fueron maltratados, sin dar más detalles.
Por otra parte, Herzog utilizó el Alto Tatra para el viaje de Harker y el Castillo de Pernštejn y sus parajes cercanos en la entonces Checoslovaquia para la morada de Drácula, como Murnau lo había hecho más de cinco décadas antes con el Castillo de Orava y también el Alto Tatra y sus alrededores. El director germano originalmente tenía la intención de filmar en Transilvania, Rumania, pero el régimen de Nicolae Ceausescu no se lo permitió debido a la relación entre el personaje del conde Drácula y Vlad el Empalador, considerado héroe nacional de ese país. Finalmente, las secuencias de las momias las realizó el propio Herzog en el museo de las Momias de Guanajuato, a unos 320 kilómetros al noroeste de Ciudad de México, donde se exhibían al público una gran cantidad de cuerpos momificados de forma natural de las víctimas de una epidemia de cólera de 1833. Hoy en día, estas momias están protegidas por cubículos de vidrio termolaminado.
La destacable banda sonora estuvo a cargo del grupo alemán Popol Vuh, que ya había colaborado con Herzog en “Aguirre, der Zorn Gottes” (“Aguirre, la ira de Dios”, 1972) y famoso por ser precursores de la música electrónica fusionada con elementos de música étnica. En esta ocasión sorprenden con Brüder des Schattens, Söhne des Lichts (“Hermanos de la sombra, hijos de la luz”), partitura que cobra mayor protagonismo en el viaje de Harker a pie a Transilvania, las tomas de las ruinas del Castillo de Drácula, la llegada del barco a Wismar y el cortejo fúnebre de los muertos por la peste negra.
“Nosferatu, Phantom der Nacht” (1979) fue estrenada el 8 de enero en el Cinémathèque Française de Paris y tuvo su premier 2 días después. En Suecia se estrenó el 10 de febrero en el Göteborg Film Festival, en Italia el 15 de febrero y Alemania Occidental el 23 de febrero en el Berlin International Film Festival. Obtuvo un recibimiento positivo tanto de la crítica como del público. Cinco días después de estreno en Alemania, Herzog inició el rodaje con Klaus Kinski de su próximo film, “Woyzeck” (1979).
Nueve años más tarde, Klaus Kinski protagonizó y codirigió la película italiana “Nosferatu a Venezia” (1988), junto a Augusto Caminito, que se publicitó como secuela de la película de Herzog (lo que original y supuestamente era), pero sólo tiene en común el personaje de Nosferatu y Klaus Kinski.
En resumen, una destacable e introspectiva reversión del clásico expresionista de Murnau, en la que Herzog no sólo homenajea a la obra seminal del horror alemán, sino también propone su propia reflexión sobre el existencialismo vacío y banal.
Me parece una buena adaptación de Nosferatu aunque considero que la de 1922 tiene mucha más mística y es mucho más icónica que esta, por méritos propios. En este caso la historia se centra en la fantasía y el drama de la historia de vampirismo, así como podemos ver el poder del villano llevando la peste. La figura de Nosferatu aquí pierde cierto poder y diría que, aunque está muy bien llevado el juego de luces y sombras, no está todo lo bien aprovechado que debería. La del 22 es demasiado icónica.
Por lo demás es una película entretenida y bien llevada, quizá el ritmo es un poco lento en ocasiones, aunque nada grave. La ambientación está muy bien conseguida y artisticamente es muy interesante, tiene infinidad de escenas y momentos que dan para cuadro. También hay muy buenas actuaciones, aunque debo decir que el método ha envejecido un poco (la chica protagonista se desmaya varias veces y de una forma tan caricaturesca que resulta en comedia involuntaria)
Para mí no es la obra maestra que dicen algunas otras críticas, pero es una película muy interesante.
Probablemente la mejor del tándem Herzog-Kinski, que no adapta exactamente el “Drácula” de Stoker sino la variante creada por la leyenda muda de Murnau. Con bastante acierto se reconstruyen sus logros estéticos y argumentales aunque, lo que si se pierde por el camino es la genuina sensación de horror que aquella producía. Aquí hablaríamos más bien de un film de época bonito e inquietante, que nos presenta algunas ideas de sumo interés… como aquello de que solo el sacrificio de la doncella, tras pasar la noche entera con el monstruo, puede solucionar el problema.
Muy buena adaptación de la novela Drácula, sin duda el aspecto del conde es el que más me gusta seguida de la versión de los 30, el reparto es muy bueno y tiene un buen giro al final. La recomiendo ver.
