Críticas de Blancanieves y la leyenda del cazador (1)
javielo
30 Jan 2013
2
Un comienzo arrollador, sin milongas, directo al corazón, como la espada que le clava Charlize al rey. Parece que esto promete así que termino de acurrucarme en la butaca dispuesto a devorar dos horas de buen cine, pero, oh, sorpresa, la cosa ya ha acabado y ahora viene la pesadilla. Os cuento en formato spoiler:
- Blanca escapa de la fortaleza de forma asombrosa (no hay ningún soldado custodiando las celdas, o por los pasillos o en las entradas/salidas de la fortaleza), y lo que es más asombroso, lo hace ayudada por dos pájaros que la van guiando.
- La fortaleza se encuentra sobre un acantilado, así que Blanca debe saltar para escapar. Sorprendente que siga con vida. El oleaje, cuyo director muestra en varias ocasiones por su salvaje belleza, aplastaría contra el acantilado a cualquier ser viviente capaz de arrojarse al mar (excepto a ella, claro).
- Una vez finalizada la misión de los pájaros, llega la del inmaculado caballo blanco de Santiago. Si, un espectacular caballo salido de la nada aguarda paciente esperando que llegue la heroína, que, en un alarde de habilidad, lo monta y cabalgan inseparables hasta que la muerte los separe …., la del pobre animal a los pocos segundos de entrar en escena.
- Bueno, la niña ya ha llegado al bosque oscuro, un bosque del que es casi imposible salir, del que no se atreve a entrar nadie, ni el mayor de los osados, ni un ejército, ni la propia reina, pero en donde milagrosamente ella sobrevive ¡¡¡quedándose dormida!!!. Si señores, ella se echa una cabezadita en mitad del bosque más peligroso, letal, mortal, fatal y demás tal del reino.
- A todo esto llega el guaperas de turno que será el encargado de protegerla, el típico alcohólico buscaproblemas frío y sin sentimientos al principio y un ángel al final. El tipo la guía por el bosque de forma brillante hasta llegar a un poblado de mujeres (esto a otro apartado).
- ¿Quién es el hijo del Duque?, pues uno que meten con calzador porque aunque se supone que es el “príncipe” que besará a Blanca, solo se supone, ya que luego es el cornudo de turno, un Robin Hood que se dedica a asaltar a los malos en el bosque. Lo gracioso de esto, el enemigo número uno de la reina, el único que le planta cara, ante mi estupor, no lo conocen, así que el chaval se infiltra tan tranquilo en el malvado ejército de la reina capitaneado por su hermano. Alucinante.
- El poblado de mujeres: un entramado de cabañas y pasarelas conforman este peculiar poblado habitado solo por mujeres automutiladas (afean sus rostros con cicatrices). Hasta aquí llegan nuestros protagonistas. Hay varias cuestiones que me asaltan: ¿Cómo han cruzado el temible bosque?, ¿en qué guerra se encuentran, según lo explicado por la anfitriona, sus hombres?, ¿cuándo aflora esa relación tan fraternal entre Blanca y la niña, si se han conocido apenas unas horas antes?, ¿cómo sabe la anfitriona que Blanca es la princesa si, como mucho, la última vez que pudo verla no tenía más de 5 ó 6 años? o ¿a qué se refiere cuando le dice que “tú sacrificio ya llegará”?, ¿acaso es vidente?. Y para finalizar, en qué cabeza cabe que se larguen todos los hombres del poblado para dejar indefensas a mujeres y niños, y más sabiendo que hay un ejército de hijosdeputa sirvientes de la malvada reina pululando por ahí….
- Los enanitos: aparición estelar de estos personajes, o al menos es lo que pretenden, pero sinceramente deja mucho que desear. A ellos se les asigna la misión de aportar esa pizca de humor que suelen tener estas producciones, pero se quedan en el intento.
- El ciervo y el bosque encantado: el grupo llega al santuario, el lugar de las hadas. “Maldita música de hadas”, refunfuña uno de los enanos. Pues bien, este lugar está plagado de encantadores animalitos, plantas de mil colores suspendidas en el aire, miles de mariposillas y, por supuesto, pajarillos con okupas. Éstos no son otros que las diminutas hadas –o hados, que se yo-, que muestran a Blanca el camino para llegar hasta el Gran Ciervo Astado, que se postra ante ella (escena increíble, las lágrimas son inevitables).
“El venado blanco se postra ante la princesa, padre” suelta un enano hijo
“La bendiiiice”, suelta el enano padre
“¿De qué estás hablando”, pregunta anodadado el guaperas
“Tienes ojos cazador, pero no ves, tú, el que más ha estado con ella, ella es la vida misma, sanará la tierra, ella es la elegida” sentencia el enano padre, mientras la música te envuelve, cautivándote sin más.
“No lo notáis, acaso vuestro males no desaparecen” –los enanos se miran extrañados-, “con oro o sin oro, yo la seguiré” finaliza el enano padre y todos asienten satisfechos.
