Tras rodar la trilogía de Spider-Man, Sam Raimi vuelve a sus raíces, a lo que mejor sabe hacer: cine de terror bizarro, bañado en sangre, fluidos y humor negro. Los fans no podemos más que agradecérselo.
Drag Me to Hell es una dosis efectiva y muy divertida del inconfundible estilo Raimi, sostenida por una protagonista simplemente fantástica. Alison Lohman está formidable en su papel: combina candidez y belleza con cinismo y maldad según lo exige la situación. Su presencia resulta absolutamente encantadora. Lorna Raver no se queda atrás como la repugnante y malvada bruja gitana, un personaje cien por ciento raimiano, capaz de ser terrorífico, cómico o grotesco según el momento.
El film cuenta con varias escenas antológicas: la del joven arrastrado al infierno, la invocación en la casa de la médium y, especialmente, la del cementerio, simplemente memorable para los fans. Tuve la suerte de verla en cine, donde se disfruta en toda su dimensión gracias a los efectos y al excelente sonido, y luego varias veces más en DVD. Es una película entrañable, un regreso al mejor cine fantástico serie B de los años ochenta, repleta de mal gusto, humor negro, terror directo y escatológico, con sobresaltos efectivos y una trama que mezcla brujería, demonios y maldiciones gitanas, todo sostenido por una protagonista carismática y luminosa.
Miguel Arkangel
8
Tras rodar la trilogía de Spider-Man, Sam Raimi vuelve a sus raíces, a lo que mejor sabe hacer: cine de terror bizarro, bañado en sangre, fluidos y humor negro. Los fans no podemos más que agradecérselo.
Drag Me to Hell es una dosis efectiva y muy divertida del inconfundible estilo Raimi, sostenida por una protagonista simplemente fantástica. Alison Lohman está formidable en su papel: combina candidez y belleza con cinismo y maldad según lo exige la situación. Su presencia resulta absolutamente encantadora. Lorna Raver no se queda atrás como la repugnante y malvada bruja gitana, un personaje cien por ciento raimiano, capaz de ser terrorífico, cómico o grotesco según el momento.
El film cuenta con varias escenas antológicas: la del joven arrastrado al infierno, la invocación en la casa de la médium y, especialmente, la del cementerio, simplemente memorable para los fans. Tuve la suerte de verla en cine, donde se disfruta en toda su dimensión gracias a los efectos y al excelente sonido, y luego varias veces más en DVD. Es una película entrañable, un regreso al mejor cine fantástico serie B de los años ochenta, repleta de mal gusto, humor negro, terror directo y escatológico, con sobresaltos efectivos y una trama que mezcla brujería, demonios y maldiciones gitanas, todo sostenido por una protagonista carismática y luminosa.
¿Se puede pedir más?
¡Gracias, Raimi!
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