El poblado no parece muy de la época victoriana, aunque puede que me equivoque ya que no se mucho de la arquitectura de esa época
Una muy bonita adaptación libre de la novela de Drácula, de Bram Stoker, bastante en la línea de Nosferatu, de Murnau (1922), bebe más de esta que del libro en el que se basan ambas películas.
Unos paisajes bellos, una historia diferente pero bien desarrollada, música increible que te atrapa desde el comienzo, actuaciones magníficas, sobre todo Klaus Kinski, que hace el rol de Nosferatu de manera sublime, en definitiva, una gran película.
Me ha gustado mucho el tema de la plaga de ratas que traen la peste a la región y que vienen acompañadas de su maestro, Nosferatu (el no muerto), todo es real y auténtico.
Recomendada y de obligada visión.
Werner Herzog adapta libremente éste gran clásico de la literatura como es Dracula de Bram Stocker, en éste caso Nosferatu genialmente interpretado por Klaus Kinski, sus apariciones en la noche con ese maquillaje provocan pavor, también actúan Bruno Ganz como el joven abogado Jonathan Harker y una Lucy con la hermosa Isabella Adjani, para ser de fines de los setentas está muy bien y es un clásico para volver a mirar varias veces.
Simplemente, la mejor película de vampiros de la historia. Quitémonos la venda. Estamos obsesionados con las ¨leyendas¨ y no paramos de leer eso de ¨no está mal, pero es solo un remake, no supera al original¨. Señores (y señoras): el original no es el nosferatu de murnau, sino la novela dracula, de stoker. Nosferatu de murnau, puestos en plan ¨mijitas¨, no dejaba de ser un ¨remake¨ de la novela, en interpretación libre. La tenemos elevada a los altares porque fue muy importante. Pero no podemos comparar una película muda con una sonora así por las buenas. Es verdad que los remakes habitualmente no valen un pimiento. Habitualmente. Nosferatu es un caso singular, porque su creador es singular. Herzog es un autor con todas las letras. Y lo que hizo con nosferatu roza el milagro. Hacer un remake, homenaje o reinterpretación de una obra maestra, y sacar algo que, sin dejar de ser todas esas cosas, es a su vez una verdadera creacion artistica.
1º tengo que destacar el carácter pictórico de la película. Cada plano es un verdadero lienzo. Usen la pausa del dvd y fíjense.
2º punto, la película es un drama de autor. Si buscáis gritos, alejaros a los cines con suelos llenos de basuras.
3º punto. Esto es cine europeo. O mejor, esto es cine. Si buscais entrentenimiento puro y sin mezcla, huid rapido como de las ratas blancas que transmiten la peste. La película tiene un tono realista-documental que acaba envolviéndote (si te dejas). Es una película para saborear con una botella gran reserva de ribera del duero o rioja. No con una cocacola, evidentemente.
4º punto. La película tiene un tema fundamental, y esa es su gran aportación, pues no existía en la de murnau. Es el vacío existencial del vampiro. Un ser que envidia la muerte a los vivos. Esa mirada de su rostro blanco por la ventana es una muestra del contraste entre el rojo vivo de la familia y el pálido mortal del vampiro. Este es un tema serio y apropiado para ¨añadirle¨ a una novela como drácula, y no el pastiche almibarado romanticón de coppola, con todos mis respetos.
5º punto. Tanto herzog como kinsky tienen en esta película que cogerse a sí mismos por las riendas, y no dejarse ir, como hicieron en tantas otras. Ahora el guión viene marcado por una novela y por ótra película, así que tienen que dejarse de ¨locuras¨. Con ello, tenemos una obra de autor, sin los excesos que estos dos artistas solían cometer.
Lo dicho, obra maestra del cine sobre vampiros.
Despues de ver nosferatu 1922 decidi ver esta pelicula tiene buenas actuaciones y una trama entretenida pero se hace algo larga ya que en ciertos puntos es aburrida y tiene una buena ambientacion es casi lo mismo que la de 1922 solo que es mas larga y le aumentan dialogos y escenas innecesarias pero esto es lo que sucede cuando intentas copiar una obra de arte como nosferatu 1922 otra cosa mas que no me gusto fue lo que le aumentaron a este final solo la recomiendo para pasar el rato mi nota final 6
Definitivamente la película de terror más bella que se haya hecho y uno de los mejores remakes de la historia. Dirección, actuaciones y diálogos excelentes. La fotografía te deja de boca abierta. La banda sonora te cautiva. El colorido le da un tono melancólico acorde a la historia. Parece una pintura de romanticismo en movimiento. Klaus Kinski estuvo magnífico, aterrador y trágico.