Al segundo una vulgar flecha atraviesa al místico y poderoso ciervo, desintegrándose en forma de ¿cientos de pájaros?. Ya está. Se acabó el ciervo.
- La muerte de un enano: cuatro eternos minutos pretendiendo que seamos partícipes del dolor que sienten todos los personajes por el fallecido. Lo siento mucho, pero me importa una mierda lo que le haya pasado al enano (como si quiere ser la propia Blanca, todos son patéticos).
- Poderosa reina (1): efectivamente, es tan poderosa que es capaz de suplantar al hijo del duque para envenenar a Blanca, sin embargo no puede con el hacha del guaperas, así que se difumina en forma de cientos de cuervos (¿me suena la escena?).
- El sorpresón que nos guarda el director: en la escena del envenenamiento, ella se muestra enamorada del hijo del duque, así que cuando muere, éste le da el besito de turno pero, sorpresa, ella no reacciona. Que sorpresón, ¿es que no estaba enamorada del niñato?, y si es así, ¿ya no va a revivir?, dios mío, que drama, nooo. Pero el director nos prepara la guinda a esta sorpresa, ¡es el guaperas!, sí, el cazador, está enamorada –o eso parece- del cazador, así que éste le monta un parrafito tremendamente aburrido para finalmente darle un morrito y ella resucitar.
- El discurso de Blanca cuando resucita: bla, bla, bla, bla, requetebla, rebla para finalizar gritando….¿quién cabalgará conmigo, quién será mi hermano?. Yoooooo, gritan al unísono los miles de aldeanos y guerreros del pueblo, postrándose ante ella. De vergüenza ajena, lo juro.
- El asalto a la fortaleza de la reina: o como desmantelar a toda la guardia de la reina entre cinco enanos. De chiste.
- Poderosa reina (2): en el tercer enfrentamiento directo entre la reina y uno de los mortales, en este caso ante Blanca, la reina, después de demostrar sus grandes poderes (crear un letal bicho compuesto de cristales rotos o estar rodeada de llamas sin inmutarse, por ejemplo) acaba falleciendo cuando una Blanca muy debilitada es capaz de asestarle una puñalada en el estómago. Joder, alucinante, que final más tremendo, la guinda al pastel. Repito, patético.
Tristísima revisión del maravilloso cuento que popularizó los hermanos Grimm. Lástima de dinero desaprovechado, sobre todo con la que está cayendo...
javielo
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Un comienzo arrollador, sin milongas, directo al corazón, como la espada que le clava Charlize al rey. Parece que esto promete así que termino de acurrucarme en la butaca dispuesto a devorar dos horas de buen cine, pero, oh, sorpresa, la cosa ya ha acabado y ahora viene la pesadilla. Os cuento en formato spoiler:
- Blanca escapa de la fortaleza de forma asombrosa (no hay ningún soldado custodiando las celdas, o por los pasillos o en las entradas/salidas de la fortaleza), y lo que es más asombroso, lo hace ayudada por dos pájaros que la van guiando.
- La fortaleza se encuentra sobre un acantilado, así que Blanca debe saltar para escapar. Sorprendente que siga con vida. El oleaje, cuyo director muestra en varias ocasiones por su salvaje belleza, aplastaría contra el acantilado a cualquier ser viviente capaz de arrojarse al mar (excepto a ella, claro).
- Una vez finalizada la misión de los pájaros, llega la del inmaculado caballo blanco de Santiago. Si, un espectacular caballo salido de la nada aguarda paciente esperando que llegue la heroína, que, en un alarde de habilidad, lo monta y cabalgan inseparables hasta que la muerte los separe …., la del pobre animal a los pocos segundos de entrar en escena.
- Bueno, la niña ya ha llegado al bosque oscuro, un bosque del que es casi imposible salir, del que no se atreve a entrar nadie, ni el mayor de los osados, ni un ejército, ni la propia reina, pero en donde milagrosamente ella sobrevive ¡¡¡quedándose dormida!!!. Si señores, ella se echa una cabezadita en mitad del bosque más peligroso, letal, mortal, fatal y demás tal del reino.
- A todo esto llega el guaperas de turno que será el encargado de protegerla, el típico alcohólico buscaproblemas frío y sin sentimientos al principio y un ángel al final. El tipo la guía por el bosque de forma brillante hasta llegar a un poblado de mujeres (esto a otro apartado).
- ¿Quién es el hijo del Duque?, pues uno que meten con calzador porque aunque se supone que es el “príncipe” que besará a Blanca, solo se supone, ya que luego es el cornudo de turno, un Robin Hood que se dedica a asaltar a los malos en el bosque. Lo gracioso de esto, el enemigo número uno de la reina, el único que le planta cara, ante mi estupor, no lo conocen, así que el chaval se infiltra tan tranquilo en el malvado ejército de la reina capitaneado por su hermano. Alucinante.
- El poblado de mujeres: un entramado de cabañas y pasarelas conforman este peculiar poblado habitado solo por mujeres automutiladas (afean sus rostros con cicatrices). Hasta aquí llegan nuestros protagonistas. Hay varias cuestiones que me asaltan: ¿Cómo han cruzado el temible bosque?, ¿en qué guerra se encuentran, según lo explicado por la anfitriona, sus hombres?, ¿cuándo aflora esa relación tan fraternal entre Blanca y la niña, si se han conocido apenas unas horas antes?, ¿cómo sabe la anfitriona que Blanca es la princesa si, como mucho, la última vez que pudo verla no tenía más de 5 ó 6 años? o ¿a qué se refiere cuando le dice que “tú sacrificio ya llegará”?, ¿acaso es vidente?. Y para finalizar, en qué cabeza cabe que se larguen todos los hombres del poblado para dejar indefensas a mujeres y niños, y más sabiendo que hay un ejército de hijosdeputa sirvientes de la malvada reina pululando por ahí….
- Los enanitos: aparición estelar de estos personajes, o al menos es lo que pretenden, pero sinceramente deja mucho que desear. A ellos se les asigna la misión de aportar esa pizca de humor que suelen tener estas producciones, pero se quedan en el intento.
- El ciervo y el bosque encantado: el grupo llega al santuario, el lugar de las hadas. “Maldita música de hadas”, refunfuña uno de los enanos. Pues bien, este lugar está plagado de encantadores animalitos, plantas de mil colores suspendidas en el aire, miles de mariposillas y, por supuesto, pajarillos con okupas. Éstos no son otros que las diminutas hadas –o hados, que se yo-, que muestran a Blanca el camino para llegar hasta el Gran Ciervo Astado, que se postra ante ella (escena increíble, las lágrimas son inevitables).
“El venado blanco se postra ante la princesa, padre” suelta un enano hijo
“La bendiiiice”, suelta el enano padre
“¿De qué estás hablando”, pregunta anodadado el guaperas
“Tienes ojos cazador, pero no ves, tú, el que más ha estado con ella, ella es la vida misma, sanará la tierra, ella es la elegida” sentencia el enano padre, mientras la música te envuelve, cautivándote sin más.
“No lo notáis, acaso vuestro males no desaparecen” –los enanos se miran extrañados-, “con oro o sin oro, yo la seguiré” finaliza el enano padre y todos asienten satisfechos.
Al segundo una vulgar flecha atraviesa al místico y poderoso ciervo, desintegrándose en forma de ¿cientos de pájaros?. Ya está. Se acabó el ciervo.
- La muerte de un enano: cuatro eternos minutos pretendiendo que seamos partícipes del dolor que sienten todos los personajes por el fallecido. Lo siento mucho, pero me importa una mierda lo que le haya pasado al enano (como si quiere ser la propia Blanca, todos son patéticos).
- Poderosa reina (1): efectivamente, es tan poderosa que es capaz de suplantar al hijo del duque para envenenar a Blanca, sin embargo no puede con el hacha del guaperas, así que se difumina en forma de cientos de cuervos (¿me suena la escena?).
- El sorpresón que nos guarda el director: en la escena del envenenamiento, ella se muestra enamorada del hijo del duque, así que cuando muere, éste le da el besito de turno pero, sorpresa, ella no reacciona. Que sorpresón, ¿es que no estaba enamorada del niñato?, y si es así, ¿ya no va a revivir?, dios mío, que drama, nooo. Pero el director nos prepara la guinda a esta sorpresa, ¡es el guaperas!, sí, el cazador, está enamorada –o eso parece- del cazador, así que éste le monta un parrafito tremendamente aburrido para finalmente darle un morrito y ella resucitar.
- El discurso de Blanca cuando resucita: bla, bla, bla, bla, requetebla, rebla para finalizar gritando….¿quién cabalgará conmigo, quién será mi hermano?. Yoooooo, gritan al unísono los miles de aldeanos y guerreros del pueblo, postrándose ante ella. De vergüenza ajena, lo juro.
- El asalto a la fortaleza de la reina: o como desmantelar a toda la guardia de la reina entre cinco enanos. De chiste.
- Poderosa reina (2): en el tercer enfrentamiento directo entre la reina y uno de los mortales, en este caso ante Blanca, la reina, después de demostrar sus grandes poderes (crear un letal bicho compuesto de cristales rotos o estar rodeada de llamas sin inmutarse, por ejemplo) acaba falleciendo cuando una Blanca muy debilitada es capaz de asestarle una puñalada en el estómago. Joder, alucinante, que final más tremendo, la guinda al pastel. Repito, patético.
Tristísima revisión del maravilloso cuento que popularizó los hermanos Grimm. Lástima de dinero desaprovechado, sobre todo con la que está cayendo...
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