Si esperan sangre o acción, se van a desilusionar. El terror aquí es más transmitido por la atmósfera y los visuales. Además, se trata más un drama que de cine de terror, en mi opinión.
No es justo comprarla con la novela de Stoker ya que no es precisamente una adaptación de la obra sino que un remake casi exacto del Nosferatu de Murnau. Lo único que sacó del libro fue devolverle los nombres originales a los personajes.
También debo mencionar que me parece que esta a la misma altura que la original.
Sé que me van a apalear un poco, pero en fin. No le quito, que artísticamente el Nosferatu de Herzog es una película fantástica, con un clima de terror impresionante, una fotografía, y una dirección de arte que la verdad me encantaron; y narrativamente no es mala, el monstruo tiene sentimientos y eso lo enriquece como personaje, por eso lo considero un buen filme. Pero, debo dejar en claro que no me gusta totalmente, por tres razones:
1. Desaprovechar la riqueza del personaje del Dr. Abraham Van Helsing, que en la novela es un tipo de una valentía, una osadía, y una fe, que traspasa cualquier cosa; el Van Helsing de Herzog, me pareció un tipo de lo más soso y pobre que he visto, y no vi rastro del Van Helsing valiente, osado, astuto y sobre todo determinado.
2. Haber obviado a personajes tan importantes en la novela, como: Lucy Westenra, Arthur Holmwood, Jack Seward, Quincey Morris; con eso, la trama perdió gran parte de la sustancia.
3. Por último, Las libres licencias, que hacian parecer como si estuviera viendo una película de vampiros (muy buena cinematográficamente), pero no una adaptación de una gran novela de terror, como lo es Drácula de Bram Stoker.
Si bien este remake goza de buena fama, es por las destacable interpretaciones, muy saborizadas con ese aire tan propio de las producciones de los setentas.
Pero también es algo en esas actuaciones lo que cae en la caricatura, y en ocasiones en reacciones ridículas. Es una mezcla extraña.
Todo es muy teatral, efectos reducidos al mínimo en una historia que tantas veces se ha contado y que la hemos visto en las mezclas más variopintas.
Poco se puede comentar de remake de ¨Nosferatu¨, el cual copia plano a plano la original, pero sin esa fuerza y sin esa atmósfera malsana que logró generar Murnau.
Estéticamente es perfecta, con los paisajes muy bien conseguidos, y en cuanto a actuaciones tampién chapeau (en especial Klaus Kinski, que hace un auténtico papelón).
Poco más que añadir, si te gustóa la original, no cabe duda de que esta te gustará, pero no llega a su nivel ni de broma.
No se le puede mas mas que una puntuacion mas que la perfeccion absoluta a esta belleza, una verdadera obra de arte por donde se le mire.
como pelicula de terror es estalofriante.
Como remake es mas que adecuado, le hace un homenaje hablado a su predesesora y la glorifica aun mas.
Una historia bastante fiel al relato de Bram Stoker con una ambientacion y una fotografia que convierten cada cuadro en una pintura. Un Klaus Kinski soberbio y muy bien caracterizado dando catedra de como interpretar al personaje, este tipo de peliculas que no volveremos a ver que se filmen jamas, recuerdo verla muy pequeño y me aterraron muchas escenas, despues de volver a verla muchos años despues me sigue dejando con un sabor exquisito en el paladar.
ES OBLIGATORIO VERLA Y QUE TE GUSTE
Películas como estas ya no se hacen. Primero que nada debo reconocer que yo ADORO la película original de 1922, la cual me parece una inigualable obra de arte que es reconocida a nivel mundial por ser la tercer adaptación de Dracula en el cine, pero la única (de las tres primeras) en sobrevivir del olvido y la destrucción (Quien conoce la historia que rodea esta película sabe a que me refiero)
Este remake es para mi completamente hermoso. Al igual que el remake de ¨Posesión Infernal¨ retoma los puntos clave de la historia, pero los usa a su favor para ser algo completamente diferente, algo artístico, algo nuevo.
Tenemos un elenco de calidad, una escenografía envidiable, fotografía perfecta y una composición musical de lo mas admirable, todo esto la convierte en el ejemplo perfecto de una película hecha con propósitos artísticos mas que con la idea de ser una ¨simple copia¨. Como sabemos que fue el remake de Psicosis.
Iniciamos con una toma secuencial y aterradora de las famosas ¨Momias de Guanajuato¨ como un indicativo de que la muerte siempre vence sobre la vida. Cosa de lo que el vampiro mas tarde hará reflexionar a ¨Lucy¨, su castigo es eterno y no quiere vivir sin amor, pues es la peor condena de todas, la soledad.
Entre las cosas que debemos destacar es la llegada del Conde Dracula al pequeño poblado y de como extiende su peste para llevar muerte. Siendo esta una de las escenas mas memorables tanto en esta versión como en la película original.
Finalmente tenemos una película encantadora, tranquila, una digna obra de arte para ser admirada.
NOSFERATU,EL VAMPIRO DE LA NOCHE
Peliculón que auna oscuridad,frialda y soledad de manera perfecta.La interpretación de Klaus Kinski es genial,su manera de respirar y su sufrimiento se graba a fuego en la mente.También me ha gustado la interpretación de Isabel Adjani que con sus ojos da bastante cague.El ritmo es reposado y da pie a sentir lo que se siente en el ambiente.La invasión de las ratas está muy lograda y definitivamente la peli es una maravilla.
Muy buena peli de Herzog.
¨Yo ya no le doy importancia a la luz del sol ni a las fuentes brillantes que tanto ama la juventud,me gusta la oscuridad y las sombras donde puedo estar solo con mis pensamientos¨
Romanticismo vampirico.
El Furor por el expresionismo alemán de los años 20¨ llego a su fin con la aparición del cine sonoro y junto a eso los cineastas que trabajaban en el cine alemán como Lang, Murnau, Lubitsch (los emblemas del expresionismo) se fueron forzados a renovarse y a marcharse a Hollywood, a eso le sumamos los conflictos bélicos y económicos de los países europeos que acabaron provocando que los espectadores dejaran de ir cotidianamente al cine, los jóvenes estudiantes de cine simplemente quedaban con sus sueños truncos y asi el panorama en los años anteriores y fundamentalmente en los 50 eran terribles para la industria del cine de Alemania que dejo completamente de hacer cine en gran cantidad.
La situación se revierte empezando los años sesenta donde gracias a un importante movimiento estudiantil de jóvenes cineastas surge el ¨nuevo cine alemán¨ que proclamaba como principal pauta ser un cine de ¨autor¨ en contra totalmente de aquel cine americano que les había robado sus directores.
Hablar del ¨cine expresionista¨ o hablar del ¨nuevo cine alemán¨ son dos temas claves en la historia de nuestro querido cine y ambos han tenido sus representantes firmes, en el caso de ese nuevo cine que implementaba Alemania estaban los nacionalistas Rainer Fassbinder, Volker Schlöndorff y el director y documentalista Werner Herzog entre otros, aunque básicamente estos sean los principales.
Werner Herzog como fiel nacionalista de su país natal Alemania se alimento durante años con films mudos pero hubo en especial un titulo que lo enamoro perdidamente y fue el film de Murnau, ¨Nosferatu¨.
En medio de la exitosa carrera que Herzog había construido en Alemania luego de ¨Aguirre¨(1972) y que lo había posicionado como uno de los referentes y salvador del cine alemán resurgido en el 60 el director empezó a picarse con la idea de hacer una nueva versión de su amada película de mi 1922.
Así entonces luego de convencer al polémico Klaus Kinski para que remplace a Max Schreck como Nosferatu se termino rodando el remake ¨Nosferatu, vampiro de la noche¨ estrenada en 1979.
Hablar sobre la relación entre Klaus Kinski y Werner Herzog es algo de sobra y mas que sabido, dos tipos muy amigos de la infancia pero con personalidades muy fuertes que no podían terminar de acoplarse bien para rodar films sin llegar al punto de discutir horas y horas, insultarse o amenazarse de muerte, de todas maneras a esta relación de amor y odio se la pudo ver junta en 5 oportunidades siendo ¨Nosferatu, vampiro de la noche¨ la segunda cinta en la que trabajaron juntos.
La Muestra perfecta de como se debe hacer un remake, Herzog tenia mucha presión al tener posiblemente uno de los títulos mas sublimes en sus manos y al que estaba a punto de rehacer pero lo ha resuelto todo la verdad muy bien.
Es fascinante ¨Vampiro de la noche¨ por que Herzog a dotado a esta versión de un tono mas artístico, en una especie de conjugación entre el romanticismo y el terror pero en el cine, haciendo de esta obra algo bello también a la vista, una traslación perfecta de lo que debería ser una nueva versión de un film mudo.
Perfecta renovación del material de 1922 a 1979, lo que tiene el director es inteligencia y si bien al principio pareciese que el director se limitara a copiar fotograma a fotograma lo de la original, hay una importante modificación que se produce en la segunda mitad pero que nunca deja de perderle pisada a la obra de Murnau en forma de homenaje y lo que es mejor, con mucho respeto, como se debe.
Sin tomarse grandes libertades y haciendo los cambios necesarios-justamente como para mi se debe realizar un remake- Herzog utiliza la presencia de los diálogos para profundizar en los sentimientos del vampiro, entonces lo mas interesante que podemos ver de esta remodelada versión son esas cosas.
Luego de un buen y cuidado trabajo para dirigir, Herzog saca a relucir su estilo de cine de ¨autor¨ dotando a ¨Nosferatu¨ al final como un film totalmente personal al que le transmite su propia personalidad, a diferencia de la versión de Murnau aqui Werner le concentra mayor importancia a la peste negra -que mejor momento que contarlo en Europa-, entonces pareciese que la historia del vampiro fuese al final una metáfora de aquella peste negra que termino azotando Europa.
La Dirección es muy elegante, lo mismo para su fotografía exquisita, su inquietante atmósfera en el castillo repleta de misterio.
Klaus Kinski es un actor extraordinario y como Nosferatu esta clavado, un total acierto de Herzog para la elección, lo que le aporta Kinski a diferencia de Max es mas humanidad en su personaje, la figura de Nosferatu en general es mas humana en esta cinta, tiene sentimientos propios que los saca a relucir y es interesante verlo, una clara diferencia entre versiones, los demás del reparto aceptables, Isabelle Adjani aporta mucha belleza a su papel pero Bruno Ganz esta muy frió, no me agrado.
¨Nosferatu, vampiro de la noche¨ es una muy buena revisión del clásico de Murnau que cambia elementos necesarios para bien y otros para hacerla una cinta mas personal.
Como fanático del material original siempre estuve satisfecho del labor de Herzog tras las cámaras y la belleza con la que trata las escenas.
Actuaciones:8.0
Música:7.0
Efectos:10
Historia:7.0
Final:6.5
Mi nota para ¨Nosferatu, el vampiro de la noche¨ es un 7.5/10. Muy buena.
Lo mejor: Klaus Kinski, la fotografía y la llegada de la peste a la ciudad muy conseguida.
Lo peor: ¨Nosferatu¨ siempre ha sido un film con un ritmo muy lento y clásico que en tiempos modernos podrá aburrir a los mas jóvenes emprendedores del genero.
Ante todo me pareció una película muy seria, muy fiel a la historia de Drácula de Bram Stoker, quizás demasiado fiel, ya que en momentos puede parecer que su escaso ritmo vaya a provocarte cierta decepción pero no es así hay que enfocar esa película de otra manera, es distinta y una gran adaptación. Requiere otro punto de vista. Es una bella manera de hacer cine en mayúsculas.
Sobretodo en su producción, grandes decorados, estupendo vestuario, enorme esfuerzo en su ambientación y localización , detalles sublimes, bien protagonizada y narrada casi párrafo por párrafo de su libro original. La fotografía genial también y su música por supuesto así pues buena nota para esa propuesta alemana.
Es una historia seria como mencioné y así hay que mirarla y disfrutarla con esa perspectiva de fijarte en sus detalles, en sus planos.
Buena salud para esta cinta a pesar de los años pasados. Un clásico, en mi opinión.
Hasta hoy no me había decidido a ver esta película, me encanta el personaje clásico de Dracula y consideraba a este Nosferatu como una versión bastarda del mismo y de echo lo es, pero esta noche he descubierto una gran película, muy lejos de la teatralidad de otras versiones como la de la hammer con el Sr Lee interpretando a un chupa sangre repeinado, con sus impolutos decorados y vestuarios, en esta película descubrimos a un vampiro decrepito que vive en un castillo viejo y sucio, las actuaciones son inmejorables, una fotografía majestuosa y una banda sonora difícil de olvidar, en mi opinión esta es la mejor versión del conde Dracula que se halla filmado jamas.
Críticas: 49
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Agu_Pinto
6
Sin ser ningún amante del subgénero vampirismo tengo que decir que me causó una grata impresión. Lo mejor sin duda y más interesante fueron las escenas de Nosferatu en pantalla, todo lo demás queda literalmente en un segundo plano. La historia trata de la propagación de La Peste por Nosferatu, en resumidas cuentas. No me acabó de enganchar del todo, mas bien se me hizo insulsa, de poco interés, aunque la intrahistoria del vampirismo sí se me hizo interesante, de ahí a ponerle un 6, que sumado a las escenas con Nosferatu, de muy buena actuación y caracterización, merecen mi aprobado con nota.
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